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Este domingo se inicia en la ciudad de Fukuoka una nueva edición del Kyushu Basho, el último torneo oficial del año y el que tradicionalmente arrastra menos público a las gradas de los seis que se celebran a lo largo de Japón. Sin embargo esta ocasión merece un análisis especial, y es que tenemos un nuevo Yokozuna en liza, el mongol Harumafuji, promovido tras conseguir dos títulos de forma consecutiva en los torneos de julio y septiembre y que puede animar al público de la isla más septentrional de Japón (hablamos de las cuatro grandes, por supuesto) a acercarse hasta Kokusai Center para animar a los luchadores y ver si el nuevo gran campeón sigue en el fantástico estado de forma que le aupó hasta la máxima categoría del sumo o si los festejos de celebración posteriores a su nombramiento le han hecho mella.

La pena es que no se vea a ningún luchador japonés en disposición de unirse a este selecto grupo de grandes campeones. A punto de cumplirse ya seis años desde que Tochiazuma conseguía alzar la Copa del Emperador en Tokio, ningún otro luchador japonés ha sido capaz de hacerlo desde entonces, con un dominio casi insultante de los luchadores mongoles y alguna (mínima) incursión de los luchadores europeos. Kisenosato sigue siendo el más firme candidato para poder dar el salto a la categoría de Yokozuna, aunque su irregularidad le impide torneo tras torneo optar a llevarse el triunfo final. En la categoría de Sekiwake, la tercer en importancia, Myogiryu apunta maneras y muchos hablan ya de el como un firme candidato a Ozeki a corto plazo.

Pero quizás la gran esperanza japonesa es Jokoryu, un luchador proveniente de la Universidad Nihon y que ha superado su tardía incorporación al mundo del sumo profesional (se inició con casi 23 años) con una ascensión meteórica en el Banzuke, alcanzando la categoría de Makuuchi tan solo año y medio después de disputar su primer combate, consiguiendo de paso el título de cuatro de las cinco categorías precedentes (el que le falta lo perdió en un desempate) e ilusionando a todos los japoneses que ven en él a la posible estrella local que acabe con la supremacía extranjera en el deporte nacional japonés. Sin duda es pronto para saberlo, pero habrá que seguirle muy de cerca para ver si su rendimiento, ahora que va a tener que empezar a luchar contra los mejores, es digno de las expectativas que ha levantado.

Desde el blog sumojapones.wordpress.com haremos un seguimiento diario de los resultados de este más que interesante Kyushu Basho.

Twitter: @edupaz