La semana pasada os estuvimos contando los vergonzosos comentarios sexistas que recibió Shiomura Ayaka, miembro de la Asamblea Metropolitana de Tokio, durante su discurso sobre medidas para incrementar la tasa de natalidad en Japón, pero desgraciadamente el de Shiomura no es el único caso de sexismo en la esfera política japonesa. 

murakami y sexismoGracias a la polémica generada la semana pasada con el caso de la Asamblea Metropolitana de Tokio, cada vez más políticas japonesas que comienzan a hablar de lo que describen como un defecto estructural en la política local que va contra las mujeres que intentan equilibrar su maternidad con su carrera política y que puede conllevar situaciones incesantes de acoso: la inexistencia de un sistema de baja por maternidad para las miembros de las asambleas locales.

La Ley de Normas de Trabajo estipula que las trabajadoras pueden disfrutar de una baja por maternidad de 14 semanas de duración: 6 semanas antes de dar a luz y 8 semanas después de dar a luz. A su vez, las legisladoras de las dos cámaras sí pueden disfrutar de una baja ‘por crianza’, un permiso que consiguió la miembro de la Cámara Alta Hashimoto Seiko cuando dio a luz a su hijo en en el año 2000. Hasta ahora, ocho legisladoras han disfrutado de bajas por crianza, incluida Obuchi Yuko, exministra de estado a cargo de medidas para hacer frente al declive de la natalidad y Noda Seiko, presidenta del Consejo General del Partido Liberal Democrático.

Sin embargo, dicha estipulación no cubre a los miembros de las asambleas y el término “crianza” sigue sin estar en la lista de posibles razones para ausentarse del trabajo en las asambleas locales y esto, naturalmente, comienza a generar situaciones problemáticas, como las que comenta Murakami Mayu, la primera asamblearia en tener un hijo mientras mantenía su puesto en la asamblea de la ciudad de Osaka y que tuvo que aguantar todo tipo de comentarios y críticas por parte de sus colegas, que la llamaron de todo, desde “rompe-reglas egoísta” a “ladrona de sueldo” o “traidora del público”.

“Deberías disculparte ante los votantes por haber tenido un hijo”

Según Murakami, de 29 años y miembro del partido Ishin no Kai, un partido regional afiliado al Partido de la Restauración de Japón, “el desprecio de las asambleas hacia las mujeres viene de lejos. Espero que cada vez más miembros de las asambleas luchen para cambiar la situación.”

Murakami fue elegida para la asamblea de la ciudad de Osaka en abril de 2011. Justo después se casó y cuatro meses más tarde se quedó embarazada, momento en el que se dio cuenta de que las directrices de la asamblea no mencionaban nada sobre una posible baja por maternidad. Fue entonces cuando Murakami propuso al resto de asamblearios, tanto de su partido como del resto, que se hicieran cambios al respecto, pero tan sólo recibió críticas. Uno de sus colegas fue claro: “(dar a luz) es una elección personal”, mientras otro le sugirió que fingiera una enfermedad para así no saltarse las reglas: “puedes cogerte una baja si estás enferma, ¿no?”.

Murakami decidió tomarse un tiempo de vacaciones para cuidar de su bebé, pero dado que no existe un sistema de bajas por maternidad en la asamblea, siguió cobrando su sueldo como asamblearia. Fue entonces cuando varios miembros de la asamblea la acusaron de “robar” el sueldo, mientras que otros cuestionaron el momento en que se quedó embarazada, acusándola de sólo pensar en sí misma. Para poner freno a todos estos comentarios y acusaciones de que se estaba saltando sus obligaciones laborales, Murakami volvió a la asamblea seis semanas después de dar a luz, pero naturalmente toda esta oleada de críticas ya había hecho mella en la asamblea.

Durante una fiesta de contemplación de los cerezos en flor o hanami, un hombre borracho le preguntó, de malas maneras, qué era más importante para ella, si sus responsabilidades en la asamblea o su hijo. Murakami no pudo evitar las lágrimas al intentar razonar su respuesta y al recordarlo afirma que muchas veces ha tenido que callarse y aguantar las críticas para no montar un espectáculo. Para Murakami, las normas de la asamblea de Osaka desaniman a las mujeres en edad de tener hijos de convertirse en miembros de la asamblea y de tener hijos a la vez.

Murakami planea proponer un sistema a través del cual se reduzca el suelo a aquellas asamblearias que disfruten de una baja por maternidad (o se ausenten de su trabajo por crianza, vamos). A comienzos de este año fiscal, se convirtió en miembro del comité de educación e infancia de la asamblea y planea tener un segundo hijo en breve.

Al final, es con casos como estos cuando se consiguen cambiar las cosas. Por ejemplo, en la cercana ciudad de Sakai, gracias a los esfuerzos de varias mujeres asamblearias, como por ejemplo Kobayashi Yoshika, el término “crianza” ya aparece en la lista de razones por las que un trabajador puede ausentarse de su trabajo, aunque dado que no hay ningún tipo de regulación sobre bajas por maternidad, las asamblearias no tienen ni idea de cuánto tiempo pueden ausentarse de su trabajo para criar de sus hijos.

Durante una de las últimas campañas electorales, en julio de 2013, la miembro de la asamblea Kobayashi Yoshika siguió dando mítines para su partido. Le faltaba poco para dar a luz, pero se sentía obligada a seguir trabajando: “si me hubiese ausentado (por mi embarazo), quizás me hubiesen dicho que las mujeres no somos últiles. Sentí una gran presión para evitarlo.” Es por eso que Yoshika propuso que las asambleas siguieran el ejemplo de las compañías del sector privado y que las mujeres asamblearias pudieran cogerse una baja por maternidad de un tiempo concreto, aunque fuera sin cobrar, para reducir la presión sobre las mujeres embarazadas trabajadoras.

Según Ito Kimio, profesor de sociología en la Ecuela de Graduados de la Universidad de Kioto, las normas internacionales actuales para la igualdad de género prohiben cualquier discriminación sexual basada en diferencias en las funciones fisiológicas entre hombres y mujeres: “las burlas en la asamblea metropolitana de Tokio y el acoso recibido por una asamblearia que ha dado a luz en Osaka son iguales porque básicamente son una falta de igualdad de género en ambos casos.”

“Las asambleas japonesas deberían garantizar derechos de crianza para sus miembros si quieren evitar que la tasa de natalidad siga bajando. Deberían implementar inmediatamente un sistema de bajas por maternidad” – Ito Kimio.

Japón tiene todavía mucho camino por recorrer en cuestión de igualdad de género, sin duda alguna.

Vía: The Asahi Shimbun