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A menudo, cuando hablamos de ciertos cantantes japoneses que también son actores o presentadores, es habitual escuchar la palabra idol (アイドル), de la que ya os hemos hablado en profundidad en esta entrada.

Pero otro término que escucharemos si nos interesamos por el mundo del entretenimiento japonés es tarento (タレント) y aunque a simple vista puedan parecer términos muy parecidos, la verdad es que esconden realidades algo diferentes. Y no, no deberíamos pensar en traducir esta palabra por “talento”, porque como veréis, si algo caracteriza a los llamados tarento es que carecen de todo talento.

¿Idol o tarento?

Como el propio término indica, la palabra tarento proviene del inglés talent y se utiliza para describir a aquellas personas que aparecen de forma regular en los medios de comunicación (televisión y radio, principalmente) normalmente como presentadores o colaboradores en tertulias, programas de entretenimiento, etc., y que a partir de ahí tienen presencia en anuncios y en algunos casos hasta en algún dorama o serie de televisión japonesa de vez en cuando.

Así, para muchos estudiosos y medios, los términos idol y tarento son sinónimos y aunque ciertamente ambos son meros productos para la industria del entretenimiento japonés, para mí difieren en algunos aspectos.

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Rola, una de las tarento de más éxito en la última década. Imagen: KYODO

Curiosamente, y tal como os adelantábamos en la introducción, un tarento es aquel famoso que no tiene ningún talento concreto. Son famosos sin talento o personas “conocidas por ser conocidas” (Boorstin, 1992, p.57). Y ahora me diréis, “sí, pero ¿no dijiste que los idols en muchos casos no sobresalían en nada y era por eso que la gente les tenía cariño?”.

Efectivamente, como en el caso de los idol, la gente tiene cariño a los tarento porque no son excepcionales, no sobresalen en ningún aspecto y son personas ‘normales’ como los propios espectadores, lo que hace que estos puedan sentir cierto grado de cercanía y empatía con estos tarento.

Pero por diferenciarlos de una manera rápida, podríamos decir que los idols son celebridades que se especializan en cantar y/o actuar (de hecho, podríamos definir idol como cantante o grupo “producido” de manera externa con un alto nivel de exposición comercial) mientras que los tarento se dedican básicamente al mundo de la publicidad y la televisión, colaborando activamente en un tipo de programas de televisión básicos en la televisión japonesa: los programas de variedades.

Los programas de variedades japoneses tienen la misma importancia en audiencia y ganancias que los realities en Occidente y están copados por un montón de tarento que trabajan sin cesar. Y es que para que un tarento tenga y mantenga el éxito es clave su exposición constante: son explotados sin piedad y peregrinan de un canal a otro sin parar. Están en todas partes y la audiencia les ve a todas horas, de manera que su ‘yo personal’ se difumina en su ‘yo profesional’. Su imagen profesional está tan presente que los espectadores creen conocer a ese tarento, asociando esa imagen con su personalidad real, algo que naturalmente no siempre es lo mismo.

Tarento de usar y tirar: productos de imagen

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Maggie, ¿la nueva Rola? Imagen: Arama

Los tarento son auténticos productos de imagen en los que se realiza una auténtica ingeniería de su imagen pública. Las agencias de tarento -que no suelen gastarse un yen en formarles- venden a sus tarento a agencias de publicidad para que trabajen como modelos. Así, el público comienza a familiarizarse con sus caras a través de la publicidad y, si funcionan, pasan a colaborar en programas de variedades con más asiduidad.

La presión para mantener su imagen pública es brutal. El tarento tiene un papel, un rol que debe transmitir en todas sus apariciones públicas, pero como la línea entre lo privado y lo público se difumina con sus múltiples apariciones, estas celebridades apenas pueden tener vida privada o, lo que es peor, reciben presiones para evitar ciertos comportamientos en sus vidas privadas (por ejemplo, tener una pareja, salir de fiesta, etc.).

Así pues, los tarento son simples números, meros productos que generan una gran cantidad de dinero a las televisiones y que son totalmente desechables cuando su imagen pasa de moda o sucede cualquier cosa que cambia la situación.

El caso Becky

Un ejemplo perfecto de tarento, que por desgracia ha copado muchos titulares en los medios de comunicación japoneses estos meses (a continuación os explicamos por qué) es Becky.

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Becky, antes del escándalo. Imagen: Alexandra Homma

Becky, nacida el 6 de marzo de 1984 en la prefectura de Kanagawa, es hija de madre japonesa y padre británico y quizás en ser haafu (mitad japonesa, mitad extranjera) reside parte de su éxito. Y es que a comienzos del siglo XXI se puso de moda un tipo de tarento que todavía sigue vigente en la actualidad: el gaijin tarento.

El gaijin tarento es una celebridad extranjera que o bien llama la atención simplemente por el hecho de ser extranjero y hablar inglés perfectamente o bien porque con su curioso acento y sus errores gramaticales consigue hacerse con el favor del público. Los gaijin tarento se colaron con fuerza a finales de la década de 1990 en las televisiones japonesas y ya nos referimos a ellos cuando hablamos de las teorías nihonjinron, puesto que su ‘extranjería’ mostraba la ‘japonesidad’ del resto.

Becky ha aparecido en algún que otro dorama y ha sacado algún que otro single, pero básicamente es una tarento que se dedica a la publicidad y a colaborar en distintos programas de televisión. De hecho, en 2008 fue nombrada la ‘personalidad televisiva’ femenina más popular del año puesto que fue la que logró aparecer en un mayor número de anuncios (14, para ser exactos). Y en muchas publicaciones se refieren a Becky no simplemente con su nombre artístico, sino siempre con la coletilla “la tarento Becky” (タレント · ベッキー, ver imagen lateral, abajo).

Sin embargo, el 7 de enero de 2016 Becky se vio envuelta en un escándalo mediático cuando el tabloide japonés Shukan Bunshun publicó que tenía una aventura con un hombre casado, concretamente con Enon Kawatani, vocalista del grupo Gesu no Kiwami Otome (a quien habíamos podido ver días antes en el programa musical de año nuevo Kohaku Uta Gassen 2015). El tabloide aseguró disponer de mensajes de LINE en los que Kawatani soñaba con poder divorciarse de su mujer para poder casarse con Becky y afirmó que la pareja había pasado Año Nuevo en casa de la familia de Kawatani, en Nagasaki.

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Becky presentada como “la tarento Becky”. Imagen: dqnplus

Rápidamente su agencia organizó una rueda de prensa y Becky, entre lágrimas, pidió perdón y explicó que había descubierto que Kawatani estaba casado unos meses antes, pero que igualmente tan sólo eran amigos, mientras que Kawatani afirmó estar casado (parece ser que se había casado en secreto y siempre comentaba que su mujer era sólo una amiga). Sin embargo, Becky no logró convencer a nadie. De hecho, mucha gente no entendió que pidiera perdón si no había tenido una aventura y calificó la rueda de prensa de despropósito poco sincero.

Para terminar de agravar las cosas, el 21 de enero de 2016, el mismo tabloide sacó otra copia de una supuesta conversación de LINE entre Kawatani y Becky en la que la pareja se alegraba de que el escándalo hubiese salido a la luz porque esto les permitiría ser libres en su relación, y en la que Becky comentaba que usaría “la historia de la amistad”, indicando que había mentido en la rueda de prensa.

A pesar de que nadie pudo demostrar la autenticidad de las conversaciones, aquellas cadenas o marcas que todavía no habían movido ficha y seguían manteniendo a la tarento entre sus empleados, fueron criticados duramente y se vieron forzados a cancelar todo trabajo con Becky. De hecho, cancelaron todas sus apariciones en los 10 programas de televisión en los que colaboraba (algunos tan populares como Tensai! Shimura Dobutsuen o Sekai no Hate Nade Itte Q!), finiquitaron su programa de radio y rescindieron los contratos de publicidad (tenía 10 contratos diferentes por publicidad a comienzos de 2016).

¿Todo esto por haber tenido una aventura con un hombre casado?, tal vez os preguntaréis. Pues sí. Y como es un tema que puede ayudarnos mucho a entender qué es un tarento, vamos a intentar poner cierta luz sobre este escándalo y las repercusiones que ha tenido sobre Becky.

La cosificación de los tarento y su imagen

Justamente decíamos antes que los tarento son celebridades de usar y tirar, un producto que la industria del entretenimiento utiliza mientras dé dinero y que no tiene problema en desechar cuando ya no resulta rentable o ya no interesa por otras razones. Recordemos, en este sentido, lo que decíamos antes: los tarento son productos de imagen en los que se realiza una auténtica ingeniería de su imagen pública.

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Becky y su dulce imagen de “buena chica”

Y Becky es un ejemplo perfecto: ella vende una imagen de ‘buena chica’, de chica dulce, pura, educada, simpática y alegre, una chica atractiva -pero no en exceso, de manera que no resulte amenazante- que es amable y jovial (lo que en inglés sería the girl next door). Y es esa imagen la que la ha catapultado como una de las tarento de más éxito de los últimos años.

Naturalmente, cuando surgió el rumor y los medios comenzaron a tacharla de ‘adúltera‘ su imagen se vio muy perjudicada. ¿Cómo podían seguir vendiendo esa imagen de ‘buena chica’ cuando todo el mundo pensaba que era una adúltera? No encajaba y por ello se fueron cancelando sus contratos, porque según las televisiones y las marcas ya no personalizaba la imagen por la que la habían contratado. Y lo que es peor, ahora personalizaba un tipo de persona que el público no quería ni ver: una adúltera destroza-matrimonios.

Así pues, Becky es un ejemplo perfecto de la cosificación de los tarento y, especialmente, de sus imágenes públicas y sus personalidades. Porque, para los medios, los tarento sólo son rentables si el público les quiere, de manera que su vida privada, en cierto modo, también es propiedad de agencias y medios, porque lo hagan en ella tiene un efecto directo en su vida profesional.

No ha sido hasta mayo de 2016 que Becky ha vuelto a aparecer en la televisión, poniendo punto y final (esperemos) al escándalo que la ha llevado a lo más bajo del entretenimiento. A comienzos de mayo de 2016, Kawatani anunció oficialmente su divorcio en su blog y Becky apareció en uno de los programas de televisión en los que colaboraba activamente antes de que saltara el escándalo, el programa de la TBS Nakai Masahiro no Kinyobi no Smile tachi e, presentado por Nakai Masahiro (del grupo idol masculino SMAP).

Según parece, una de las condiciones impuestas por la agencia para que Becky pudiera volver al mundo del entretenimiento (o al menos intentarlo) era pedir perdón a la mujer de Kawatani. Dado que la mujer no estaba por la labor de escucharla, su agencia se puso en contacto con el tabloide que sacó todo el tema a la luz y mandó una carta en la que Becky confirmaba haber tenido una relación con Kawatani y pedía disculpas expresamente a su mujer no sólo por haber tenido una relación con un hombre que ella creía soltero, sino por no haber roto su relación con él al enterarse de que estaba casado. La carta fue publicada a finales de abril de 2016 y supuso un paso importante para la vuelta a la televisión de Becky, pues le permitió comenzar a ‘limpiar su imagen’. Parecía, además, una chica que había cometido un error por amor, por estar enamorada perdidamente de Kawatani.

¿Sexismo en el entretenimiento japonés?

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Becky en la rueda de prensa después de que surgiera el escándalo.

Curiosamente, para Kawatani -la otra mitad de esta historia-, las cosas no parecen haber ido tan mal. A pesar de que él era el casado, Kawatani siguió trabajando y actuando con su grupo de manera habitual y hasta mayo de 2016 no afrontó el tema directamente. Era como si la historia no fuera con él.

Así, mientras a ella le cancelaban todos los contratos y desaparecía del mapa mediático, a él no le sucedía absolutamente nada y seguía con su vida pública como si nada. Y en este punto es cuando uno se pregunta por qué no han sido juzgados de la misma forma, por qué a él sólo se le pide entretener al público, mientras que a ella se le exige entretener pero también mantenerse “moralmente impecable”. (McCurry, 2016).

Es fácil caer en la tentación de tacharlo de simple caso de machismo en el mundo del entretenimiento japonés, especialmente por parte de las agencias y los medios que mueven los hilos, pero no podemos olvidarnos del hecho de que ella es una tarento que, por lo tanto, vende una imagen concreta y él un artista de música. Por decirlo de otro modo, el escándalo ha afectado a la relación que Becky tiene con su agencia (que es quien ha tenido que lidiar con todos los contratos y cancelaciones), mientras que para Kawatani es algo privado, entre él y su mujer, no entre él y su agencia.

Y este punto es importantísimo para entender tanto las reacciones del público como las reacciones de su agencia y los medios: el escándalo ponía contra las cuerdas la imagen de pureza e inocencia de Becky, imagen por la que es conocida y por la que tiene trabajo y por lo tanto Becky podía ser un lastre para su agencia. Kawatani, sin embargo, es famoso (en realidad no tanto, la más conocida de los dos es ella, pero ya me entendéis) por su grupo y su música, por lo que el escándalo le ha azotado en el plano personal, pero no en el profesional.

De todas maneras, estoy de acuerdo en que el tratamiento que ha recibido Becky es una muestra más del sexismo que impera en el mundo del entretenimiento japonés, pero no sólo hacia ella. Por ejemplo, Rola, otra tarento haafu ha ido perdiendo popularidad después de que su padre (ni siquiera ella, ¡su padre!) se viera envuelto en un escándalo financiero. Pero es que… ¡Qué podemos decir de una industria donde todavía hay presentadoras florero o chicas forzadas a posar en bikini para llegar a ser alguien en ese mundo…!

Sin embargo, creo que es importante tener en cuenta todos los detalles para entender mejor las repercusiones de la historia y comprender, además, un poco mejor qué es un tarento.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Galbraith, Patrick W. y Karlin, Jadon G. (eds) (2012). Idols and Celebrity in Japanese Media Culture. Palgrave Macmillan, 239 páginas.
  • Lukács, Gabriella (2010). Scripted Affects, Branded Selves: Television, Subjectivity, and Capitalism in 1990s Japan. Duke University Press, 280 páginas.
  • Stevens, Carolyn S. (2008). Japanese Popular Music: Culture, Authenticity, and Power. Routledge, 184 páginas.
  • Boorstin, Daniel J. (1992). The Image: A Guide to Pseudo-events in America. Vintage Books, 319 páginas
  • Miller, Laura (1995). “Crossing Ethnolinguistic Boundaries: A Preliminary Look at the Gaijin Tarento in Japan” en Lent, John (ed). Asia Popular Culture. Nueva York: Westview Press.
  • McCurry, Justin (2016). “Downfall of Japanese TV’s girl next door highlights wider industry sexism” en The Guardian. En línea: [http://www.theguardian.com/world/2016/feb/08/downfall-japan-tv-becky-industry-sexism] (17 de abril, 2016)