Hasta mediados de los años 60, las geishas solían peinarse su propio pelo, como todavía hacen las maikos en la actualidad. Sin embargo, con el declive del número de peluqueros profesionales y la dificultad del peinado a elaborar, las chicas pronto empezaron a utilizar pelucas, llamadas en japonés katsura.

El katsura, único y exclusivo para cada geisha, está hecho a medida con pelo humano tratado, por lo que su precio ronda los 500.000 yenes. Este elevado precio se debe a que el peluquero crea el peinado como si de pelo real se tratara. Así pues, empieza tratando el pelo con un gel (gindashi-abura) y una pomada especiales, algo que tendrá que repetir aproximadamente dos veces al mes, para que la peluca se vea siempre nueva y limpia. En el pasado, cuando era un solo peluquero el que creaba la peluca, podía tardar hasta dos semanas, pero en la actualidad, al ser un trabajo de equipo, el proceso es mucho más rápido.

Cabe destacar, además, que si bien la maiko cubre su peinado con variados y vistosos adornos, la geisha es, una vez más, mucho más sobria en su elección. Así pues, una geisha normalmente se colocará sólo un peine de caparazón de tortuga (o de plata, en algunos casos y dependiendo de la formalidad del evento) llamado bekko en la base frontal (o trasera, o en ambos lugares) de la coleta, un adorno de aguja en la parte trasera del recogido y alguna otra joya o adorno de su elección.

Geisha con el típico peine de caparazón de tortuga llamado bekko en el centro de la peluca de estilo shimada:

Geiko con peluca estilo shimada y peine bekko

Pelucas de geisha

Para poder trabajar, toda geisha necesita al menos tres pelucas de estilos diferentes: el estilo shimada, el más formal y conocido; el estilo tsubushi-shimada, un poco menos formal que el shimada; y el estilo mae-ware, utilizado para los bailes en las que la geisha tiene un papel masculino. Existen, además, otros tipos de peinados (la historia del peinado japonés es amplia y variada), pero la decisión de hacerse otras pelucas pertenece sólo a la geisha en cuestión.

Como hemos dicho anteriormente, en el siglo XVII, las mujeres de Japón dejaron atrás la moda de llevar el pelo largo y empezaron a recogerse el pelo, creando el estilo shimada, el más popular de los estilos tradicionales hoy en día. En la actualidad, el estilo shimada es el peinado más formal que una geisha puede llevar y se distingue fácilmente porque en este peinado la totalidad del pelo se ata hacia atrás en una única coleta, como se puede ver en la imagen:

hairstyles (9 de 19)

Existen tres tipos principales de shimada: el taka-shimada (de coleta alta), que normalmente lucen las chicas jóvenes y solteras; el tsubushi-shimada (de coleta aplanada), que normalmente lucen las mujeres mayores; y el uiwata (coleta atada con un lazo de algodón).

El tsubushi-shimada, que fue muy popular entre las mujeres del siglo XIX, es un peinado muy similar al shimada, aunque menos formal. Se distingue porque la totalidad del pelo que forma la única coleta está un poco más aplanada que en el shimada normal, de manera que la coleta no está tan elevada como en el shimada formal y por ello es menos formal.

El mae-ware es un peinado muy parecido al shimada, aunque tal como se describe en su nombre (literalmente, “partido delante”) se distingue fácilmente por la raya de partición situada en el centro de la parte delantera del peinado y también por el moño que se crea en el centro del peinado con los mechones de la coleta. Mientras que en el shimada y todos sus derivados la coleta se deja “suelta” (más o menos erguida, pero suelta), en el mae-ware se parte por la mitad y se utiliza para crear un moño por los lados de la misma.

De todos modos, como hemos dicho, al ser pelucas cada geisha decidirá exactamente si quiere alguna diferente o específica para otras ocasiones.