Hoy vamos a daros ideas sobre qué ver y hacer en Tohoku, centrándonos en la prefectura de Iwate.

La prefectura de Iwate es la segunda prefectura más grande de todo Japón, después de Hokkaido, aunque con una baja densidad de población.

Las ciudades más recomendables para el turismo son Morioka, Hiraizumi y Kitakami.

Morioka y alrededores

En la capital de la prefectura confluyen tres ríos, el Kitakami, el Shizukuishi y el Nakatsu y encontramos un volcan activo, el monte Iwate, lo cual crea un paisaje de lo mas singular.

En Morioka y alrededores destacamos:

  • Pasear por el parque del castillo de Morioka para disfrutar de la vegetación y de las pocas ruinas que todavía se conservan del castillo.
  • Pasear por el extremo este del río Nakatsu y sentir que volvemos al pasado entre antiguas casas del siglo XIX.
  • Disfrutar de las vistas panorámicas desde el parque Iwayama, desde donde podremos ver Morioka en su totalidad así como los montes Iwate. Himekami y Ou.
  • Si estamos en Morioka en junio, asegurarnos de ver el Chagu Chagu Umakko, un desfile de caballos que llevan en sus lomos a niños pequeños durante 15 kilómetros. Normalmente se celebra el segundo sábado de junio.
  • Visitar el templo Hoonji, hoy una escuela para monjes zen.
  • Aprender sobre los mitos y la historia de Iwate en el santuario Mitsuishiji.
  • Comer alguna especialidad local de fideos como el jajamen, el reimen o el wankosoba.
  • Comprar nambu sembei, una galleta salada de arroz.
  •  Aprender a bailar sansa y ponerlo en práctica durante el maravilloso Sansa Odori, uno de los festivales más espectaculares de Tohoku (entre el 1 y el 3 d agosto)
  • Disfrutar de otro de los grandes festivales de la ciudad, el Funekko Nagashi (16 de agosto)
  • Visitar el santuario Hachimangu especialmente entre el 14 y el 16 de septiembre, para su festival.

Hiraizumi y alrededores

Durante más de cien años, Hiraizumi fue el asentamiento en el norte del clan más importante de todo Japón, el de los Fujiwara y se convirtió en un centro político y cultural que llegó a rivalizar con Kioto.

Hoy quedan trazas de ese pasado y es un destino repleto de templos budistas y actividades turísticas, entre las que destacamos:

  • Pasear por el estanque central del templo Motsu-ji e imaginar cómo fue el área en toda su esplendor.
  • Subir las escaleras y el sendero cobijado por grandes árboles del templo Chuson-ji y perderse por todos sus espacios (visitar especialmente el Pabellón dorado Konjikido).
  • Si tenemos tiempo, imaginar cómo fueron los templos Kanjizaio-in y Muryoko-in a través de sus ruinas.
  • Coger una bicicleta (o un autobús, venga) y llegar hasta el templo Takkoku no Iwaya, construido en una ladera.
  • Coger un autobús para llegar hasta  el desfiladero Genbikei, de espectacular belleza y darnos una vueltecita en barco.

Kitakami y alrededores

Kitakami es una ciudad relativamente moderna que depende de la estación en la que la visitemos puede ofrecernos más o menos.

Especialmente destacamos:

  • Hacer hanami bajo los grandes y viejos cerezos del parque Tenshochi, uno de los cien mejores sitios donde disfrutar de los cerezos en flor en Japón.
  • Aprender a bailar el oni kenbai, la danza tradicional de demonios con espadas típica de la región.
  • Disfrutar de las actuaciones en la calle principal del pueblo en el mayor festival de Kitakami, el Kitakami Michinoku Geino Matsuri.
  • Aprender sobre cómo vivían en el pasado los habitantes de Kitakami en el Michinoku Minzoku Mura, un museo al aire libre con un hoyo-vivienda de la época Jomon, una casa samurai, una casa de un mercader, una casa de estilo nanbu magari (en la que hombres y caballos vivían juntos), etc.
  • Comprar una kenbai kokeshi (muñeca kokeshi vestida de onikenbai) en alguna de las tiendas de recuerdos regentadas por abuelillas de Kitakami (por ejemplo, en Nanbuya).
  • Visitar el renovado santuario Suwa Jinja, cerca de la estación de JR.

Si disponemos de más tiempo, también recomendamos:

  • Visitar el estudio cinematográfico y parque temático Esashi Fujiwara no Sato, en Oshu, para submergirse de lleno en el periodo Heian.
  • Acercarse hasta el desfiladero Geibikei en Ichinoseki y comerse unas bolitas dango preparadas desde la tienda al otro lado del río y transportadas por un cable por encima del agua.

La prefectura de Iwate quizá ofrezca menos atractivos turísticos para el visitante que la prefectura de Aomori, pero Morioka y especialmente Hiraizumi son visitas casi obligadas, que merecen muchísimo la pena.

¡Disfrutad de Tohoku!