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Se esperaba con muchísimo interés el inicio del Nagoya Basho, el cuarto torneo oficial de sumo del año que esta vez se había convertido en el segundo, tras la histórica anulación del Haru Basho en marzo y la disputa de un torneo semi-oficial en mayo en Tokio. Poco a poco las aguas volvían a su cauce y a pesar de que aún habrá mucha gente que siga mirando con suspicacia lo que ocurre dentro del mundo del sumo, lo cierto es que todo parece indicar que el escándalo del amaño de combates que sacudió los cimientos de este deporte (y del que ya hablamos en Japonismo.com) parece ir remitiendo, entre otras cosas gracias a las medidas tomadas por los actuales rectores de la Asociación Japonesa de Sumo.

Si bien la victoria final en este torneo del Ōzeki Harumafuji y la posibilidad de que en caso de obtener un nuevo triunfo en septiembre pueda ser promovido al rango de Yokozuna, a priori uno de los alicientes de este torneo era el ver si el Ōzeki Kaio era capaz de batir el registro de 1045 victorias que hasta ese momento ostentaba el gran Yokozuna Chiyonofuji y para el que sólo necesitaba dos victorias. Tras un inicio un tanto errático con tres derrotas seguidas, Kaio conseguía la victoria en la cuarta jornada para igualar el récord y al día siguiente conseguía superarlo para ser el luchador con más victorias en toda su carrera. Incluso dos días después conseguía una nueva victoria para dejar el registro en 1047.

Kaio

A los casi 39 años (los cumplió el pasado día 24 de julio) a Kaio ya no le quedaban objetivos por cumplir. No sólo había sobrepasado a Chiyonofuji como el luchador con más victorias en toda su carrera sino que además había igualado a Chiyotaikai como el luchador con más torneos disputados ostentando el rango de Ōzeki, con un total de 66. Quizás por eso y tras encadenar otras tres derrotas seguidas, el bravo y veterano luchador de Fukuoka decía basta y anunciaba su retirada del mundo del sumo.

Para mi no solamente se retira uno de mis luchadores favoritos sino que probablemente Kaio fuera el último luchador en activo de una época gloriosa del sumo. Fue a mediados de los años 90 cuando yo empecé a seguir el sumo con asiduidad, cuando Kaio aún era un joven luchador que peleaba por abrirse un hueco entre los entonces favoritos Akebono, Musashimaru, los hermanos Takanohana y Wakanohana y todo un grupo de grandes luchadores de la Futagoyama heya como Takanonami, Akinoshima o Takatoriki. Le he seguido y animado desde entonces y cuando estuve en Japón tuve la enorme suerte de ser invitado a asistir a la fiesta de fin de torneo que organizaba la Tomozuna beya (a la cual pertenece el luchador), en donde pude hablar un momento con él para desearle toda la suerte del mundo y sacarme una foto con él, sin duda uno de los mejores recuerdos que tengo de aquel fascinante viaje que espero repetir muy pronto.

Eduardo con los brasileños Kaishin (izquierda) y Kaisei (derecha)

Es curioso que justo en aquella época (septiembre de 2006) se iniciaba en el sumo un joven luchador brasileño llamado Ricardo Sugano pero que pelea bajo el nombre de Kaisei. De la misma heya que Kaio, en estos cinco años ha pasado de debutar en el sumo a estar ahora mismo en la parte alta de Makuuchi, la división principal. Ya en aquel entonces pude ofrecerle todo mi apoyo (bendito “portuñol”) y le sigo desde entonces, como hice en su momento con Kaio. Y así seguiré haciéndolo. Además, con la retirada de Kaio el brasileño es ya el luchador mejor clasificado de su heya y un modelo a seguir por parte de sus compañeros de entrenamiento. Quizás por eso me queda la sensación de que se ha terminado una época bellísima del sumo para que, probablemente, una nueva se abra camino. Ojalá sea tan fascinante como la que se acaba de cerrar.