Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

La región de Tohoku (東北), situada al noroeste de la isla principal de Japón (la isla de Honshu) era relativamente desconocida para el turista occidental hasta marzo de 2011. Entonces, el Gran Terremoto del Este de Japón, su posterior tsunami y los problemas de la central nuclear de Fukushima llenaron los titulares de los medios de comunicación de todo el mundo.

Actualmente Tohoku lucha por demostrar que es mucho más que una zona castigada por una debacle nuclear y que es mucho más que ese terremoto y posterior tsunami que arrebataron tantas vidas. Tohoku lucha por mostrarse al mundo como una región de preciosa naturaleza, sin olvidarse de las víctimas de uno de los mayores desastres naturales de la historia reciente de Japón, pero queriendo avanzar y recuperarse de ello.

En esta entrada queremos recopilar todo lo que publicamos desde 2011 hasta la actualidad sobre este hecho, en una especie de repaso de todo lo ocurrido tras el terremoto y tsunami. Y es que en Japonismo quedamos enamorados de Tohoku y decimos alto y claro que esta parte de Japón es mucho más que la región más afectada por el tsunami de marzo de 2011. Es mucho más que el desastre nuclear de Fukushima. Tohoku es naturaleza sobrecogedora, onsen tradicionales, festivales impresionantes, comida sorprendente, gente hospitalaria y libertad. Es un Japón muy diferente al que podemos conocer de Tokio o Kioto (rutas típicas para el turista que visita Japón por primera vez) y extremadamente recomendable.

terremoto en Tohoku

© mTaira / Shutterstock.com

El Gran Terremoto del Este de Japón

A las 14:46 horas -hora local en Japón- del 11 de marzo de 2011, Japón sufrió el Gran Terremoto del Japón Oriental o Higashi Nihon Daishinsai (東日本大震災), también conocido como el terremoto de Tohoku. Este terremoto fue de 9 grados de magnitud y 6 minutos de duración y originó un tsunami con olas de más de 40 metros de alto que asoló varias ciudades de la zona de Tohoku.

El Gran Terremoto del Japón Oriental es el terremoto más fuerte sufrido en Japón hasta la fecha y el cuarto más potente del mundo (de todos los terremotos medidos hasta hoy), según la agencia USGS (United States Geological Survey). El epicentro se localizó en el océano, a 130 kilómetros al este de Sendai y 373 kilómetros de Tokio. El terremoto y posterior tsunami costó la vida a 15.893 personas, hirió a otras 6.152  y todavía hay 2.556 personas declaradas oficialmente como desaparecidas en el momento de publicar estas líneas.

El daño causado por el terremoto y especialmente por el posterior tsunami fue enorme. Miles de kilómetros y ciudades costeras fueron devastadas por el terremoto y especialmente por el tsunami, creando miles de toneladas de desechos y escombros. Pero quizás lo peor de todo fue que, debido al terremoto, la central nuclear de Fukushima sufrió graves daños y empeoró una situación ya de por sí crítica para los vecinos del área de Tohoku.

Poco después del terremoto la empresa Tokyo Electric Power (TEPCO), encargada de la central nuclear de Fukushima 1, declaró el estado de emergencia al dictaminar el fallo en los sistemas de refrigeración de uno de los reactores. Por ello se evacuó un radio de 10 kilómetros, aunque cuando se produjo una explosión en el interior de la central nuclear, el radio de evacuación se amplió a 20 kilómetros. Finalmente, el 25 de marzo, el radio de evacuación se amplió a 30 kilómetros, momento en el que la policía estableció controles para impedir el acceso a la zona afectada, desalojando a miles de familias.

El accidente nuclear de Fukushima es uno de los mayores desastres medioambientales de la historia reciente y el peor accidente nuclear desde el accidente de Chernóbil en Ucrania (1986).

terremoto de Tohoku

© mTaira / Shutterstock.com

Los trabajos de reconstrucción

Exactamente 11 meses después del devastador tsunami y terremoto en el noreste de Japón, se constituyó formalmente la Agencia de Reconstrucción, a cargo de Tatsuo Hirano. La misión de esta agencia, con rango de ministerio, era rehabilitar lo antes posible las zonas devastadas y revitalizar la zona de Fukushima.

Tal como contaba el periódico Japan Times, aunque la sede de la agencia estuviera en Tokio, había tres oficinas en las zonas afectadas (específicamente en Iwate, Miyagi y Fukushima), para estar cerca de la gente que necesitaba ayuda y poder ser así más eficientes, además de varias sedes más pequeñas en otras ciudades de la zona.

Esta agencia, que empezó a trabajar con 250 empleados, se coordinó con otros ministerios y controló los programas de rehabilitación que puso en marcha el gobierno japonés. Así, inyectaron fondos a las administraciones locales para ejecutar proyectos de restauración y rehabilitación y aprobaron la creación de “zonas especiales de reconstrucción” con exenciones fiscales, tal como contaba en su momento el periódico IPC Digital.

La Agencia de Reconstrucción canalizó todas las solicitudes de ayuda, actuando así como si fuera una ventanilla única y evitando burocracias innecesarias, lo que sinceramente fue algo muy raro de ver en Japón. Esto demostró hasta qué punto estaban afectados por lo que había ocurrido. La Agencia en principio seguirá activa hasta 2021, 10 años después del terremoto y el tsunami, y es que la reconstrucción y rehabilitación total de estas zonas no se preve nada fácil debido a los inmensos daños que sufrió la región de Tōhoku.

De hecho, al poco de ocurrir el terremoto y posterior tsunami, el gobierno japonés aprobó varios presupuestos adicionales por un total de 18 billones de yenes (y no, no nos equivocamos con los billones americanos, son billones de los de aquí), destinados a ayudar a las zonas más afectadas: Iwate, Miyagi y Fukushima (precisamente donde la agencia tiene sus subsedes).

terremoto en tohoku

© enase / Shutterstock.com

La recuperación turística

Un año y medio después del terremoto las cifras de turismo extranjero en Tohoku no se habían recuperado. Así, mientras los números de turistas extranjeros sí se recuperaban en otras zonas del país (llegando posteriormente a récords históricos), Tohoku seguía sin atraer turistas extranjeros. La razón principal era la mala imagen que había supuesto el desastre nuclear de Fukushima y el miedo a una posible radiación, pero ¿fue realmente la única razón?

Centrémonos por ejemplo en la ciudad de Matsushima (prefectura de Miyagi), uno de los tres paisajes más bellos de Japón y que siempre ha sido muy popular entre los turistas nacionales y extranjeros. Matsushima se vio relativamente poco afectada por el tsunami gracias a su estructura de islas e islotes que frenaron las gigantescas olas, pero de todos modos tuvo que trabajar duro para reabrir comercios y hoteles además de restaurar su conexión ferroviaria con Sendai.

Tsunami en Matsushima

Exposición de fotos post-tsunami en Matsushima. © Laura Tomàs

Nosotros visitamos Matsushima en agosto de 2012, año y medio después del desastre y podemos decir que vimos a la ciudad casi recuperada plenamente del tsunami. Es una ciudad que vive del turismo, al fin y al cabo, así que es normal que se dieran más o menos prisa en “volver a arrancar”. Sin embargo, pese a eso, todavía les quedaba trabajo por hacer y es que, una de las islas, cuya visita era típica antes del tsunami, seguía sin ser accesible 18 meses después. Sin embargo, según Yu Ota, responsable del turismo y comercio de la ciudad “antes del desastre, Matsushima estaba siempre llena de turistas surcoreanos y extranjeros en general, pero en verano de 2012 vimos muy pocos”. La razón, según Ota, fue la mala imagen creada por el desastre nuclear de Fukushima.

Esta razón no sólo era muy válida, sino que también era extremadamente real; la vivimos nosotros en persona. Cuando decidimos hacer un ruta por Tohoku en verano de 2012, fueron muchos amigos y familiares los que nos preguntaron si era seguro, si no nos daba miedo pasar por Fukushima, si estábamos locos yendo hacia esa zona tan sólo 18 meses después del accidente y con la situación en Fukushima poco clara o estable. Pero sinceramente, el declive en el número de turistas extranjeros no podía explicarse sólo con esta razón o al menos no de manera tan “simple”.

Hachinohe "Ikuze Tohoku"

Campaña de promoción “Ikuze Tohoku” © Laura Tomàs

En Japón hubo un movimiento importante de concienciación social para apoyar los esfuerzos de reconstrucción de las zonas devastadas por el tsunami, que fue más allá de las críticas sobre la gestión política o el miedo a la situación nuclear. Pero además, a Tohoku no sólo llegaron muchas personas dispuestas a ayudar con sus propias manos en la tareas de limpieza y reconstrucción de la zona, sino que el turismo nacional también aumentó en un intento de revitalizar económicamente la zona y así, de alguna manera, colaborar en su recuperación, gracias a muchas campañas de promoción turística de Tohoku como Destination Tohoku, por ejemplo.

Destination Tohoku

El 18 de marzo de 2012, un año después del desastre, la Agencia de turismo japonesa, las administraciones locales y la industria de turismo local lanzaron la campaña Destination Tohoku para promover el turismo en esta región de Japón.

La campaña contó con un presupuesto de 800 millones de yenes y se hizo con un objetivo claro: recuperar el número de turistas en Tohoku, cuyas cifras habían bajado entre un 20 y un 40 por ciento después del terremoto y posterior tsunami.

Logo de Destination TohokuDestination Tohoku estuvo en marcha durante todo el año fiscal 2012, es decir, hasta el 31 de marzo de 2013. Fue un claro llamamiento a que la gente podía ayudar a Tōhoku a recuperarse simplemente disfrutando de sus aguas termales u onsen, disfrutando de los cerezos en flor, probando las delicias culinarias locales o asistiendo a los matsuri o festivales de la zona.

La campaña dividió la zona de Tohoku en 28 zonas turísticas, cada una de ellas con un “salón del viajero” que servía como punto de entrada a la región y que estaban situados cerca de las estaciones de tren de JR East, con guías turísticos que ofrecían información de interés. Además, en su web, también incluían un buscador de experiencias en el que podíamos afinar la búsqueda en una zona concreta o una experiencia concreta. Además, la primera vez que se visitaba uno de estos lugares, el visitante recibía el Tohoku Passport, con el que se podían obtener descuentos en restaurantes y en actividades turísticas. Y por si fuera poco, si se conseguían varios sellos en el pasaporte de varias de esas 28 zonas, se obtenía un obsequio.

Sin embargo, esta promoción de Tohoku no existió de puertas hacia fuera, hacia el extranjero. Y de hecho ni siquiera se adaptó para el turista extranjero. Por ejemplo, el famoso Tohoku Passport de la campaña Destination Tohoku estaba única y exclusivamente en japonés. Las instrucciones o la lista de descuentos no estaban traducidas al inglés, al chino, al coreano o a ningún otro idioma que pudiera facilitar su uso por parte de turistas extranjeros. Estaban únicamente en japonés, lo cual, sinceramente, dijo mucho de los esfuerzos de la oficina de turismo para captar y revitalizar el turismo extranjero en la zona.

Destination Tohoku

Luis sellando su pasaporte de Tohoku.

En nuestra humilde opinión, deberían haberse hecho más esfuerzos para ‘adaptar’ las campañas nacionales al turismo extranjero, aunque sólo fuera eso, traducirlas. No pedimos que hubiera siempre una persona que supiese hablar inglés en los puestos donde sellar el pasaporte, ¡no hacía falta!

Comprendemos que realizar una campaña publicitaria en el extranjero es muy costoso, y más si es sólo para una zona concreta como es este caso, y no para destinos típicos como Tokio o Kioto. Pero en este caso, y en aquel momento más que nunca, hubiera sido muy necesario.

Y es que especialmente después del desgaste mediático que había sufrido Tohoku en el extranjero debido a los graves problemas de Fukushima, la única manera de captar a los turistas extranjeros de nuevo era recordándoles todo lo maravilloso que esta región tiene que ofrecer: presentar las maravillas de la región en un idioma diferente al japonés para demostrarles a los turistas extranjeros que eran bienvenidos.

Message from Japan

Finalmente, unos meses más tarde, para fomentar el turismo no sólo nacional sino especialmente extranjero, que según la Oficina Nacional de Turismo había caído un 62,5% interanual (la bajada más pronunciada nunca registrada), la agencia de turismo nombró al popular grupo Arashi ’embajadores de Japón’. A partir de este nombramiento, se grabó un vídeo titulado Message from Japan que se estrenó de manera simultánea en más de 133 países de todo el mundo y en varias localizaciones de especial relevancia, entre las que destacaron una de las pantallas gigantes del Times Square neoyorquino, además de mostrarse en aeropuertos y embajadas japonesas de todo el mundo.

El vídeo Message from Japan mostraba a los cinco integrantes del grupo Arashi en Tokio y de manera individual en Hokkaidō, Aomori, Okinawa, Kagoshima y Kioto. Según Matsumoto Jun, uno de los integrantes del grupo, “los destinos turísticos de Japón han recobrado su dinamismo por lo que esperamos que todo el mundo venga a visitarnos”. Otro de los miembros del grupo, Ninomiya Kazunari, que visitó la region de Aomori y ayudó en los preparativos del famoso festival de verano Nebuta Matsuri, expresó sus deseos de que los extranjeros pudieran conocer más y más destinos de Japón.

Según palabras de Mizohata Hiroshi -de la Oficina Nacional de Turismo japonesa- durante la rueda de prensa organizada para dar a conocer la campaña, con este vídeo se quería mostrar que era seguro viajar a Japón. Asimismo, Matsumoto Takeaki -ministro de Exteriores de la época- afirmó que el desastre había supuesto una caída brutal en el número de turistas, pero que esperaban poder transmitir al mundo que Japón seguía estando en forma, refiriéndose a las imágenes de los cinco destinos turísticos que se muestran en el vídeo.

Otras campañas y eventos

Si bien la promoción turística pudo mejorarse, sí hubo muchos documentales, eventos, campañas e historias a nivel más o menos privado que ayudaron a los vecinos de Tohoku a cicatrizar heridas pero también a revitalizar sus regiones. Os hablamos de algunas de ellas a continuación.

Aoi Koinobori Project

Un ejemplo de campañas a nivel personal es el proyecto Aoi Koinobori Project, un evento anual iniciado por Ito Kenji, un joven de 21 años de Higashi-Matsushima, en la prefectura de Miyagi, que perdió a gran parte de su familia en el tsunami. Ito tan sólo recuperó el cuerpo sin vida de su hermano pequeño Ritsu (de entonces cinco años) y entre los escombros del tsunami, Kenji encontró la carpa koinobori azul de Ritsu. Esta carpa era muy querida por su hermano pequeño y siempre la hacía volar al viento en los días previos a la celebración del día de los niños o Kodomo no Hi.

Desde entonces, Kenji fue recogiendo más de 600 carpas koinobori azules llegadas de todo el país gracias al Aoi Koinobori Project (lit. proyecto de las carpas azules) que se puede seguir a través de su página de facebook. Y las ha hecho volar año tras año en el solar vacío donde antes del tsunami se alzaba su casa, en el día de los niños o Kodomo no Hi, en honor a su hermano fallecido. La esperanza de Kenji es que la carpa koinobori azul se convierta en el símbolo de recuperación de su ciudad.

koinobori en tohoku

© enase / Shutterstock.com

Children of the Tsunami

El impactante documental de la BBC Children of the Tsunami (lit. niños del tsunami) cuenta la historia del tsunami de Tōhoku y del desastre de la central nuclear de Fukushima desde una perspectiva muy diferente.

La particularidad con otros documentales que hemos podido ver es que en éste son los niños los encargados de contar qué ocurrió aquel fatídico 11 de marzo de 2011, desde su particular punto de vista.

El vídeo dura 58 minutos, así que armaos de paciencia, aunque merece la pena verlo.

DAN REED’S “CHILDREN OF THE TSUNAMI” from AMOS Pictures on Vimeo.

Quakebook

“No sé por dónde comenzar a escribir… Diez días han pasado desde el terremoto. La casa de mis padres está a menos de 40 kilómetros de la central nuclear de Fukushima. Les han dicho que permanezcan dentro de casa. Y aunque la casa no sufrió grandes daños ni por el terremoto ni por el tsunami, como está construida en terreno firme, tienen que hacer frente ahora al problema de la radiación […] Yuki Watanabe, Tokio (lugar de origen: Tamura, en Fukushima).”

Quakebook fue un proyecto de libro surgido tras el terremoto y tsunami en Tohoku en marzo de 2011. Tras el devastador terremoto Twitter se convirtió en una gran fuente de información fidedigna acerca de lo que había ocurrido y de cómo se estaba viviendo la situación en Japón. Y precisamente unos tuits fueron el germen del proyecto 2:46 Quakebook, cuando el impulsor del proyecto, el usuario de Twitter OurManInAbiko, escribió lo siguiente, pidiendo a otro usuario una canción para las víctimas del terremoto.

primer tweet de ourmaninabiko

Tras esto, escribió que quería recopilar experiencias e historias relacionadas con el terremoto en forma de libro para donar todos los beneficios a la Cruz Roja.

Segundo tweet de ourmaninabiko

Y finalmente, un rato después, escribió qué quería recibir de la gente o bien una página con su historia, o un tuit, una foto o lo que fuera. Incluso Yoko Ono y William Gibson (autor de la novela Neuromante, entre otras) participaron en él.

Tercer tweet de ourmaninabiko

Y desde ese día, el libro resultante de este proyecto, con el título de 2:46 – Aftershocks: Stories from the Japan Earthquake, está a la venta en versión Kindle en Amazon con un coste de 9,71 euros. Todo el dinero recaudado se dona a Cruz Roja japonesa.

Por supuesto, siendo un proyecto iniciado en Twitter, se podía encontrar allí al usuario oficial de Quakebook, y el hashtag #quakebook para seguir toda la conversación relacionada con el libro y el proyecto. Una gran iniciativa solidaria, sin duda alguna.

Light Up Nippon

En agosto de 2011, medio año después, diez ciudades de la costa de Tohoku organizaron por primera vez un festival de fuegos artificiales llamado Light Up Nippon (algo así como ‘ilumínate, Japón’) en recuerdo a las víctimas del trágico suceso. Además, se hizo también como medida para revitalizar el turismo en la zona, y es un evento que se ha repetido año tras año y que cada vez va cobrando más fuerza.

En 2011, a través de los fuegos artificiales en distintas ciudades de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, los habitantes de Tohoku miraron al cielo y al mar e hicieron las paces, de alguna manera, con la naturaleza que pocos meses antes tanto daño les había hecho.

A modo de piromusical, aquella primera vez y durante tres minutos sonó la canción Akatombo (‘libélula roja’) de Sakamoto Ryuichi sincronizada en todos los pueblos y ciudades donde se realizaron fuegos artificiales y una vez finalizada se hizo una plegaria en memoria de las víctimas. Después, continuó el espectáculo con más fuegos artificiales y una plegaria especial a través de unos fuegos artificiales especiales llamados “Los fuegos artificiales de la esperanza”.

Hasta ahora este evento se ha celebrado en 12 ciudades de Tohoku: Noda, Miyako, Otsuchi, Kamaishi, Ofunato y Rikuzentakata (en la prefectura de Iwate), Kessenuma, Minamisanriku, Ishinomaki y Watari (en la prefectura de Miyagi), y Aizumisato e Iwaki (en la prefectura de Fukushima). Además, desde 2015, otras ciudades (Sapporo, por ejemplo) participaron en el evento, lanzando sus fuegos artificiales el día previo al día grande del festival, es decir, el 10 de agosto.

fuegos artificiales en Tohoku

© Piti Sirisriro / Shutterstock.com

Arigato from JP

Arigato from JP era una web en la que los japoneses dejaron mensajes de agradecimiento por la ayuda prestada tras el terremoto y tsunami. Este proyecto sin ánimo de lucro y hecho por voluntarios pretendía agradecer todas las muestras de apoyo y solidaridad que recibió Japón desde aquel fatídico 11 de marzo de 2011. Para ello, se utilizaban vídeos cortos de no más de 5 segundos, grabados con el móvil o con la webcam, y en el que los japoneses daban las gracias en los idiomas de los países de los que habían recibido ayudas.

Además, la web incluía un listado de todas las ayudas recibidas por país y, aunque lamentablemente no encontramos ninguna entrada que mencionara ayuda española, hubo otros países donde se habla español que sí enviaron ayuda Por eso, en algunos casos, se pudo escuchar a un japonés dar las gracias en español. Los japoneses que participaban veían este mismo listado al entrar a la web y así podían escoger a qué país querían darle las gracias. Entonces, la web les mostraba cómo decir gracias en el idioma de ese país.

Desde la web también enlazaron con Twitter a través de un hashtag creado para identificar todos los mensajes de agradecimiento enviados por esta red y que luego se reflejaron en la web. Este tipo de iniciativa pretendía animar a la gente mediante una propuesta en la que todos podían participar y que, además, no requería de un gasto monetario, sino hacer algo en común, muy típicamente japonés.

Desgraciadamente, la web ya no se encuentra disponible.

tohoku reconstrucción

© mTaira / Shutterstock.com

Kit Kat

En Japón los Kit Kat están a otro nivel, como ya hemos visto en entradas relacionadas con sus múltiples sabores o la posibilidad de comprar ediciones exclusivas en la tienda Kit Kat Chocolatory de Ikebukuro (Tokio). Y en 2012 se puso a la venta una edición especial para seguir ayudando a la reconstrucción de Tohoku.

En Japón, el envoltorio de los Kit Kat viene con un pequeño espacio donde podemos escribir un pequeño mensaje, en caso de querer regalárselos a alguien. Mensajes típicos suelen ser “mucha suerte” o “ánimo” o “sigue dándolo todo”. Después del terremoto y posterior tsunami, la línea ferroviaria Sanriku, paralela a la costa de Iwate, quedó muy dañada. Cuando comenzaron las tareas de reconstrucción, una persona anónima mandó una caja de Kit Kat a la oficina de la línea Sanriku con el mensaje muy especial escrito en el envoltorio: kitto fukkyu kanau, o traducido, “seguro que se consigue reconstruir”.

Al parecer, cuando Nestlé se enteró de la noticia, decidió lanzar una edición especial de Kit Kat en marzo de 2012 y donó 20 yenes por cada unidad vendida. Además, decoró dos de los trenes y dos estaciones de la línea con imágenes de cerezos en flor. En abril, la línea reanudó parte de su servicio, convirtiéndose en un pequeño símbolo de la recuperación de Tohoku.

Unos meses más tarde, para celebrar la reconstrucción y el 30º aniversario de la compañía, Nestle y Sanriku anunciaron la edición especial Kit Kat Kippu Kat que pudo utilizarse como billete de tren (kippu). Esta edición especial venía en un envoltorio decorado con un tren, costaba 108 yenes y desde el 16 de junio de 2013 y hasta el 1 de mayo de 2015 pudo utilizarse como un billete de 190 yenes de la línea Sanriku. Esto era el equivalente a lo que costaría el tramo entre las estaciones de Shimanokoshi y Tanohata, todavía pendiente de reconstrucción en ese momento. Para utilizarlo, simplemente había que entregar el envoltorio al personal de la estación o al revisor del tren.

Esta edición del Kit Kat Kippu Kat se pudo adquirir en supermercados y tiendas de conveniencia (konbini) de Tohoku, así como en tiendas de conveniencia situadas en estaciones de tren de todo Japón y en el museo café de la Torre de Tokio.

No te rindas Tohoku, o cómo el país apoyó a Tohoku

Don't give up Japan

Logo que usamos en Japonismo durante un año: No nos rindamos, Tohoku; no nos rindamos, Japón.

Japón es uno de los países del mundo más preparados y más acostumbrados a los terremotos. Pero cuando uno de ellos es tan intenso como este del que hablamos, todo el país se volcó con sus vecinos. Para ayudar, para animar, para decirles y para decirse a sí mismos “no nos rindamos, Tōhoku; no nos rindamos, Japón“.

Hubo muchísimas iniciativas de ánimo y todas ellas nos parecieron maravillosas, y por eso hemos recopilado algunas aquí. Y más cuando podemos recordar terremotos en nuestros países (Lorca, en España; Ciudad de México y otros lugares, en México, por sólo citar algunos ejemplos) y sabemos lo importante que es canalizar la ayuda pero, también, mostrar ese apoyo para que todo el mundo sea consciente de la tragedia y se decida a ayudar.

En el caso japonés, merece la pena ver cómo todo un país asumió el desastre y respondió como una sola persona.

Kōhaku Uta Gassen, cantemos por el mañana

El programa musical por excelencia de las noches de fin de año en la NHK tenía un tema muy concreto en su 62ª edición (la de 2011, el año del terremoto): あしたを歌おう (Ashita wo utaō), que traducido sería cantemos por el mañana. El era el de llevar la esperanza a un país todavía en estado de shock por los efectos del terremoto, con el ánimo de que 2012 fuera un año positivo para todos.

Muchos invitados tenían lazos importantes con las zonas afectadas por el terremoto y visitaron las zonas afectadas en los momentos posteriores, hubo conexiones en directo con gente que vivía en esas zonas, y varias de las canciones eran de ánimo pensando en lo que había ocurrido. Un ejemplo fue el Special MIX ~Ganbarou Nippon! de las AKB48 o la canción Hitotsu, cantada por Nagabuchi Tsuyoshi en un escenario al aire libre que no era sino el patio de una de las escuelas dañadas por el tsunami en Ishinomaki. Impresionante.

La canción Furusato, que cantó Arashi, dedicada a los supervivientes, y con coros en su parte final de gran parte de los artistas que participaban en el programa fue también muy emotiva. De hecho, varios de los protagonistas lucharon por contener sus lágrimas mientras se mostraban imágenes de las zonas afectadas y de varios de los supervivientes a sus espaldas. Además, furusato significa “lugar de origen”, con lo que el significado de la propia canción era muy emotivo.

Arashi canta Furusato en el Kohaku

JR East y su deseo de reconectar el país

Al poco de ocurrir el tsunami y el terremoto, JR East comenzó a emitir un anuncio por televisión con el eslogan つなげよう、日本 (tsunageyō, Nippon) o volvamos a conectarnos, Japón.

En este anuncio, una voz en off decía lo siguiente (traducción libre): “Volver a unir las vías del tren y reconectar ciudades. Sin perder un sólo instante. Como línea ferroviaria, es lo mejor que podemos hacer, pero tenemos fe de que nuestros esfuerzos ayudarán a alguien, en algún lugar.  Estamos trabajando lo más rápido que podemos para volver a poner en marcha la línea Tōhoku de shinkansen… Volvamos a conectarnos, Japón”.

El 22 de marzo de 2011 JR East reabría parcialmente la línea Tōhoku de shinkansen, entre Morioka y Shin-Aomori, al norte de la zona afectada.

No nos rindamos, Tohoku

Shinkansen E4 con el lema Tsunageyō, Nippon (volvamos a conectarnos, Japón).

El 25 de abril de 2011 JR East reabría la conexión entre Tokio y Sendai, y en mayo se reconectaba Tokio con Shin-Aomori, aunque a menor velocidad debido a las labores de restauración en la línea, la más afectada de todas. El 23 de septiembre de 2011 Tokio y Shin-Aomori volvía a estar conectados mediante shinkansen, a su velocidad estándar.

Y para continuar animando a Tōhoku y al resto del país, todos los trenes bala gestionados por JR East, de las líneas Tōhoku, Nagano, Akita y Jōetsu llevaron unas pegatinas en los coches de los extremos durante un tiempo, como podéis ver en las fotos.

En uno de ellos aparecía el mensaje Volvamos a conectarnos, Japón, que fue el utilizado en el anuncio televisado. En el coche del extremo opuesto, una silueta de la región japonesa de Tōhoku con el lema en japonés がんばろう日本!がんばろう東北! (Ganbarō Nippon! Ganbarō Tōhoku!) que se puede traducir como ¡No nos rindamos, Japón! ¡No nos rindamos, Tōhoku!

No nos rindamos Tohoku

Shinkansen E5 con el mensaje Ganbarou Tohoku, Ganbarou Nippon!

Además, las estaciones de JR East mostraban publicidad del shinkansen E5 y de la zona de Tōhoku, para animar a sus compatriotas a viajar a esta zona.

JAL Express tampoco se rindió

JAL Express, la aerolínea de bajo coste propiedad de JAL añadió a sus aviones el lema en japonés がんばろう日本 (Ganbarō Nippon), es decir, no nos rindamos Japón.

El béisbol, con Tohoku

La NPB, la liga profesional de béisbol japonesa, también se sumó a los mensajes de apoyo. Por si fuera poco, los Tōhoku Rakuten Golden Eagles, uno de los equipos de la liga de béisbol tenían su sede en la zona más afectada por el tsunami y el terremoto y su estadio quedó arrasado por el tsunami.

Cuando comenzó la liga aquel año, todos los equipos añadieron mensajes a sus equipaciones. Los Tōhoku Rakuten Golden Eagles llevaban en los uniformes el mensaje がんばろう東北 (Ganbarō Tōhoku o No nos rindamos, Tōhoku), a imagen del mensaje de apoyo a Kobe que llevó el equipo local tras el terremoto de 1995.

Rakuten Eagles Ganbarou

El resto de los equipos de la liga profesional de béisbol japonesa llevaban el mensaje がんばろう日本 (Ganbarō Nippon o No nos rindamos, Japón).

Liga Japonesa de Béisbol, Ganbarou

Además en 2013 hubo un partido All-Star de béisbol que tuvo lugar en Fukushima, para ayudar con la reconstrucción y a evitar la imagen de zona catastrófica que parece tener la zona.

El sake se sumó a los apoyos

Formemos un círculo, sake

El sake es toda una institución cultural en Japón, y cuando llego el tsunami, más de 100 bodegas se vieron afectadas, así que en septiembre de 2011 hubo un evento benéfico en el Tokyo Dome con el lema 輪になろう日本酒, wa ni Narou Nihonshu (Formemos un círculo, sake).

Este evento, que contaba con la participación de más de 200 bodegas, incluía demostraciones de taiko y de ópera, además.

Todos los beneficios de este evento alrededor del sake se destinaron íntegros a ayudar a los afectados. El 30% para las bodegas afectadas y la Cruz Roja Japonesa y el 70% restante para la Fundación Ashinaga, que se encarga de ayudar a niños que quedaron huérfanos tras el tsunami.

Soul of Tohoku, los grandes chefs también ayudaron

Un grupo de 40 de los chefs más reputados de Japón se juntaron en la iniciativa Soul of Tohoku para hacer un llamamiento a cocineros y chefs por todo el país para apoyar a la región afectada de Tōhoku y recuperar su gastronomía. ¿Y cómo pretendían que se ayudase? Fácil, cocinando.

Estos chefs montaron una cena benéfica el 31 de mayo de 2011 en el ANA InterContinental Hotel, y todos los beneficios se destinaron al proyecto Kitchen Caravan Cooking Relay. El objetivo de este proyecto era enviar chefs en vehículos equipados con cocinas a varios lugares en las prefecturas de Fukushima, Iwate y Miyagi, las más afectadas, para ofrecer comida caliente a la gente que malvivía por allí y que había perdido todo lo que tenían.

Soul of Tohoku

Parte de la iniciativa incluía realizar varios eventos de cocina y programas educativos dirigidos a niños para promocionar los productos locales y colaborar además con restaurantes locales en las áreas afectadas para ayudarles a tener más negocio.

Además de esto, el objetivo principal de la iniciativa era revitalizar la agricultura y la pesca en Tōhoku, gravemente castigadas por el tsunami primero y luego por los miedos del resto del país a la contaminación radiactiva de los productos. Así, se trabajó con agricultores y pescadores para probar la seguridad de los productos y conseguir disminuir la preocupación por temas de seguridad en el resto del país.

El fútbol también se sumó

La gesta de las Nadeshiko Japan, la selección de fútbol femenina, es de sobras conocida, ya que ganaron el Campeonato del Mundo femenino de fútbol en 2011. En Japón se sienten muy orgullosos de ellas y de la imagen que dieron y siguen dando de Japón hacia el exterior. Pero además, tras ganar la final las jugadoras mostraron una pancarta con el mensaje To our Friends Around the World – Thank You for Your Support, que podemos traducir como A nuestros amigos de todo el mundo, gracias por vuestro apoyo.

Este mensaje es la forma en la que la JFA o Federación Japonesa de Fútbol quiso agradecer todo el apoyo recibido tras el tsunami y el terremoto. Así, en todas las competiciones de fútbol que hubo tras el 11 de marzo y en las que participó una selección japonesa, se mostraba la pancarta, además de hacerse un anuncio por megafonía agradeciendo la ayuda y el apoyo prestados.

Además de esto, el 29 de marzo de 2011 se organizó un partido de fútbol benéfico con el nombre de The Tohoku Earthquake recovery support charity match Ganbarou Nippon!, donde la cantante Kuraki Mai cantó el himno nacional japonés con una camiseta que llevaba el lema がんばろうニッポン (Ganbarō Nippon o No nos rindamos Japón).

El 19 de agosto de 2011 hubo otro partido benéfico de fútbol femenino, en el que Kuraki Mai volvió a cantar el himno nacional y se mostraron mensajes de apoyo. Y como en el caso anterior, todos los beneficios se destinaron íntegramente a ayudar a los afectados por el tsunami.

El asteroide llamado Ganbarō

Tsutomu Seki, un astrónomo aficionado de 80 años descubrió el 11 de marzo de 1989 un asteroide, que durante mucho tiempo se conocía únicamente como 29157. Tras ver lo sucedido en la región de Tōhoku, Tsutomu solicitó al Minor Planet Center que el asteroide fuera bautizado como Ganbarou o No nos rindamos.

Ayudando con música

El conocido grupo japonés Arashi, que ya participara en el Kōhaku Uta Gassen y en otras iniciativas como ya hemos contado, tenía previsto una serie de conciertos en abril de 2011. Estos conciertos se cancelaron debido al terremoto y en su lugar organizaron tres conciertos en el Tokyo Dome de temática escolar y educativa, en los que parte de la recaudación estaba destinada a ayudar a las zonas afectadas.

Por otro lado, el 30 de junio de 2011 reeditaron en formato de bolsillo su libro Nippon no Arashi, que había sido distribuido en 2010 en colegios y escuelas por todo Japón, destinando todos los beneficios a las zonas afectadas por el terremoto. Y a los 4 días, ya llevaban 237.000 copias vendidas… A finales de octubre de 2011 se habían vendido 420.000 copias.

En total, entre los beneficios del libro, los royalties de Arashi por las ventas (también cedidos) y los beneficios aportados por los conciertos, Arashi contribuyó a Tōhoku con 300 millones de yenes tan sólo en un año. Además, en la gira por Japón de su disco Beautiful World (cuyo título refleja los pensamientos del grupo sobre el futuro del país tras el tsunami y el terremoto), se vendió un colgante benéfico y todos los beneficios de su venta se destinaron a las zonas afectadas.

Por otro lado, el famosísimo grupo femenino AKB48 también aportó su granito de arena. A los 3 días del terremoto, anunciaron en su blog que abrían una cuenta corriente para donaciones que serían enviadas en su totalidad a la Cruz Roja Japonesa, fomentando así que sus fans aportaran a su vez un poco de ayuda.

En un concierto a mediados de febrero de 2012, las AKB48 anunciaron que las donaciones, más una parte de los beneficios de las ventas de su último disco, sumaban un total de 668 millones de yenes. En ese concierto anunciaron que ellas aportarían otros 585 millones de yenes, de forma que la Cruz Roja Japonesa recibió gracias a las AKB48 1.254 millones de yenes. Además, las AKB48 contribuyeron donando vehículos para las zonas afectadas y tanto ellas como sus grupos hermanos SKE48, NMB48 y JKT48 organizaron conciertos benéficos el 11 de marzo de 2012, el día del primer aniversario del terremoto.

Además, 6 integrantes del grupo cantaron varias canciones en directo en Beijing en un evento en el que también se mostraron especialidades de las zonas afectadas, para agradecer el apoyo chino ante la catástrofe. Y es que aunque con China no siempre haya buenas relaciones, en este caso su actitud fue impecable.

Muchos otros artistas japoneses como Nishikawa Takanori, Gackt, etc., se involucraron también en la ayuda a los afectados. Y es que organizaron conciertos benéficos para conseguir fondos con los que contribuir a la rápida reconstrucción de las zonas afectadas y tratar de ayudar a los miles de japoneses que se quedaron sin casa tras el tsunami.

Festivales que apoyaron a Tōhoku

Uno de los festivales más populares de la región de Tohoku es el Neputa Matsuri, en Hirosaki, una ciudad de la prefectura de Aomori, con espectaculares figuras de muchos colores que van flotando por las calles, iluminadas desde dentro. En este caso, varias de ellas llevaban el mensaje がんばろう東北 (Ganbarō Tōhoku o No nos rindamos, Tōhoku). Otro festival tradicional parecido y todavía más famoso es el Nebuta Matsuri de Aomori, donde se pudo ver un mensaje de ánimo de las Fuerzas de Autodefensa japonesas, el ya típico “No nos rindamos Tōhoku”.

El Awa Odori es uno de los festivales de verano más populares de todo Japón y cuenta con una afluencia masiva de gente a la ciudad de Tokushima, donde se celebra. En su edición de 2011, en los carteles que había junto a las tradicionales lámparas de papel, además de aparecer escrito en japonés el nombre del festival, también se podía leer がんばろう日本 (Ganbarō Nippon o No nos rindamos, Japón).

El Tenjin Matsuri en Osaka es uno de los tres matsuris o festivales más importantes de todo Japón, con más de 1.000 años de historia a sus espaldas y se celebra a finales de julio. Uno de los momentos más espectaculares de este festival es la procesión de más de 100 barcos, y en 2011 fue especialmente emotiva porque el lema がんばろう日本 (Ganbarō Nippon o No nos rindamos, Japón) se podía ver en banderolas que llevaban las personas que iban en los barcos, en carteles en las zonas por las que pasaban los barcos, y en general, por todas partes.

La Torre de Tokio también animó

Hasta la Torre de Tokio, fotografiada hasta la saciedad por turistas y japoneses por igual, y uno de los símbolos más reconocibles de la capital japonesa, se sumo a los mensajes de apoyo, con su Ganbaro Nippon o No nos rindamos, Japón.

Este mensaje se pudo ver desde el 11 de abril de 2011 -cuando se cumplía un mes del terremoto y el tsunami- hasta el día 16 de abril de 2011. Constaba de 8.400 LEDs, cargados con paneles solares que capturaban energía durante el día. Recordemos que un mes después del tsunami, en Tokyo todavía había problemas con el suministro eléctrico y se intentaba ahorrar energía a toda costa, por lo que la Torre de Tokio dejó de estar iluminada.

En Japonismo también apoyamos a Tohoku

Nosotros también nos quisimos sumar y además de añadir el logo con el lema “No te rindas, Japón” a nuestra web durante todo un año, en nuestro Pinterest creamos un tablón llamado “Don’t give up, Japan”. Allí recopilamos un buen montón de logos diseñados en los momentos posteriores al terremoto y al tsunami, con la intención de ayudar a Japón y de mover a la gente a apoyar al país del sol naciente.

Don't give up Japan, en el Pinterest de Japonismo

Otros eventos y ceremonias de recuerdo del terremoto de Tohoku

Año tras año se han celebrado eventos y ceremonias en recuerdo a las víctimas del terremoto del este de Japón.

Un año después del terremoto pudimos hacernos una idea de la magnitud de la tragedia en documentos gráficos como en el especial fotográfico de The Atlantic en el que pudimos ver cómo estaban ciertas zonas después del tsunami y como se encontraban meses más tarde, demostrando el trabajo que había por hacer.

Un año después del tsunami, era evidente que se habían limpiado muchos escombros, pero generalmente por culpa de una lenta burocracia y por fondos de ayuda mal invertidos, seguía habiendo mucho que hacer. No se había avanzado en la demolición y reconstrucción de muchos edificios ni en la recuperación de muchas tierras, por lo que las zonas afectadas estaban limpias pero no habían recobrado del todo la normalidad. Y menos si tenemos en cuenta que eran muchas las familias que todavía vivían en casas temporales, ya que dos años después del tsunami todavía no tenían una nueva casa a la que llamar hogar.

terremoto de tohoku

© enase / Shutterstock.com

En 2012, también desde España se recordó a las víctimas de Tohoku con un evento en recuerdo a las víctimas de la tragedia en Coria del Río (Sevilla). La Asociación Hispano-Japonesa de Turismo, en colaboración con el Ayuntamiento de Coria del Río y con la empresa japonesa NTT, organizó un acto conmemorativo en recuerdo a las víctimas presentado por Carlos Naranjo, durante el cual se conectó a las 06:30h de la mañana con la iglesia Saint Mark de Londres, el templo Chusonji de Hiraizumi (prefectura de Ibaraki) y el castillo de Aoba en Sendai (prefectura de Miyagi). A las 06:46h se guardó un minuto de silencio coincidiendo con el minuto exacto en el que ocurrió la tragedia. Posteriormente, se cantaron canciones tradicionales japonesas gracias a la participación del coro Santa María y del pianista japonés Jun Kanno. Todo el evento pudo verse en streaming.

En 2014, se habían completado ya el 90% de las obras en carreteras, vías de tren, suministro de agua, alcantarillado, etc. Además, se habían limpiado de escombros grandes áreas de las prefecturas de Miyagi e Iwate (aunque en Fukushima seguía quedado mucho trabajo por hacer), un 70% de la industria pesquera había vuelto a trabajar en la zona (aunque la pesca en Fukushima seguía en niveles muy bajos) y se había recuperado un 90% del paisaje agrario cubierto de agua por el tsunami gracias a la desalinización.

Sin embargo la recuperación real, es decir, la recuperación de las vidas y las mentes de los habitantes de Tohoku, seguía siendo muy lenta. Hay que tener en cuenta el tremendo impacto que supuso para ellos el desastre nuclear de Fukushima. Pero también la tremenda cifra de 267.000 personas viviendo en alojamientos temporales (de las 470.000 que había justo después del tsunami). O las 3.048 muertes por suicidio o estrés físico y mental producido por la estancia en los refugios, especialmente entre la gente mayor, superada por una tragedia que seguía muy presente en la vida del pueblo de Tohoku. Y el 30% de los niños que vivieron la tragedia con síndrome de estrés post-traumático. Como decimos, la recuperación es costosa.

Y es que no hay que olvidar que en 2014 tan sólo se había llegado a completar un 3% de los proyectos gubernamentales para la construcción de alojamientos sociales para los evacuados. O que se habían gastado cientos de miles de yenes del presupuesto para la reconstrucción de la zona en proyectos que no tenían nada que ver con la tragedia (como actividades de apoyo al programa ballenero o construcción de carreteras en otras partes del país). Así, no es extraño que los ciudadanos de las prefecturas más afectadas sintieran que los esfuerzos para la recuperación de la zona fueran muy pequeños o hasta inexistentes.

En 2015, cuatro años después del desastre, los japoneses seguían teniendo que hacer frente al dolor de la pérdida y a la angustia de una situación extrema. Una pérdida que, en muchos casos, era difícil de superar, especialmente para esos 230.000 japoneses que seguían desplazados y que, por lo tanto, todavía no habían podido recuperar cierta ‘normalidad’ y una angustia que no cesaba por la inestabilidad de la situación en la central nuclear de Fukushima.

cerezos en flor en Tohoku

© enase / Shutterstock.com

Desde Japonismo hemos apoyado desde entonces la zona de Tohoku. Fuimos de vacaciones a varias ciudades afectadas por el desastre e intentamos popularizar Tohoku como destino turístico, ya no tanto por haber sido un área gravemente afectada, que también –y es que el turismo siempre ayuda a inyectar dinero a una zona devastada por el tsunami–, sino por el hecho de que esa zona nos enamoró.

Tohoku y especialmente su gente y sus festivales de verano nos encandiló y desde entonces animamos a todos los que nos siguen a que viajen a aquella zona. Así, esperamos que en un futuro Tohoku deje de ser únicamente “la zona afectada por el mayor terremoto sufrido en Japón” y se convierta también en uno de los destinos turísticos más populares del país.

¡Ánimo Tohoku!