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La región de Tōhoku (東北), situada en el noreste de Tokio, es tristemente conocida por ser una de las zonas más afectadas por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo de 2011 y, especialmente, por el desastre nuclear de la central nuclear de Fukushima. Sin embargo, lo cierto es que es una de las zonas más bonitas y menos conocidas por el turista extranjero que viaja a Japón. Por eso, en este post recopilamos qué ver y hacer en Tohoku, una preciosa región al noroeste de Tokio de la que os habíamos hablado en distintos posts. Así, hemos preferido juntar todos esos posts en uno solo para que sea más fácil de consultar.

Podéis disfrutar de Tohoku en cualquier época del año, aunque si vais en verano os recomendamos nuestro itinerario de dos semanas por los festivales de verano de Tohoku, que podéis ver aquí.

Tohoku era conocida antiguamente como Michinoku y fue una de las últimas regiones en ser anexionadas al actual Japón. Actualmente Tohoku cuenta con seis prefecturas: Akita, Aomori, Fukushima, Iwate, Miyagi y Yamagata, donde la historia, la naturaleza, los onsen y los festivales de verano son atractivos turísticos por sí mismos y que merecen formar parte de los itinerarios turísticos del país.

    • Prefectura de Akita
    • Prefectura de Aomori
    • Prefectura de Fukushima
    • Prefectura de Iwate
    • Prefectura de Miyagi
    • Prefectura de Yamagata

Qué ver y hacer en Tohoku

Prefectura de Akita

La prefectura de Akita, situada en el Mar de Japón, es una zona preciosa que combina espectaculares onsen o baños termales naturales con lugares de gran naturaleza, especialmente alrededor del lago Tazawa.

Hay mucho que ver y hacer en la prefectura de Akita, pero para centrarnos destacamos la ciudad de Akita, el pueblo de Kakunodate, que conserva uno de los distritos de samuráis más interesantes de Japón, y la región montañosa de Hachimantai. Esta última forma parte del Parque Nacional Towada-Hachimantai y es famosa por el lago Tazawa, los fantásticos onsen Nyuto y las múltiples posibilidades de senderismo.

Aprende más sobre el onsen y cómo comportarte en los baños termales japoneses en este post.

Akita

La capital de la prefectura de Akita es muy conocida por el festival Kanto Matsuri, uno de los tres grandes festivales de Tohoku (Tohoku Sandai Matsuri) que se celebra en agosto en la ciudad. Es, además, uno de nuestros festivales favoritos y que recomendamos intentar ver si podemos encajarlo con nuestro itinerario por Japón. Si visitamos la ciudad en otras épocas del año, recomendamos lo siguiente:

Kanto Matsuri en Akita

  • Dar un paseo por el parque Senchu, donde en el pasado yacía el castillo de Akita, del que hoy no queda ya nada de nada, eso sí.
  • Visitar el museo Kanto (Neburinagashi-kan) para conocer la historia del Kanto Matsuri de Akita, y aprender a hacer equilibrios con los mástiles de bambú característicos del festival, especialmente si no estamos en la ciudad durante los días en los que se celebra el festival.
  • Hacer senderismo por el monte Taihei, especialmente en otoño con el cambio de color de las hojas o momiji… ¡espectacular!
  • Si disponemos de tiempo y nos gusta el arte, podemos visitar el museo de arte Hirano donde podremos disfrutar del cuadro más grande del mundo, el Akita no Gyoji (Eventos de Akita) del pintor Tsuguji Fujita (1886-1968). El lienzo mide 3.65 metros de alto por 20. 5 metros de ancho.
  • Visitar el mercado Akita Shimin Ichiba y disfrutar de la gran variedad de productos locales de la zona.
  • Alquilar un coche y ver la puesta de sol tras el Mar de Japón.
Disfruta de alguno de sus festivales, ya sea el Akita Kanto Matsuri, el festival Namahage o el festival Yokote Kamakura.

Kakunodate

El pueblo de Kakunodate, conocido como “la pequeña Kioto”, es precioso por la cantidad de casas de samurái muy bien conservadas que podemos encontrar. Además, está especialmente bonito durante el florecimiento de los cerezos. Así pues, en Kakunodate destacamos:

  • Perderse por el distrito samurái de Kakunodate, en el que vivían 80 familias en su momento de máximo esplendor. Una vez allí, aprender sobre la típica arquitectura de una casa samurái, visitando al menos dos de las seis casas que están abiertas al público: la casa Aoyagi y la casa Ishiguro.
  • Adentrarse en el menos conocido distrito de los comerciantes y mercaderes de Kakunodate, poniendo especial atención en el antiguo almacén Ando Jozo Miso y en la casa Nishinomiya. El almacén es actualmente una tienda que vende miso y salsa de soja producidos siguiendo el mismo método desde hace más de 150 años. Además, es perfectamente reconocible por su maravillosa fachada de ladrillo del periodo Meiji. La casa Nishinomiya hoy en día funciona como museo, restaurante y tienda.
  • Disfrutar de la vista panorámica que se nos ofrece desde el parque del castillo de Kakunodate, aunque del castillo ya no queda absolutamente nada.
  • Hacer hanami bajo los múltiples cerezos en flor del distrito samurái y el parque del río Hinokinai, si estamos en primavera para el florecimiento de los cerezos.

© yspbqh14 / Shutterstock.com

Hachimantai

La zona de las montañas Hachimantai es un lugar perfecto para combinar el senderismo con la relajación que nos ofrecen varios onsen de la zona.

Nyuto onsen

© KPG_Payless / Shutterstock.com

Uno de los destinos más interesantes es el lago Tazawa, el lago más profundo de Japón. Además, también merece la pena la zona de onsen de Nyuto, aunque hay más cosas que podemos ver y hacer en Hachimantai, como por ejemplo:

  • Alquilar una bicicleta y pedalear hasta el santuario Goza ni Ishi, al norte del lago Tazawa y asegurarnos de fotografiar su torii frente al agua.
  • Tomar algo y dar una vuelta en uno de los barcos turísticos que operan desde el pequeño muelle cercano a la parada de autobús del lago Tazawa.
  • Aprender la leyenda de Tatsuko (cuya estatua dorada podemos admirar al oeste del lago Tazawa) según la cual la niña que siempre rezaba para mantener su belleza se convirtió en dragón y se hundió en las aguas del lago.
  • Relajarnos en uno de los ocho onsen ryokan de Nyuto, muy rústicos y tradicionales. El más recomendado es el famoso onsen Tsurunoyu, con más de 300 años de historia (con zonas que datan del periodo Edo). Su baño exterior mixto es muy conocido, aunque para los tímidos también dispone de baños separados por sexos.
  • Acercarnos hasta el Tamagawa onsen, famoso por tener las aguas más ácidas de todo Japón y unas curiosas piedras beneficiosas para la salud y sorprendernos con los humos de la zona volcánica. Existen varios senderos interesantes, especialmente si vamos en otoño y queremos disfrutar del espectáculo del cambio de color de las hojas o momiji.
  • Darse un baño de barro volcánico en el Goshogake Onsen, a los pies del monte Hachimantai y visitar el volcán de barro más grande de Japón, el volcán Odoro.

La prefectura de Akita es, por tanto, perfecta para los amantes de la naturaleza y el senderismo, así como extremadamente conocida por sus aguas termales y por el Kanto Matsuri.

Prefectura de Aomori

La prefectura de Aomori es rica en naturaleza, como demuestra el bosque virgen de hayas de las montañas Shirakami, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el lago Towada, la zona de Tsugaru o el Parque Shimokita-hanto en el extremo de Mutsu.

En cuanto a las ciudades, las más destacadas son Aomori, Hirosaki y Hachinohe, en las que basaremos nuestras recomendaciones para conocer esta prefectura de Tohoku.

Comienza el Nebuta Matsuri

© Luis Rodríguez

Aomori

Los símbolos de la ciudad de Aomori son la manzana (por la calidad y producción del fruto), las montañas Hakkoda (por su belleza y actividades) y el festival Nebuta Matsuri (por su espectacularidad).

Aomori y alrededores también es espléndida en naturaleza, además de proporcionarnos otras visitas imprescindibles, como por ejemplo:

  • Disfrutar de un agradable paseo y de las vistas de la bahía de Mutsu en el parque Aoi-Umi, y si puede ser comiendo una manzana de Aomori que hayamos comprado en el mercado local, mejor que mejor.
  • Visitar el Hakkoda Maru, un ferry convertido en museo que muestra cómo se conectaban las ciudades de Aomori y Hakodate antes de que abriera el túnel de Seikan.
  • Visitar el edificio ASPAM, la oficina de turismo de la prefectura de Aomori. Aquí encontraremos información turística, tiendas de recuerdos y manualidades locales y una planta entera con restaurantes con vistas panorámicas de la bahía.
  • Visitar el museo Nebuta, para aprender un poco más sobre uno de los tres festivales más importantes de Tohoku.
  • Ir de compras por la calle comercial Shin-machi y mirar especialmente las tiendas de recuerdos y detalles sobre el Nebuta Matsuri.
  • Probar el menú tradicional budista o tomar parte en las meditaciones zen del templo Seiryu-ji, que alberga el Buda sentado de bronce más grande de todo Japón (unos 20 metros de alto).
  • Tomarnos algo en A-Factory, el sitio de moda de la ciudad de Aomori, con varios bares y restaurantes, un mercado local y una pequeña fábrica de sidra.
  • Aprender de historia japonesa en las ruinas Sannai-Maruyama, el mayor yacimiento arqueológico de Japón datado entre los años 4.000 y 5.000 a.e.c.
  • Si nos gusta escalar o hacer esquí, subir a las montañas Moya, para practicar deporte tanto en verano como en invierno.
  • Subirse al teleférico de las montañas Hakkoda, para disfrutar de las maravillosas vistas, y acabar relajándonos en el onsen Sukayu. Si vamos con niños, entre agosto y noviembre, quizá nos interese recoger algunas de las famosas manzanas de Aomori directamente de los manzanos del Kanko Apple Garden.
  • En verano, relajarse en las playas y los 14 onsen de Asamushi, y si vamos con niños, visitar su acuario, el mayor de Tohoku.
  • Hacer un picnic en el parque Gappo, disfrutando de la arena, el césped y las vistas a la bahía Mutsu en verano o aprendiendo a hacer mochi en el evento mochitsuki del festival de invierno.
  • Hacer una excursión para ver las tres cascadas de Anmon no Taki.
  • Disfrutar de uno de los tres grandes festivales de Tohoku, el Nebuta Matsuri (entre el 2 y el 7 de agosto).

Hirosaki

Los símbolos de Hirosaki son las manzanas (por su gran producción), el castillo (por su historia) y los cerezos (por su espectacularidad cuando florecen en abril).

Hirosaki es más pequeña que Aomori, pero nos ofrece actividades muy interesantes que merecen la pena destacar:

  • Pasear por el Parque de Hirosaki, donde se encuentran los restos antiguos y el castillo de Hirosaki, del siglo XVII.
  • Visitar las antiguas casas de samuráis de Nakamachi Bukeyashiki.
  • Relajarse en el templo Chosho-ji, de comienzos del siglo XVI.
  • Maravillarse ante la pagoda de cinco pisos del templo Saisho-in.
  • En abril, hacer un buen hanami en el Hirosaki Sakura Matsuri o festival de los cerezos de Hirosaki.
  • En agosto, disfrutar del ambiente espectacular de uno de los grandes festivales de Tohoku, el Neputa Matsuri.

castillo Hirosaki

© l0ngtime / Shutterstock.com

Hachinohe

El símbolo de Hachinohe es el Yawata-uma, un caballo de madera con monturas doradas y plumas decorativas en la cabeza, dada la fama desde el periodo Kamakura de sus caballos de guerra.

Hachinohe es un destino muy interesante dentro de la prefectura de Aomori, del que destacamos:

  • Perderse por las calles aledañas a la estación de JR Honhachinohe, donde parece que el tiempo se detuvo hace 60 años.
  • Pasear por las ruinas del parque del castillo de Hachinohe (del periodo Edo) y del castillo Ne (del periodo Muromachi).
  • Dar un paseo por la calle peatonal Hachinohe Yatai Village Mirokuyoko-cho (entre las calles Mikkacho y Muikamachi) conocida especialmente por sus 25 pequeños yatai (puestos de comida) que sirven productos locales.
  • Pasarse por la Oficina de turismo, un moderno edificio de cinco plantas comúnmente llamada Hacchi, que funciona como un gran museo de la ciudad con mil reproducciones de caballos Yawata-uma en la entrada, información turística de todo tipo (tanto de sitios como de comida), un museo sobre la vida en Hachinohe y espacios polivalentes.
  • Acercarse hasta la isla de Kabushima que alberga el santuario de Kabushima y unas 40.000 umineko o focas de cola negra. Si estamos el tercer domingo de abril, ¡disfrutar del festival!
  • Darse un chapuzón en la playa de Tanesashi, un lugar de singular belleza.
  • Flipar con los colores llamativos y los detalles de las carrozas del festival Hachinohe Sansha Taisai, organizado por tres santuarios de la ciudad.
  • Bailar y pedir buenas cosechas para el año que entra en el festival Enburi (del 17 al 20 de febrero).
  • Disfrutar de las vistas desde el mirador Ashigezaki.
  • Aprender más sobre el mar y su fauna en el Museo de biología marina Marient.
  • Si nos gusta pasear por la montaña, hacer una excursión por el parque Niida Park.
  • Cruzar el moderno puente Hachinohe Seagull para ver una perspectiva diferente de la ciudad.

Queda claro, pues, que la prefectura de Aomori nos ofrece muchísima naturaleza pero también muchas cosas que ver en sus grandes ciudades.

Prefectura de Fukushima

Desde el 11 de marzo de 2011, con el gran terremoto y posterior tsunami que ocasionó la debacle nuclear en la central nuclear de Fukushima-1 o Fukushima Daiichi, son muchos los turistas que excluyen esta prefectura de sus itinerarios. Y si bien es cierto que hay que planificar y tener en cuenta las zonas de exclusión, debemos recordar que las zonas de radiación o peligrosas cubren tan sólo un 10% de la prefectura.

Así pues, teniendo en cuenta que el 90% de la prefectura no ofrece peligro alguno para los turistas y recordando que la prefectura y sus gentes son mucho más que una central nuclear, os damos algunas ideas sobre cómo disfrutar de ella. Además, a través del turismo podemos también darles nuestro apoyo y ayudar a la zona a recuperarse.

© SIHASAKPRACHUM / Shutterstock.com

Allí encontraremos pueblos y ciudades que recuerdan al Japón de antaño, montañas y valles donde disfrutar de los cerezos en flor o del cambio de color de las hojas, resorts donde practicar deportes de ski. Podemos pasear por su capital, aprender sobre los antiguos samuráis en Aizu, disfrutar de la naturaleza de Bandai o sentirnos como en Hawaii (lo sabemos, ¡muy curioso!) en Iwaki. Todo esto y mucho más es Fukushima

Fukushima

Situada en la preciosa región de Azuma, la ciudad de Fukushima está conectada con Tokio gracias al shinkansen, que sólo tarda 1 hora en hacer este trayecto. Fukushima nos ofrece una gran variedad de actividades, la gran mayoría relacionadas con la historia, la naturaleza y los onsen o aguas termales.

Situada a 60 kilómetros de la central nuclear de Fukushima-1, la ciudad de Fukushima nunca ha sido desalojada por peligrosidad y los niveles de radiación siguen sin suponer un peligro para los visitantes (aunque sean más altos que antes del desastre, claro está):

  • En primavera, pasear entre centenares de cerezos en flor en el parque Hanamiyama (花見山), un parque situado en un ambiente rural a la afueras de Fukushima y que todos los meses de abril (especialmente hacia finales de mes) se llena de japoneses que van hasta allí para admirar la belleza de los cerezos.
  • Disfrutar de las rutas de senderismo que ofrece el monte Azuma (吾妻山), una montaña volcánica situada entre las prefecturas de Fukushima y Yamagata. Es especialmente popular la ruta de senderismo que lleva hasta la cima Azuma-Kofuji o “el pequeño Fuji de Azuma” (1.707 metros), que muchos dicen se parece al famoso monte Fuji. Si no queremos hacer senderismo, siempre podemos llegar en coche a través de la espectacular carretera de montaña Bandai Azuma y darnos un paseo por el cráter del volcán.
  • Disfrutar de la naturaleza de la región de Bandai (磐梯) como por ejemplo hacer un picnic en la zona de Urabandai o subir a un botecito y remar por alguno de sus estanques. También podemos hacer esquí en invierno o maravillarnos ante el cambio de color de las hojas en otoño, visitar el museo sobre la última erupción del volcán en 1888, etc. Si nos gusta el senderismo, podemos hacer la ruta de senderismo de Goshikinuma (que nos lleva por varios lagos de colores azulados impresionantes) o alguna de las rutas hasta la cima del monte Bandai. Alternativamente, podemos alquilar un coche y disfrutar de las preciosas carreteras de montaña de la zona, como la ruta de los lagos Bandai-Azuma que ofrece vistas panorámicas de las montañas y del desfiladero de Nakatsugawa o la ruta dorada Bandai-san, preciosa especialmente en otoño.
  • Relajarnos en Takayu Onsen (高湯温泉), un pequeño pueblo onsen, lleno de baños termales y hoteles ryokan. Situado al inicio de la carretera de montaña Bandai Azuma, en las faldas del monte Azuma, el pueblo mantiene el espíritu de hace 400 años con aguas termales naturales sin tratar, por lo que su aspecto es cremoso y azulado y de fuerte olor sulfúrico. Entre los baños más populares está el histórico Tamagoyu y el Attaka no Yu.

© Em7 / Shutterstock.com

Aizu

En la zona de Aizu podemos viajar al pasado y descubrir un Japón totalmente diferente a Tokio:

  • Pasear por Aizu-Wakamatsu (会津若松), una antigua ciudad con castillo y larga tradición samurái. Pasear por sus calles será como viajar en el tiempo.
  • Visitar el castillo de Tsuruga (鶴ヶ城) en Aizu-Wakamatsu. Construido en 1384 y destruido en 1868 (lo que vemos hoy es una reconstrucción de 1960), el castillo es especialmente interesante por el color de sus tejas rojas, únicas en los castillos japoneses. Además, podemos pasear por el impresionante parque que lo rodea y tomarnos un té verde en la casa de té Rinkaku.
  • Visitar la Residencia de los samuráis de Aizu (会津武家屋敷) donde vivían los samuráis más importantes y de mayor rango de la zona. Al igual que el castillo, el complejo fue destruido en 1868 y posteriormente reconstruido.
  • Conocer más sobre la historia de lealtad y devoción de los Byakkotai, un grupo de jóvenes soldados de Aizu que cometieron seppuku (suicidio ritual) al ver el castillo de Tsuruga en llamas cuando cayó el shogunato en 1868, en Iimoriyama (飯盛山), lugar donde se suicidaron los jóvenes. Además de varios museos, podemos ver las 19 tumbas de los jóvenes, varios monumentos, un santuario y la interesantísima pagoda Sazaedo.
  • Aprender sobre el mundo del sake en la bodega de uno de los productores de sake más importantes de la región de Tohoku: Suehiro. Fundada en 1850, Suehiro sigue siendo un negocio familiar después de 8 generaciones y hoy ofrece visitas guiadas del proceso de fabricación del sake, anotaciones sobre la historia de la marca y catas de sake, además de una cafetería que ofrece todo tipo de dulces preparados con sake.
  • Pasear por el jardín japonés Oyakuen (御薬園), que significa algo así como jardín de hierbas medicinales. Como el propio nombre indica, aquí podemos encontrar un montón de plantas medicinales.
  • Aprender sobre las técnicas locales de fabricación de sake en el Museo del Sake de Aizu (會津酒造歴史館) y terminar con una buena cata de sake.
  • Sentir que el tiempo se detuvo en el periodo de Edo en Ouchijuku (大内宿), antigua parada de la ruta Aizu-Nishi Kaido, que conectaba Aizu con Nikko durante el periodo de Edo. Hoy la ciudad ha sido restaurada para que se parezca al máximo a cómo era durante el periodo de Edo, restaurando casas, pavimentos (o falta de ellos, mejor dicho) y soterrando cables de electricidad y de teléfono. Merece la pena pasear por sus calles ahora llenas de tiendas, alojamientos rurales de tipo minshuku, restaurantes de soba o de brochetas de pescado, especialidades locales.
  • Conocer la historia que hay detrás del hombre que aparece en los billetes de 1.000 yenes en el Memorial a Hideyo Noguchi (野口英世記念館), dedicado, naturalmente, a la vida y obra del famoso investigador médico Hideyo Noguchi.
  • Disfrutar de las rutas de senderismo que nos ofrece el parque nacional de Oze, sobre todo para ver las marismas de Ozehagara y el estanque Ozenuma
  • Si nos apetece relajarnos en baños termales japoneses, podemos alojarnos en el Mukaitaki Ryokan, un hotel de estilo tradicional situado en Higashiyama Onsen (東山温泉), un pueblo onsen típicamente japonés (es decir, quizás no muy bonito en algunas partes, pero con multitud de opciones de baños termales).

© Piti Sirisriro/Shutterstock.com

Iwaki

Iwaki (いわき) es una ciudad relativamente cercana a la central nuclear que sufrió gravemente el impacto del terremoto y posterior tsunami de 2011. Si bien los niveles de radiación son altos, están dentro de los límites considerados seguros para la población.

  • Aprender más sobre la industria del carbón de Iwaki, principal industria de la zona desde la década de 1870 hasta la década de 1960 en el Museo del Carbón y los combustibles fósiles de Iwaki (ほるるいわき市石炭化石館).
  • Disfrutar en Spa Resort Hawaiians, un parque acuático y de ocio muy especial con una temática sorprendente: Hawaii. Lleno de piscinas, toboganes y espectáculos de danza hawaiiana realizados por las ya famosas Hula Girls, además de onsen más tradicionales como el de Edo Jowa Yoichi, el Spa Resort Hawaiians se construyó cuando la ciudad tuvo que afrontar la crisis del carbón y buscar una nueva industria para el pueblo. El parque sufrió daños con el terremoto pero volvió a abrir sus puertas en 2012, mientras las Hula Girls viajaron por todo el país promocionando Fukushima.
  • Especialmente si vamos con niños, visitar el acuario Aquamarine Fukushima (アクアマリンふくしま) para conocer más sobre los ecosistemas en los ríos, lagos y mares de la prefectura de Fukushima. El acuario sufrió daños durante el terremoto de 2011, pero reabrió sus puertas pocos meses después.
  • Comer marisco fresco, fresco, fresco en Iwaki Rara Myu, un mercado de pescado y marisco situado muy cerca del acuario.
  • Pasear por el parque de Misaki y subir al mirador de la Iwaki Marine Tower para disfrutar de maravillosas vistas del océano Pacífico.

Iwaki

© Sakarin Sawasdinaka / Shutterstock.com

Prefectura de Iwate

La prefectura de Iwate es la segunda prefectura más grande de todo Japón, después de Hokkaido, aunque con una baja densidad de población, por lo que hay mucha naturaleza que ver y disfrutar aquí… ¡os lo contamos!

Morioka

En la capital de la prefectura confluyen tres ríos, el Kitakami, el Shizukuishi y el Nakatsu y encontramos un volcan activo, el monte Iwate, lo cual crea un paisaje de lo mas singular.

En Morioka y alrededores destacamos:

  • Pasear por el parque del castillo de Morioka para disfrutar de la vegetación y de las pocas ruinas que todavía se conservan del castillo.
  • Pasear por el extremo este del río Nakatsu y sentir que volvemos al pasado entre antiguas casas del siglo XIX.
  • Disfrutar de las vistas panorámicas desde el parque Iwayama, desde donde podremos ver Morioka en su totalidad así como los montes Iwate, Himekami y Ou.
  • Si estamos en Morioka en junio, asegurarnos de ver el Chagu Chagu Umakko, un desfile de caballos que llevan en sus lomos a niños pequeños durante 15 kilómetros. Normalmente se celebra el segundo sábado de junio.
  • Visitar el templo Hoonji, hoy una escuela para monjes zen.
  • Aprender sobre los mitos y la historia de Iwate en el santuario Mitsuishiji.
  • Comer alguna especialidad local de fideos como el jajamen, el reimen o el wankosoba.
  • Comprar nambu sembei, una galleta salada de arroz.
  •  Aprender a bailar sansa y ponerlo en práctica durante el maravilloso Sansa Odori, uno de los festivales más espectaculares de Tohoku (entre el 1 y el 3 d agosto)
  • Disfrutar de otro de los grandes festivales de la ciudad, el Funekko Nagashi (16 de agosto)
  • Visitar el santuario Hachimangu especialmente entre el 14 y el 16 de septiembre, para su festival.

Sansa Odori en Morioka

Hiraizumi

Durante más de cien años, Hiraizumi fue el asentamiento en el norte del clan más importante de todo Japón, el de los Fujiwara y se convirtió en un importante centro político y cultural que llegó a rivalizar con Kioto.

Hoy quedan trazas de ese pasado y es un destino repleto de templos budistas y actividades turísticas, entre las que destacamos:

  • Pasear por el estanque central del templo Motsu-ji e imaginar cómo fue el área en toda su esplendor.
  • Subir las escaleras y el sendero cobijado por grandes árboles del templo Chuson-ji y perderse por todos sus espacios (visitar especialmente el pabellón dorado Konjikido).
  • Si tenemos tiempo, imaginar cómo fueron los templos Kanjizaio-in y Muryoko-in gracias a sus ruinas.
  • Tomar una bicicleta (o un autobús, alternativamente) y llegar hasta el templo Takkoku no Iwaya, construido en la ladera de una montaña.
  • Tomar un autobús para llegar hasta el desfiladero Genbikei, de espectacular belleza y darn un pequeño paseo en barco.

Chuson-ji en Hiraizumi-24

Kitakami

Kitakami es una ciudad relativamente moderna que depende de la estación en la que la visitemos puede ofrecernos más o menos cosas que hacer. Especialmente destacamos:

  • Hacer hanami bajo los grandes y viejos cerezos del parque Tenshochi, uno de los cien mejores sitios donde disfrutar de los cerezos en flor en Japón.
  • Aprender a bailar el oni kenbai, la danza tradicional de demonios con espadas típica de la región.
  • Disfrutar de las actuaciones en la calle principal del pueblo en el mayor festival de Kitakami, el Kitakami Michinoku Geino Matsuri.
  • Aprender sobre cómo vivían en el pasado los habitantes de Kitakami en el Michinoku Minzoku Mura, un museo al aire libre con un hoyo-vivienda de la época Jomon, una casa samurai, una casa de un mercader, una casa de estilo nanbu magari (en la que hombres y caballos vivían juntos), etc.
  • Comprar una kenbai kokeshi (muñeca kokeshi vestida de onikenbai) en alguna de las tiendas de recuerdos regentadas por abuelillas de Kitakami (por ejemplo, en Nanbuya).
  • Visitar el renovado santuario Suwa Jinja, cerca de la estación de JR.

Si disponemos de más tiempo, también recomendamos:

  • Visitar el estudio cinematográfico y parque temático Esashi Fujiwara no Sato, en Oshu, para submergirse de lleno en el periodo Heian.
  • Acercarse hasta el desfiladero Geibikei en Ichinoseki y comerse unas bolitas dango preparadas desde la tienda al otro lado del río y transportadas por un cable por encima del agua.

La prefectura de Iwate quizá ofrezca menos atractivos turísticos para el visitante que la prefectura de Aomori, pero Morioka y especialmente Hiraizumi son visitas casi obligadas, que merecen muchísimo la pena.

Prefectura de Miyagi

Rodeada de montañas, la prefectura de Miyagi da al oceano Pacífico, por lo que sus zonas costeras se vieron muy afectadas por el terremoto y posterior tsunami que azotó Tohoku en marzo de 2011. Su capital es la ciudad más grande de toda la región de Tohoku: Sendai.

Cuando nosotros visitamos la zona, un año después del tsunami (en agosto de 2012), a pesar de que los efectos de la tragedia seguían visibles en muchas zonas costeras, lo cierto es que las grandes ciudades y destinos turísticos de la zona se habían recuperado con más o menos rapidez. Sí, quedaba mucho por hacer, pero también se había hecho mucho. Y eso nos pareció importante.

De la prefectura de Miyagi destacamos su capital Sendai y las preciosas islas e islotes de Matsushima, que conforman una de las tres paisajes más bonitos de Japón.

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Sendai

Con un millón de habitantes, Sendai, fundada en el siglo XVII por Date Masamune (uno de los mayores daimyo de la zona y de todo Japón) es la mayor ciudad de la región de Tohoku. Es, por tanto, un importante eje industrial y comercial para la zona y para el resto de Japón.

Sendai es una gran ciudad, pero ofrece varias cosas interesantes al visitante. Ahí van algunas ideas sobre qué ver y hacer en Sendai:

  • Visitar las ruinas del castillo Aoba, construido a comienzos del siglo XVII por el daimyo Date Masamune. Dado el fervor anti-feudal de la Restauración de Meiji, un fuego en 1882 y las bombas de la Segunda Guerra Mundial, hoy en día tan sólo quedan algunos muros y una torre. Eso sí, desde allí podemos disfrutar de buenas vistas de la ciudad y visitar el museo, gracias al cual podemos ver cómo era el castillo en el periodo de Edo, etc. Cerca se encuentra el santuario Gokoku, estrechamente relacionado con el (polémico) santuario Yasukuni de Tokio, el parque de atracciones Yagiyama Benyland y el Sendai Yagiyama Zoo.
  • Visitar el mausoleo Zuihoden donde yacen los restos del daimyo más importante de la zona, Date Masamune y aprender más sobre este poderoso clan en el museo de la familia Date, cercano al mausoleo.
  • Visitar el templo Rinnoji, fundado en 1441 por Date Mochimune, templo familiar del clan Date, del que destacamos la maravillosa pagoda de tres pisos y el jardín japonés.
  • Visitar el santuario Osaki Hachimangu, fundado en 1607 por el daimyo Date Masamune. Es el santuario familiar del clan Date dedicado al dios Hachiman, dios sintoísta de la guerra que hoy en día se considera el guardián general y protector de la ciudad.
  • Disfrutar de la arquitectura de la Sendai Mediatheque, la biblioteca de la ciudad, obra de Toyo Ito abierta al público en 2001.
  • Dar un paseo o hacer un picnic por el parque Nishi-koen.
  • Subir al edificio AER Building (al lado de la estación) para ver la ciudad desde las alturas.
  • Dar un paseo por las calles comerciales cubiertas de la zona de Ichibancho y tomarse un kakigori, una sembei, un café, jugar al pachinko, entrar en un karaoke, comprar… ¡lo que queráis!
  • Visitar el mercado Asaichi para ver la oferta de pescado y verduras del ‘Japón auténtico’.
  • Comer gyutan o lengua de ternera, especialidad de Sendai, en uno de los múltiples restaurantes de la ciudad.
  • Si estamos a principios de agosto, disfrutar de todas las atracciones que nos ofrece uno de los tres mayores festivales de Tohoku: el Sendai Tanabata Matsuri.

Matsushima

Situada a media hora de Sendai, Matsushima (松島) es famosa por la belleza de su bahía, adornada por unas 260 islas e islotes de diferentes tamaños cubiertas de pinos japoneses, que la convierten en una de las tres mejores vistas de todo Japón.

Matsushima no sufrió grandes daños durante el tsunami de marzo de 2011 gracias justamente a la geografía de sus islas e islotes, que redujeron el impacto de la gran ola. Cuando nosotros visitamos la zona todavía había alguna zona por reconstruir, pero la gran mayoría de tiendas y atracciones turísticas estaban ya operativas completamente.

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Puentes rojos e islas de pinos, en Matsushima

Algunas ideas sobre qué ver y hacer en Matsushima:

  • Subir a un barco turístico y dar una vuelta por la bahía de Matsushima, descubriendo la multitud de islas cubiertas de pinos japoneses.
  • Pasear por la pequeña isla al lado del puerto que contiene el templo Godaido, uno de los símbolos de Matsushima. Godaido fue construido en 807 (aunque la construcción actual es una reconstrucción de 1604 del daimyo Date Masamune) y contiene cinco estatuas que tan sólo se muestran al público una vez cada 33 años (la última vez fue en 2006). El exterior está decorado con los doce animales del calendario lunar japonés.
  • Cruzar el gran puente rojo para llegar a la isla de Fukuurajima (福浦島), una maravillosa isla repleta de pinos japoneses. Cruzar el puente, de 252 metros de longitud, cuesta 2oo yenes y aunque no hay mucho que ver en la isla, ésta sí nos ofrece algunos recorridos a pie interesantes además de buenas vistas de la bahía.
  • Cruzar el pequeño puente rojo que une la pequeña isla de Oshima, cercana al puerto, con tierra firme. Oshima solía ser utilizada por muchos monjes para meditar, así que todavía es fácil encontrar en la isla algunas cuevas de meditación. Desgraciadamente, cuando nosotros estuvimos en agosto de 2012 el puente que unía Oshima con la costa y que había sido destruido por el tsunami, todavía no se había reconstruido, por lo que nos fue imposible acceder a la isla.
  • Visitar el templo Zuiganji (瑞巌寺), uno de los templos zen más importantes de todo Tohoku. Fundado en 828 por la secta Tendai y convertido en templo zen durante el periodo Kamakura, fue reconstruido por el daimyo Date Masamune en 1609. Aunque el templo está siendo remodelado (hasta 2018) y ciertas partes no se pueden visitar, el paseo de cedros o las cuevas cercanas son totalmente recomendables.
  • Visitar el templo Entsuin, construido en 1646 en honor a la diosa Kannon; contiene el mausoleo de Date Mitsumune, hijo del daimyo Date Terumune, que murió muy joven.
  • Tomarse un té japonés en la antigua casa de té Kanrantei, mientras disfrutamos de las vistas de la bahía y aprender un poco más sobre la historia de la zona en el Museo de Matsushima, que exhibe armaduras, armas y otros artículos del Japón feudal.
  • Y finalmente, dar un paseo por la calle principal de Matsuhima, repleta de tiendas de recuerdos, bares y restaurantes.
  • Si vais con niños, el acuario de Matsushima es parada obligada… aunque os sintáis que el tiempo se ha detenido en los años 60 :)

Finalmente, especialmente si vais con niños o hacéis la ruta en coche, os recomendamos el Pueblo de los zorros de Zao o Zao Kitsune Mura, una reserva natural con unos 100 zorros de seis especies diferentes… ¡muy chulo!

Prefectura de Yamagata

La prefectura de Yamagata (山形), cuya capital es la ciudad de Yamagata, está situada cerca del mar de Japón, en el sur de la región de Tohoku y es uno de los destinos tal vez menos conocidos para el turista occidental . Hasta la Restauración de Meiji, las prefecturas de Yamagata y Akita eran conocidas conjuntamente como Dewa.

Yamagata sigue siendo, como decimos, un destino muy poco conocido, especialmente por el turista extranjero de visita por Japón; sin embargo, el turista japonés sí que lo conoce y lo valora, especialmente cuando llegan las fechas de grandes festivales de verano, por ejemplo. Como el resto de Tohoku, Yamagata es bastante rural y tiene unos onsen o baños termales y una naturaleza impresionantes, además de ser conocida dentro de Japón por la calidad de su agricultura.

Sin embargo, llegar hasta esta zona del noreste japonés no es complicado, ya que existe una línea de mini-shinkansen, la línea Yamagata, que conecta varias ciudades de la prefectura de forma directa con Tokio, gracias al servicio Tsubasa de alta velocidad. Y es en esta línea en la que funciona también el Toreiyuel tren bala que cuenta con baños para pies.

Así que os dejamos con una lista de ideas sobre qué ver y hacer en la prefectura de Yamagata:

  • Subir hasta el templo Yamadera (山寺), al noreste de la ciudad de Yamagata y disfrutar de las vistas que se tienen desde el templo (especialmente desde el salón superior Godaido), situado en la cima de una montaña. Eso sí, son 1.000 escalones los que necesitaremos subir para llegar a lo más alto.
  • Visitar los santuarios situados en la cima de las montañas Hagurosan, Gassan y Yudonosan, conjuntamente conocidas como Dewa Sanzan (出羽三山) y que representan el nacimiento, la muerte y la reencarnación (y que por lo tanto suelen visitarse por este orden). Podemos llegar hasta la cima (o casi) de las montañas Hagurosan y Yudonosan en coche o autobus y dedicarnos luego a pasear por los diferentes caminos de las montañas, para ver puentes rojos sobre ríos, pagodas de cinco pisos, escaleras que bajan hasta el valle, etc.
  • Visitar los templos budistas Dainichibo y Churenji, situados cerca de la cima de la montaña Yudonosan, conocidos sobre todo por tener los cuerpos momificados de algunos sokushinbutsu, hombres que se momificaban en vida.
  • Disfrutar del esquí, los ‘monstruos de nieve’, la naturaleza volcánica y los onsen en el monte Zao (蔵王山), situado entre las prefecturas de Yamagata y Miyagi, un volcán activo que nos ofrece varias posibilidades:
  • Relajarnos en los baños termales del pueblo onsen de Zao (蔵王温泉), situado a 880 metros sobre el nivel del mar en la región volcánica del monte Zao (蔵王山). Estos baños termales son conocidos por ser uno de los más ácidos de todo el país, con un ph de casi 1. Hay onsen de todo tipo, pequeños, públicos, antiguos, modernos y el onsen exterior Zao Dai-Rotemburo que ofrece una experiencia espectacular.
  • Disfrutar de las pistas de esquí del monte Zao mientras vemos en directo los árboles helados llamados ‘monstruos de nieve’, sobre todo a mediados de febrero. Para llegar aquí, lo mejor es subir al teleférico. Muy recomendable también visitar la zona por la noche, ya que los árboles están iluminados, creando un ambiente maravilloso.
  • Subir al teleférico de Zao, aunque sólo sea por sus maravillosas vistas del volcán, el cráter, las pistas de esquí, el pueblo, etc.
  • Fuera de la época invernal, acercarnos hasta la cima Kattadake (a 1.758 metros de altitud) para ver el cráter Okama (御釜) y el santuario de la cima, además de hacer alguna ruta de senderismo desde allí.
  • Sentirse como en el pasado en uno de los pueblos onsen más bonitos y mejor cuidados de todo Japón, Ginzan Onsen (銀山温泉), lleno de baños termales y ryokan preciosos. El centro del pueblo es peatonal y está lleno de callejuelas y callejones estrechos y pequeños puentecillos que además se iluminan de forma preciosa por la noche. Hay que destacar el fabuloso Notoya Ryokan, de arquitectura del periodo Taisho y que probablemente fue uno de los onsen que inspiró el diseño de la casa de baños que aparece en la película de animación El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no Kamikakushi) de Studio Ghibli.
  • Ver la espectacular cascada, de 22 metros de alto, del pueblo Ginzan Onsen y desde ahí caminar hasta el túnel de entrada de la antigua mina de plata de Ginzan Onsen, construido hace 500 años.

Ginzan Onsen

© cdrw / Shutterstock.com

Cómo llegar a Tohoku

Llegar a la región de Tohoku desde Tokio es fácil, gracias a las líneas de shinkansen TohokuYamagata y Akita. En caso de no disponer de un JR Pass, es recomendable adquirir el JR East Pass, que nos da mucha libertad para movernos por toda la región de Tohoku.

Alternativamente, podemos llegar en avión hasta uno de sus múltiples aeropuertos: Fukushima, Sendai, Iwate-Hanamaki, Misawa, Aomori, Odate-Noshiro, Akita y Shonai, aunque esta opción es la menos utilizada por el turista extranjero (que suele llevar el JR Pass o el JR East Pass), pero por si tenéis curiosidad, tenemos un post con todas las líneas aéreas de bajo coste que operan en Japón, y que podéis investigar por si alguna os lleva hasta esta región.

E6-Shinkansen-4

Tohoku es una región tan preciosa como desconocida de Japón que merece muchísimo la pena. Fue inmortalizada por el poeta de haiku Matsuo Bashō en su obra Oku no Hosomichi (奥の細道, ‘Sendas de Oku’), un relato de su cuarto viaje poético-espiritual por las tierras del norte, viaje que emprendió en 1689… y con él os dejamos.

En Matsushima
¡sus alas plata pídele,
tordo, a la grulla!    

¡Disfrutad de vuestra visita por el noreste de Japón!

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