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Uno de los barrios de Tokio quizás menos visitados por el turista pero con un gran encanto es el de Kagurazaka (神楽坂). Y allí, en mitad del barrio, rodeado de callejuelas estrechas y tradicionales, nos encontramos con el templo Zenkokuji (善國寺) dedicado al dios Bishamonten. Por eso, a menudo veremos su nombre escrito simplemente como Bishamonten Zenkokuji.

En la calle principal de Kagurazaka encontramos el templo Zenkokuji, que se construyó a partir de las indicaciones del shogun Tokugawa Ieyasu en 1595. Años más tarde el salón principal sufrió un incendio por lo que finalmente fue trasladado a su ubicación actual en 1792.

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Desde el periodo de Meiji, el templo ha cobijado a muchos eruditos y escritores, pero por desgracia acabó completamente destruido en 1945 con los bombardeos sobre Tokio durante la Segunda Guerra Mundial. Es decir, casi como el resto de la ciudad, que quedó arrasada por los bombardeos. Seis años más tarde, el templo se reconstruyó y hoy, por fortuna, se puede visitar normalmente.

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El templo Zenkokuji está dedicado a una de las figuras más importantes del budismo japonés, el dios Bishamonten, uno de los siete dioses de la fortuna japonesa.

De hecho, muchos vecinos de Kagurazaka no conocen el nombre del templo pero sí el hecho de que Bishamonten de Kagura fue consagrado aquí.

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El barrio de Kagurazaka es uno de los barrios de geishas de Tokio, donde hasta la Segunda Guerra Mundial podíamos encontrar más de 600 geishas. Hoy es popular por tener varios restaurantes y cafés de moda tanto de estilo occidental (especialmente franceses) como tradicionales japoneses ryotei donde disfrutar de un buen menú de kaiseki ryori y quizás de un banquete con alguna de las 50 geishas que todavía trabajan en Kagurazaka.

Muchos de estos restaurantes parecen estar semi-escondidos entre las estrechas y pequeñas callejuelas que conforman el barrio. Pasear por estas callejuelas es, sin duda, una excursión que bien merece la pena tanto para intentar encontrar alguna de esas geishas de Tokio como para degustar una comida en un entorno único.

El templo está a unos diez minutos caminando de la estación de Iidabashi de la línea Yamanote o a cinco minutos caminando de la estación de Iidabashi de metro.

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