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Diez años han tenido que pasar para que el sumo haya visto a un luchador japonés alzar de nuevo la Copa del Emperador, desde que el Ozeki Tochiazuma lo hiciera por última vez en enero de 2006.

El Ozeki Kotoshogiku se convierte así en la gran esperanza nipona a corto plazo para alcanzar el máximo rango del mundo del sumo (que os recordamos que es el de Yokuzuna).

El Ozeki Kotoshogiku recibiendo la Copa de campeón del torneo de Año Nuevo (Foto: Sumoforum)

El Ozeki Kotoshogiku recibiendo la Copa de campeón del torneo de Año Nuevo (Foto: Sumoforum)

La larga travesía de diez años sin un campeón local

En todo este tiempo 58 luchadores extranjeros han subido al dohyo el último día de competición a recoger el trofeo de campeón de la máxima categoría del sumo. Es curioso destacar que cuando Tochiazuma conseguía el título del Hatsu Basho de 2006, el mongol Hakuho no había conseguido aún ningún título de los 35 que actualmente acumula, habiéndose convertido en estos diez años en el mejor luchador de todos los tiempos y batiendo todos los récords existentes.

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Imágen del periódico Hochi Shimbun de enero de 2006 con la victoria del Ozeki Tochiazuma, la última de un luchador japonés hasta hoy (Foto: Sumoforum)

Los 23 títulos restantes se los reparten los también mongoles Asashoryu (10), Harumafuji (7), Kakuryu (2), Terunofuji y Kyokutenho, así como los conquistados por el búlgaro Kotooshu y el estonio Baruto, las dos únicas ocasiones en que el título ha viajado hasta tierras europeas.

Durante todo este tiempo han sido muchos los luchadores japoneses que han tratado de conseguir esa victoria que devolviera a los aficionados el orgullo de ver a uno de los suyos en lo más alto, recordando seguramente con nostalgia los tiempos de dominio de grandes sumotori japoneses como Taiho, Kitanoumi, Chiyonofuji o, más recientemente, Takanohana.

La gran esperanza nipona siempre fue Kisenosato, que ya ha defraudado las expectativas demasiadas veces y del que se empieza a dudar que alguna vez pueda ser capaz de alcanzar el nivel de los luchadores mongoles. Incluso en noviembre de 2013, tras una racha de buenos resultados, la Nihon Sumo Kyokai se atrevió públicamente a relajar las condiciones de promoción al rango de Yokozuna (hasta entonces dos victorias consecutivas) para tratar de facilitar el ascenso de un japonés al máximo rango. Y lo que consiguieron fue precisamente al contrario, tener que promover a otro luchador mongol (Kakuryu) cuatro meses después en aplicación de las mismas condiciones, algo de lo que nos hicimos eco en su momento criticando la forma de actuar de los rectores de la Asociación de Sumo.

La sorprendente aparición de Kotoshogiku

Momento en el que Kotoshogiku derrotaba a Goeido para proclamarse campeón del Hatsu Basho 2016

Momento en el que Kotoshogiku derrotaba a Goeido para proclamarse campeón del Hatsu Basho 2016 (Foto: Sumoforum)

Desde entonces ningún japonés había estado en disposición de disputar el título hasta este mes de enero en el que apareció Kotoshogiku para romper todos los pronósticos. Con un sumo muy consistente y después de cosechar tan solo una derrota en los quince días de competición, el luchador de Fukuoka se hacía con un título que ha llenado de satisfacción a todos los aficionados japoneses.

Esta victoria, además, le pone en disposición de poder acceder al preciado rango de Yokozuna, algo por lo que suspiran los máximos mandatarios de la Nihon Sumo Kyokai, que sin duda estarán deseando que en el próximo torneo de marzo el japonés alcance al menos las 12 victorias para poder promocionarle sin recibir excesivas críticas. Y es que la Asociación de sumo ya fue duramente criticada por la precipitada promoción del también japonés Goeido al rango de Ozeki.

Además en este Hatsu Basho ha ocurrido algo también especial y es que el título en las seis divisiones del sumo han sido para luchadores japoneses, algo que no ocurría desde julio de 2003. Ello ha sido también un motivo de orgullo local que sin duda habrá espoleado el ánimo de los hasta ahora resignados seguidores locales de sumo.

Lo que está claro es que la venta de entradas para el torneo de Osaka va a estar por encima de lo habitual debido a la expectación que la posible promoción de Kotoshogiku ha generado entre el público japonés.

El público japonés estalló de júbilo con la victoria del Ozeki Kotoshogiku en el Hatsu Basho 2016

El público japonés estalló de júbilo con la victoria del Ozeki Kotoshogiku en el Hatsu Basho 2016 (Foto: Sumoforum)

Sin embargo nosotros no tenemos tan claro que esto vaya a producirse. Y es que el pasado deportivo del japonés no invita precisamente al optimismo, ya que desde septiembre de 2011, momento en el que ascendió al rango de Ozeki, Kotoshogiku tan solo ha sido capaz de alcanzar más de diez victorias en cuatro ocasiones (de 25 torneos disputados), consiguiendo, en cambio, más derrotas que victorias en cinco ocasiones. Además el japonés va a tener que lidiar con la presión que supone tener a todo un país pendiente de tus actos, lo que sin duda va a pesar sobre su rendimiento en Osaka.

De todas formas siempre es bueno para el mundo del sumo que los japoneses estén en lo más alto. Todo un país va girar la cabeza hacía Osaka en el mes de marzo para disfrutar con un torneo que se presenta apasionante como pocos y que nosotros seguiremos también con mucho interés.

El Ozeki Kotoshogiku (derecha) durante el desfile del campeón ante el público japonés

El Ozeki Kotoshogiku (derecha) durante el desfile del campeón ante el público japonés (Foto: Sumoforum)

Ojalá que pronto podamos cantar los éxitos de un nuevo Yokozuna japonés y que estos no sean solo flor de un día sino que se mantengan en el tiempo. Y, sobre todo, que los rectores de la Asociación de sumo sepan canalizar estos éxitos sobre la juventud japonesa, que en los últimos años le ha dado la espalda a su deporte nacional, un deporte que les necesita para seguir compitiendo por un estatus social cada día más complicado de mantener.