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En el artículo de hoy, que podríamos englobarlo dentro del estudio que periódicamente estamos realizando en Japonismo sobre el cine erótico japonés, aligeramos la carga cultural para abordar de forma explayada la biografía de Reiko Ike, uno de los rostros femeninos más representativos del Pinky Violence.

Este subtrama emprendida por los estudios Toei representó la respuesta al género de culos y tetas que su más acérrima competidora, la Nikkatsu, hizo célebre a finales de la década de 1970 y, sin duda, fue Reiko Ike –de nombre real Reiko Ikeda– la actriz a la que se le encomendó la tarea de liderar unas narraciones que mezclaban la temática gansteril con el sexo.

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Reiko Ike, inolvidable estrella del Pinky Violence

En mi libro Cine de Samuráis. Bushido y Chambara en la Gran Pantalla que acaba de publicar Editorial Líneas Paralelas y, por supuesto también en el anterior, Cine erótico a la japonesa de T&B, estudio las consecuencias que llevaron a la Toei a convertir su propuesta acrisolada de cine de yakuzas en una versión encrudecida que luego sería popularizada por Quentin Tarantino al repescar sus principales características para crear el díptico Kill Bill.  

A grandes rasgos, la Toei elaboró en la década de 1960 una tanda innumerable de películas etiquetadas bajo el sello Ninkyo Eiga (“películas de caballería”), donde la figura del gángster nipón o yakuza era halagada desde un prisma capaz de remedar los elementos canallescos de los maleantes en símbolos honoríficos. El proceso de mitificación de un ya trasformado bienhechor, casi un superhéroe mortificado por su signo, pudo ser creíble al echar mano de los actores más idolatrados del país. Tsuruta Koji, Takakura Ken y Fuji Junko, entre otros, cedieron su belleza e imagen de renombre afable, para abanderar la propuesta. En relación a la mujer, Fuji dio vida como nadie a esa female yakuza que luciendo el gran tatuaje que marcaba su desgracia, defendía a las víctimas extorsionadas por las bandas más agresivas.

El éxito de las sagas que protagonizó en solitario, o acompañada por las otras estrellas mencionadas, fue de tal calibre que se llegó a comentar que el declive del Ninkyo Eiga se produjo justo cuando decidió dejar la profesión para dedicarse a su recién creado matrimonio con un actor de kabuki.

El abandono de Fuji sorprendió a todo el mundo porque se produjo en la cúspide de su carrera. Varias teorías intentan responder al porqué de esa decisión tan precipitada, de las cuales las más convincentes parecen ser tres: aquella que habla sobre el desprecio de Fuji a su encasillamiento en un género que homenajeaba a maleantes; otra sobre la posibilidad de que la actriz no aceptase participar en un cine que con la entrada en los años 70 del siglo pasado se estaba volviendo más agresivo; o la que señala que todo podría haber sido una maniobra orquestada por la Toei, con la que el estudio invitaba a su gran estrella a abandonar a la familia, porque se estaba gestando un cine de sangre y desnudos para intentar competir contra la Nikkatsu donde no tenía cabida su hermosura clásica.

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Reiko Ike comenzó su carrera como modelo de desnudos.

Por el momento, la Toei buscó varias sustitutas que no lograron alcanzar su notoriedad, acaso porque el carisma de éstas venía fiscalizada por el palpable hecho de que todas eran una especie de actrices de transición. La aparición de Reiko Ike resolvió el problema, al convertirse al momento en un icono sexual, recogiendo el testigo de Fuji para desnudarse con glamour en plena efervescencia del fenómeno sukeban (“chicas maleantes”).

Su descubrimiento y contratación vinieron envueltos en una polémica que avivó el interés por ella. La versión oficial es que el director Suzuki Norifumi y el productor Amao Kanji, que le darían su primera oportunidad cinematográfica en Onsen mimizu Geisha (1971), organizaron un casting para este proyecto y fue Ike la muchacha que les cautivó. El problema es que la chica les mintió con respecto a su edad, informándoles que tenía diecisiete años en vez de dieciséis y, cuando la prensa se enteró de que una menor de edad había concretado unas secuencias de desnudos bastante audaces para la época, la pelotera sobre el asunto no tardó en inundar los medios. Por si fuera poco, el argumento de Onsen mimizu Geisha trata sobre una prostituta de baños termales que gana cierta fama gracias a que las paredes de su vagina se mueven en el orgasmo como si tuviese gusanos bamboleándose en el interior; huelga decir que tal historia echaba más leña al fuego.

Onsen mimizu geisha

La futura actriz en Onsen mimizu Geisha.

El encuentro entre Ike y sus mecenas cinematográficos fue organizado tanto por su madre como por una celebridad de la noche llamada Togawa Masako. Esta mujer es, a todas luces, una de las figuras más emblemáticas de Japón, desde sus inicios como cantante de cabaret hasta su consolidación como escritora de novelas de misterio, faceta esta última con la que alcanzó el mayor de los prestigios al ganar el premio Edogawa Rampo. Feminista acérrima, también trabajó como actriz, protagonizando por ejemplo Playgirls (1969-1974), una popular serie de televisión sobre una organización de detectives mujeres; varias de las bellezas de la época, por cierto, completaban un elenco en el que bien habría podido casar Reiko Ike.

En 1967, Togawa asumía las riendas de una cafetería que pertenecía a su hermana para remodelarla, montando un nightclub llamado Aoi Heya (“La habitación azul”) que sería en los años siguientes uno de los centros de reunión más concurridos por figuras de la cultura de Tokio. El garito estaba situado en Shibuya y se dirigía sobre todo al colectivo de lesbianas, si bien, como digo, la clientela de celebridades era de toda clase, siendo habituales por ejemplo Mishima Yukio o Terayama Shuji. El caso es que la leyenda asegura que Togawa conocía a Reiko Ike porque la futura estrella del Pinky Violence merodeaba por allí, mezclándose entre los poetas, e incluso llegando a ayudar al staff.

Tal vez fruto de las relaciones establecidas en este ambiente, Ike logró adentrarse a principios de los años 70 del siglo pasado en el mundo de las revistas para adultos. Utilizando varios seudónimos muy parecidos entre sí, como por ejemplo Keiko Maki, Maki Ikeda o Maki Kei, empezó a lucir palmito en esas kasutori eróticas, pseudo-pornográficas o especializadas en SM/sadomasoquismo, logrando incluso varias portadas. En estos magazines clásicos, ya fuera en “Historia Real”, “Historia de la verdad y Manga” o en similares, las fotos eróticas de Reiko Ike se completaban con los manga hentai y dibujos de artistas luego muy reconocidos como Ishii Takashi o Hirano Jin.

Reiko Ike como Maki Kei en la revista Jitsuwa Zasshi

Reiko Ike como Maki Kei en la revista Jitsuwa Zasshi.

Uno de los reportajes causó verdadero furor, ayudando a que la revista que lo contenía se convirtiera en una de las más vendidas de la editorial. El número 6 de 1971 de “SM Secreto”, una de las publicaciones trascendentales de la cultura nipona sobre el kinbaku, shibari y, en general, sobre el mundo de la dominación sexual, ofrecía ocho páginas a todo color de instantáneas tomadas por Hanasawa Shoji, en las que Reiko Ike posaba desnuda y atada en diferentes posiciones y localizaciones.

número 6 de 1971 de SM Secreto

El célebre número 6 de 1971 de SM Secreto.

Hanasawa había sido uno de los directores de fotografía utilizados por los estudios cinematográficos Shintoho para crear su tan característica y alabada iconografía de Serie B. Es evidente que aunque “SM Secreto” ya estaba ornamentando en los números anteriores su pornografía masoquista con elementos bellos ligados al cine, las fotos de Ike dieron el espaldarazo a una especie de variedad fotográfica muy fetichista y dependiente del celuloide de temática alternativa, que será explotada hasta por las revistas de la competencia.

Por lo pronto, el éxito de ventas provocó que para los siguientes números se siguiese contratando a actrices o meritorias del cine erótico nacional; así, la inolvidable Miyashita Junko, figura indiscutible del Roman Porno de la Nikkatsu, o Tani Naomi, para algo conocida como “la reina del SM japonés”, aparecían pronto dentro de “SM Secreto” y luego también, Azuma Terumi, la principal competidora de Tani, hacía lo propio en “SM Frontier”.

La revista "SM Secreto"

La revista “SM Secreto” está especializada en kinbaku y los géneros de SM privativos de Japón.

El volúmen 6 fue comprado por centenares de adultos, algo que se ha seguido haciendo a lo largo de estas últimas décadas, haciendo casi imposible que los seguidores más acérrimos de la actriz no hayan visto alguna vez las fotografías. De hecho, su editiorial Tōkyō Sanseisha repescó el reportaje para incluirlo en otras revistas de la compañía, en versiones reducidas, completadas o variadas; véase la versión especial de “SM Secreto” de julio de 1972 o los descartes de aquella sesión expuestos por la “Historia de la verdad y Manga” de enero del mismo año. Revistas publicadas por otras empresas, como “Hot Magazine” o “SM Color”, también tuvieron acceso al trabajo.

el kinbaku es un arte en Japón.

La dureza de la imágenes puede impresionar a muchos, pero el kinbaku es un arte en Japón.

Incluso, cuando Ike sea idolatrada hasta en China, los famosos Shaw Brothers incluirán en uno de sus filmes de kárate, She sha shou (The Killer Snakes, 1975), una secuencia en la que varios muchachos observan las fotografías, las tres usadas para completar el recopilatorio con otras actrices expuesto en el “SM Color” antes mencionado. Por cierto, más tarde, Ike acabará trabajando en Hong Kong, concretando un papel para la productora Golden Harvest en Xin mo (The Bedevilled, 1975) de Wei Lo.

descartes de la sesión de Ike para "SM Secret"

Uno de los descartes de la sesión anterior de Ike para “SM Secret”.

descartes de la sesión anterior de Ike para "SM Secret"

Los descartes fueron recuperados por otras revistas, gracias a la excelente acogida del número 6.

descartes de la sesión anterior de Ike para "SM Secret"

Estos descartes de la sesión de Ike se difundieron en menor medida.

El fenómeno del kinbaku protagonizado por Ike.

Editoriales de la competencia hasta estudiaron el fenómeno del kinbaku protagonizado por Ike.

A partir de aquí, como decía antes, Ike abanderó las películas que la Toei produjo para aprovecharse de las noticias que llegaban de la calle sobre el fenómeno sukeban. En los institutos, zonas de ocio y, por supuesto, en los barrios marginales, un tipo de chica violenta se estaba dejando ver, acompañando a gánsteres y raterillos o abusando de otras menores, a la par que las bandas de motoristas también creaban su propio advenimiento; esto se debía trasladar a la pantalla y la Toei contaba con Reiko Ike, cuyo físico particular poco ajustado a su juventud le permitiría interpretar como nadie a una de sus jefas de pandillas femeninas.

Ike protagonizó en sólo tres años varias de las sagas formadas por largos como Sukeban buruusu Mesubachi no Chosen (Girl Boss Blues – Queen’s Bee Challenge, 1972), Kyōfu joshikōkō: bōkō rinchi kyōshitsu (Terrifyng Girls’ High School: Lynch Law Classroom, 1973) o Zenka onna: koroshi-bushi (Criminal Woman: Killing Melody, 1973), muchas de ellas al lado de una compañera de reparto llamada Sugimoto Miki con la que la Toei la emparejó para formalizar un dúo de fuerte reclamo sexual.

Reiko Ike a la izquierda, con Miki Sugimoto en el centro

Reiko Ike a la derecha de la foto, con Miki Sugimoto en el centro.

Reiko Ike lideró a las sukeban cinematográficas

Reiko Ike lideró a las sukeban cinematográficas.

Su imagen estaba siendo forjada por Amao Kanji (que, en sus propias palabras, creía haber visto en ella a la Elizabeth Taylor nipona) desde una perspectiva demasiado caricaturesca, sobre todo para que encajara con el tono burlón de las películas. Con todo, al prodigarse en las revistas de desnudos para promocionar los proyectos cinematográficos, a la Asociación de Revistas de Japón no le quedó más remedio que otorgarle su premio Golden Arrow en 1971, agradeciéndole así su apoyo en el creciente aumento de las ventas de este tipo de magazines para adultos.

De todas maneras, era evidente que a Ike no le había sentado bien el transitar del posado con pseudónimo en publicaciones del circuito alternativo a la exposición para el gran público en sellos tan importantes como Heibun punch o Weekly Playboy. La gota que colmó el vaso fue cuando sus secuencias de lesbianismo con Sandra Julien en el filme Gendai porno-den: senten-sei inpu (Modern Porno Tale: Inherited Sex Mania, 1971) fueron tachadas de obscenas por el brazo censor Eirin, provocando otra porfía de la que la japonesa fue la que salió peor parada. Aunque parte del metraje fue censurado y no se llegó a ver en la pantalla, Ike vio como comenzaban las burlas sobre su supuesta falta de aptitudes, “la chica que sólo sabía desnudarse” se dijo de ella, así que decidió no volver a enseñar el cuerpo, solicitando ayuda a sus mentores para comenzar una carrera en el mundo de la canción.

polémica secuencia censurada de lesbianismo de Reiko Ike con Sandra Julien

La polémica secuencia censurada de lesbianismo de Reiko Ike con Sandra Julien.

El primer disco que publicó se titula Kokotsu no sekai (1972) y pronto se convirtió en un trabajo de culto, acaso porque la calidad de la música venía acreditada por artistas del calibre de Kawahara Masami o Misawa Go. Su escucha depara un conjunto de melodías adscritas al lounge, con el predominio de sonidos emitidos por flautas y leves tambores, siempre arregladas con el típico estilo funk de la época aportado por la guitarra o el bajo y el resto de instrumentos rítmicos. El problema es que la obra también avivó las bromas, porque el intento de Ike de imitar la sensualidad que había hecho célebre a Jane Birkin y a otras solistas francesas, fue visto como un complemento más a su carrera como estrella del porno de la Toei; sus gemidos y dulce charla sobre la música, la portada que la mostraba desnuda, así como el uso de ciertos instrumentos vibradores provenientes del Brasil más caliente, en vez de repetir aquella polémica de Je t’aime… moin no plus en suelo francés lo que hizo fue devolver a la nipona al mundo del erotismo cinematográfico.

entrevistas inventadas con Ike

Estas entrevistas a todas luces inventadas, en las que supuestamente Ike hablaba sobre su “primera vez” en la universidad o sobre su clase de hombres preferidos, molestaban a la actriz.

En los dos años siguientes, Ike volvería a presentar un par de sencillos más, pero ya sin dar la espalda a la gran pantalla. La verdad es que Amao y compañía se aprovecharon de su incursión en la música para construir alrededor de ella esa especie de subgénero que se sigue dando hoy en día, sobre todo en el género pornográfico japonés, en el cual la actriz de desnudo realiza actos sexuales en la camino para alcanzar su meta, la de convertirse en una estrella del J-Pop.

Por desgracia, en varios de los conciertos preparados para la chica, Ike recibía los insultos de los presentes o peticiones para que se arrancase la ropa, lo que le sacaba de quicio, hasta el punto de amenazar a los productores con dejarlo todo.

Ike no podía deshacerse de su imagen como modelo de revistas de desnudos

Ike no podía deshacerse de su imagen como modelo de revistas de desnudos.

En un artículo de la edición número 6 de la revista “Hot Magazine” de 1972, el periodista se preguntaba cuánto tiempo sobreviviría Ike en la farándula si mantenía su decisión de no desnudarse. También se explicaba que los directivos de la Toei se mostraban muy fríos ante la conducta de la estrella y que por ello, se estaba apoyando más la carrera de Sugimoto Miki.

Ike había logrado que su película sobre las onsen geishas fuera un exitazo de taquilla pero, en puridad, los siguientes largometrajes no causaron el interés que se les ha atribuido con los años. En general, todos se estaban mostrando algo injustos, en cuanto se estaba obviando que la joven había recibido en enero un premio de la Asociación de Cine y Televisión de Japón a la mejor debutante.

qué pasaría con Ike si dejaba de desnudarse

En este artículo se preguntaban qué pasaría con Ike si dejaba de desnudarse.

Ike no tardó en participar en papeles en los que se requería que volviese a desnudarse. Al año siguiente, de la mano del inevitable Suzuki, protagoniza la que a todas luces es su película mejor recordada, Furyō anego den: Inoshika o-Chō (Sex & Fury, 1973). La obra se vincula como nunca a la tanda desvergonzada de Ninkyo Eiga que la Toei planteó para regalar a los fans de Fuji Junko aquellas exposiciones del cuerpo femenino que con la presencia de la actriz clásica nunca pudieron disfrutar.

Sin ir más lejos, aquí ha quedado para la posteridad la imagen de la protagonista luciendo el tatuaje de la flor en el pecho desnudo, en vez de en la espalda, tal como lo llevaba Fuji; asimismo, en los filmes clásicos de yakuzas se daba mucha importancia a la ignominia que suponía para la mujer el exhibir el dibujo, la marca como proscrita, mientras que en Sex & Fury, precisamente por su concepto de largometraje erótico, Ike perpetuará aún más la imagen con su desinhibición total a la hora de ostentarlo.

Los responsables del proyecto copian/homenajean las coreografías que Fuji realiza en la serie Hibotan bakuto/Red Peony Gamble, disponiendo también a Ike en localizaciones nevadas y enfrentándola contra todo un grupo de combatientes. La diferencia, repito, estriba en que la actriz ahora se bate completamente desnuda y siendo filmada a ralentí y por la incorporación de la inevitable música funk a diferencia de la banda sonora con enka clásico. Además, como homenaje a aquella sesión para “SM Secreto”, los directivos decidieron añadir en el desenlace un reclamo fuerte relacionado con el kinbaku. El largo tendría una continuación firmada por Ishii Teruo, irregular e incomprensible, a veces más que su predecesora. En esta Yasagure anego den: sōkatsu rinchi (Female Yakuza Tale), 1973), la pizpireta Ike, sin abandonar su gesto gracioso y cínico, será otra vez atada al techo e inspeccionada sexualmente por sus agresores.

imagen promocional mejor recordada de la divertida Sex&Fury

La imagen promocional mejor recordada de la divertida Sex & Fury.

Toda la carrera profesional de la japonesa se truncó en mayo de 1977. El Departamento de Policía Metropolitana de Tokio estaba promoviendo una investigación secreta sobre el tráfico de drogas y tenía el punto de mira puesto en cuatro grupos dedicados al contrabando. Los arrestos se produjeron en el área de la capital y en cuatro prefecturas y en ellos cayeron modelos y otras personas relacionadas con los maleantes; el día 30 de mayo de 1977 Reiko Ike era interrogada porque había recibido estimulantes, aunque de la entrevista no se pudo sonsacar pruebas de que estuviese involucrada más allá de ser sólo una cliente; sus palabras tras una liberación de doce días expuestas en el Nikkan-gendai fueron las siguientes: “rotundamente, no soy amante de ningún yakuza, y tampoco soy contrabandista”.

Aunque fue absuelta, su imagen quedó marcada para ser desterrada del cine y de la televisión, medios a los que volverá con cuentagotas. Además, la prensa sensacionalista se hizo eco de su romance con Nishizaki Yoshinobu, productor célebre por haber sido uno de los creadores de la serie de animación japonesa Acorazado Espacial Yamato (Uchū Senkan Yamato/Space Battleship Yamato, 1974-1975), pero también por estar relacionado con asuntos turbios; quince años después, el hombre sería arrestado por contrabando de drogas y armas.

Ike en todo el esplendor de su belleza atípica.

Las malas compañías hicieron sufrir mucho a Ike, que se muestra en esta foto con todo el esplendor de su belleza atípica.

Para sobrevivir, se vio obligada a ayudar en la gestión de un club que su madre poseía en Akasaka a la par que, en julio de 1977 se introducía en el mundo de las inmobiliarias y de los juegos. En octubre, la policía de la prefectura de Kanagawa la detenía otra vez por fraude en el amaño de partidas con dados; no está claro si Ike había sido la culpable directa de las trampas o fue su madre la causante de todo, ahogada por una deuda de un millón ochocientos mil yenes pero, fuera como fuese, la imagen de la actriz se estaba utilizando como reclamo para captar a los clientes y tal vez por ello tuvo que cargar con todo el mochuelo.

Ahora, la humillación se concretó con una multa de cien mil yenes, desapareciendo durante dos años de la farándula. Esta etapa de su vida está plagada de rumores que, a lo largo de las últimas décadas, se han ido acrecentado con verdades, medias verdades y mentiras vertidas en foros de fans y aficionados al Pinky Violence. Algunas de estas habladurías señalan por ejemplo al productor de la Daiei (y luego cerebro tras los proyectos más célebres del Estudio Ghibli), Yasuyoshi Tokuma, como salvador o benefactor de la madre y la hija, al comprarles un par de casas y asignarles un sueldo mensual interesante. Otras historias difíciles de contrastar y que se acercan a la patraña hablan de lo posibles malos tratos sufridos por Ike, al ser golpeada por un famoso cantante y actor de la época.

sesiones fotográficas de Reiko Ike

La sesiones fotográficas de Reiko Ike se siguieron publicando durante finales de la década de 1970.

La mala suerte de la estrella siguió cebándose con ella cuando intentó recuperarse volviendo a contactar con la gente que la había introducido en el mundo de la música. Podía haber sido el espaldarazo que necesitaba, porque además en 1979 la Daiei le había permitido meter la cabeza al fin en una producción para el circuito de Serie A, en un filme titulado Ōgon no inu (The Golden Dog, 1979) de Yamane Shigeyuki, que tuvo buena acogida comercial. Por desgracia, la productora musical quebró en junio de 1981, echando por tierra su resurrección y borrándola de forma definitiva del mapa.

Así habría acabado todo si no fuera porque en 2003 Quentin Tarantino estrenaba Kill Bill, su particular homenaje al Pinky Violence que, aunque se apoyaba sobre todo en la figura de otra actriz llamada Kaji Meiko y en sus piezas más conocidas del género, repescaba de todo un poco para concretar la narración, incluyendo referencias claras a Reiko Ike y a clásicos suyos como Sex & Fury.

Las películas de Tarantino fueron una pequeña desilusión de taquilla pero, por algún motivo, crearon un boom alrededor de la industria extranjera que llegó a tergiversar la mirada que se tenía hasta entonces de géneros sexploitation como el propio Pinky Violence. De la noche a la mañana, este cine de derribo (incluso en España se cotejó con la estúpida propuesta del destape, dando oportunidad a que se colaran estrenos de alguna de las cintas japonesas en nuestro país) fue contemplado ahora incluso por críticos profesionales como un conjunto de obras de calado interesante, haciendo germinar una mitomanía artificial y falsa. Las figuras de Kaji, Sugimoto y otras como Oshida Reiko fueron puestas en un pedestal y, por supuesto, la de Reiko Ike fue reivindicada también para convertirse en un nombre ensalzado por los cinéfilos de todo el mundo.

sesión fotográfica que una joven Ike se hizo para empezar en el mundo de la música

La sesión fotográfica que una joven Ike se hizo para empezar como meritoria en el mundo de la música.

Los fans se preguntaron entonces qué había sido de la mujer. Sugimoto, por ejemplo, se retiró para dedicarse a su profesión como profesora de escuela, pero de Ike no se sabe nada. El interés por su persona se ha acrecentado a lo largo de los años, tal como demuestra la proliferación de artículos como éste sobre su vida o la reciente edición en DVD de packs con varias de sus películas y por esta razón son muchos los que desearían volver a ver a su ídolo en acción.

El magnetismo de la belleza de Reiko Ike

El magnetismo de la belleza de Reiko Ike ha atrapado a muchos fans a lo largo de todo el mundo.

Para ser sinceros, un resquicio en su obligado retiro fuera de las cámaras, un matrimonio a finales de los años 80 del siglo pasado con una celebridad del deporte de su país, que aportó el nacimiento de dos hijas (de las cuales, una también disfruta de cierta popularidad), ha permitido que algunos sí que sepamos cuál es la vida actual de la ex-actriz. Pero es evidente que su silencio está relacionado con el intento de olvidar aquella etapa de la vida que no fue muy agradable con ella; de la misma manera que algún habitual al bar que Tani Naomi poseía en Kumamoto ha declarado que la antigua reina del SM no está interesada en hablar sobre su etapa como estrella del cine erótico japonés, hay muchas posibilidades de que Ike desprecie esos años en la Toei, así que, por mi parte, permitidme que no aporte directamente los datos que llevarían a su bella familia. A nosotros nos quedará siempre su magnetismo en un Pinky Violence redimido sólo por su presencia.