El santuario Jishu o Jishu Jinja (地主神社) es un santuario sintoísta dedicado al amor y el emparejamiento que forma parte del conjunto de templos y edificios sagrados del templo Kiyomizudera (清水寺), Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1994.

Situado justo detrás del gran balcón del templo Kiyomizudera, el santuario Jishu está dedicado al amor y al matrimonio y desde hace 1.300 años jóvenes y no tan jóvenes japoneses acuden para conseguir suerte en el amor. Sin embargo, fue especialmente después de la Segunda Guerra Mundial cuando el santuario se popularizó entre japoneses y extranjeros.

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El recinto actual del santuario es una reconstrucción de mediados del siglo XVII y en su interior están consagradas cinco dedidades relacionadas con el amor y el emparejamiento, por lo que el complejo es una interesante mezcla de altares, estatuas y tiendas de amuletos, unos al lado de los otros en pequeños y estrechos callejones.

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Como curiosidad, comentar que todos los puntos de interés tienen una placa explicativa en inglés, por lo que podemos entender en todo momento lo que estamos viendo aunque no sepamos japonés. ¡Mini-punto para el santuario Jishu!

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Visitar el santuario Jishu

Como hemos comentado, el santuario Jishu está dedicado a cinco deidades, pero además de los distintos altares podemos encontrar otras cosas interesantes. A tener en cuenta, para nuestra próxima visita:

mapa del santuario Jishu en el templo Kiyomizudera Japonismo

Ōkuninushi y la liebre

La deidad más popular es, sin duda alguna, Ōkuninushi (大国主). Está situada en el punto 3 del mapa anterior y es la deidad del amor incondicional, la sabiduría y la felicidad de temperamento calmado. Podemos encontrar su estatua en las escaleras de acceso al santuario.

Al lado de Ōkuninushi podemos encontrar la estatua de una liebre, porque Ōkuninushi aparece en el Kojiki ayudando a una mentirosa y tramposa liebre a quién estaban despellejando viva como castigo por sus engaños. Justamente esta imagen es la que podemos recordar al ver las estatuas de la deidad y de la liebre en las escaleras de acceso al santuario.

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Piedras del amor

Uno de los puntos más populares del recinto son las dos “piedras del amor” (恋占いの石), el punto 6 del mapa, situadas a 6 metros de distancia la una de la otra y que predicen nuestro éxito en el amor: cuenta la leyenda que si eres capaz de caminar de una piedra a otra con los ojos cerrados es que encontrarás el amor en breve, mientras que si no lo consigues tardarás bastante tiempo en encontrarlo. Por otro lado, si necesitas que alguien te ayude a conseguirlo, significa que también necesitarás de un intermediario en tu vida amorosa.
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Así pues, las piedras simbolizan la esperanza de encontrar el amor verdadero. Por desgracia, a veces el santuario está tan lleno de turistas que es imposible recorrer la distancia que hay entre una piedra y la otra, pero si lo visitáis, ¡intentadlo! Siempre es divertido :)

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Salones Honten y Haiden

Entre las dos piedras encontramos los dos salones principales del santuario: el santuario propiamente dicho Honten (本殿) (punto 7) y la sala de oración Haiden (拝殿) (punto 9) donde podemos ver un preciosa pintura de un dragón en el techo, obra de Motonobu Kano. Ambos edificios fueron designados Importantes Bienes Culturales.

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Muñecos de papel Hitogata

Cerca del Honten encontramos la zona de los muñecos de papel hitogata (人形) (punto 8) que nos ayudan a deshacernos de nuestros problemas. Para ello, hay que escribir el problema en el muñeco de papel y sumergirlo en el agua; así, nuestro problema se irá deshaciendo hasta desaparecer, como el papel en el agua… si lo piensas, no está mal por 200 yenes ;)

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Puerta Sōmon

Al lado del Haiden encontramos la puerta Sōmon (総門) (punto 10), una puerta sencilla cuya forma imita en madera oscura la forma de un torii. Cuando nosotros visitamos por última vez el santuario, había un puestecillo de muñecos de papel hitogata también en esa zona.

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Okage Myōjin

A continuación veremos otro pequeño santuario dedicado a Okage Myōjin (おかげ明神) (punto 11), deidad protectora de las mujeres muy popular especialmente durante el periodo de Edo. En aquel tiempo, las mujeres acudían al santuario para maldecir a sus enemigos clavando pequeñas muñecas de paja en las ramas y en el tronco de un cedro cercano a las dos de la madrugada. De hecho, si nos fijamos bien, todavía podemos ver las marcas en los cedros.

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Estatua de Mizukake Jizō

Medio escondida detrás del santuario de Okage Myōjin encontramos la estatua de Mizukake Jizō (水かけ地蔵) (punto 12). Al lado de la estatua hay cuatro cazos, cada uno con una función específica: ‘suerte en los exámenes’ (勝), ‘suerte en el amor’ (恋), ‘buena fortuna’ (幸) y ‘alejar los malos espíritus’ (危) así que la idea es que tomemos el cazo que mejor se ajuste a lo que deseamos y con él echemos agua por encima del jizō para que éste cumpla nuestro deseo.

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Durante más de mil años, la religión budista se combinó con la religión sintoísta hasta que el gobierno de Meiji en la década de 1860 decidió separarlas definitivamente. Es por ello que podemos encontrar un santuario sintoísta dentro de un tempo budista o que dentro del santuario podemos encontrar la estatua de un Jizō, guardián budista de los viajeros y del ultramundo.

Estatua de Daikoku

Curiosamente también es muy popular la estatua de Daikoku o Nade Daikokusama (撫で大国さま) (punto 13), uno de los siete dioses de la buena fortuna. Hay varias estatuas por todo el recinto, pero la más popular es la de bronce, en la que es habitual encontrarse cola para poder tocarle la cabeza. Y es que hacer esto se supone que nos trae buena suerte y prosperidad en los negocios.

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Papeles de la fortuna omikuji

La adivinación y la predicción de la fortuna son aspectos muy típicos de la religión sintoísta y su práctica sigue muy viva en nuestros días. Por ello, la zona llamada Koi uranai omikuji (恋占いのおみくじ) (punto 2) está estratégicamente situada en las escaleras de entrada y salida del santuario, para que la veamos sí o sí.

Aquí es donde podemos adquirir los papelillos omikuji, que predicen nuestra suerte en el futuro próximo y en el caso del santuario Jishu, podemos saber específicamente qué suerte tendremos en el amor… ¡y por sólo 200 yenes! ;)

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Tablillas ema

Por todo el recinto podemos ver la gran colección de tablillas de madera ema para pedir suerte en el amor (恋の願かけ絵馬) (puntos 5). Las tablillas ema son típicas de cualquier santuario japonés y aquí están destinadas, como no podía ser de otra manera, a escuchar los deseos relacionados con el amor. En teoría, el primer domingo se recogen todas las ema para que los dioses pueden escuchar los deseos (y dejar así espacio para las nuevas tablillas ^^).

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Tablones de agradecimiento

De nuevo por todo el santuario podemos ver tableros llenos de los nombres de aquellas parejas que han vuelto al santuario a mostrar sus respetos a los dioses después de haberse conocido o hasta casado… ¡y hay algunos nombres extranjeros! ;)

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Amuletos

Como en cualquier santuario, aquí también podéis comprar varios amuletos, especialmente omamori, uno de los amuletos más populares de los santuarios japoneses. Si vais en pareja, probablemente os llamará la atención el amuleto doble para fortalecer vuestro amor, mientras que si vais solos o con amigos podéis adquirir algún otro amuleto para el amor, el embarazo, seguridad vial, éxito en los estudios, etc.

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Sin duda alguna, el santuario Jishu es una visita muy especial dentro de nuestro recorrido por el recinto del templo Kiyomizudera. Y a pesar de que pueda parecer un lugar algo naif, con jovencitas comprando amuletos o gritando al intentar caminar de una piedra del amor a la otra, lo cierto es que los japoneses acuden a rezar sus plegarias delante de los altares de las distintas deidades de manera formal, mostrando, de nuevo, lo diferente que se vive la religión en Japón.

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En definitiva, no dejéis de visitar el santuario Jishu durante vuestra visita por el templo Kiyomizudera. Así fortaleceréis vuestro amor o tal vez conseguiréis uno nuevo ;)

Información adicional

Podéis ver más fotos en el flickr de Luis y en el flickr de Laura.