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Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y su ceremonia de apertura

Tokio 2020 y su ceremonia de apertura

Consulta toda la información actualizada sobre las restricciones de entrada a Japón por la pandemia del coronavirus y qué lugares están abiertos, para cuando se puede volver a viajar.

El 23 de julio de 2021, con un año de retraso por la pandemia del coronavirus, comenzaron los Juegos de la XXXII Olimpiada, es decir, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Tras una sucesión incesante de escándalos, de noticias contradictorias y de estados de emergencia por la pandemia, los juegos finalmente dieron comienzo.

No vamos a hablar de los contratos del COI con las sedes organizadoras. Sabemos que el apartado económico suele tener, desgraciadamente, casi más peso que el puramente deportivo, ante los jugosos contratos televisivos y publicitarios. Ni tampoco vamos a hablar de todos los escándalos y polémicas que ha habido.

Pero en este caso, en una situación mundial como la que se vive por el coronavirus, los Juegos Olímpicos son un ejemplo mundial de resiliencia. Porque pese a las estrictas medidas de seguridad y pese a la ausencia de público, conseguir organizar una competición deportiva con atletas de 206 delegaciones es un logro en sí mismo.

Sinceramente, ver Tokio iluminada por los fuegos artificiales de su nuevo estadio olímpico es, para nosotros, una imagen de esperanza. Y una imagen de confianza. En que estamos saliendo de este mal sueño en el que llevamos atrapados desde marzo de 2020.

Japonismo y Tokio 2020

En Japonismo seguimos trabajando para traerte mucho contenido sobre Tokio. De sus lugares más conocidos, como los que aparecieron en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 pero también de muchos otros barrios y lugares menos frecuentados por los turistas. Echa un vistazo y descubrirás una ciudad espectacular.

Como Tokio 1964 cambió la capital

Los anteriores Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964, aunque no fueron en un contexto de pandemia, fueron también muy importantes para Tokio. Y es que marcaban la vuelta de Japón al escenario internacional la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Porque en aquellos momentos, aunque Tokio escapó a la bomba atómica, había quedado en ruinas igualmente por los bombardeos que sufrió.

Para los japoneses fue un orgullo poder mostrar su capital al mundo de una forma moderna, con el estreno 10 días antes de la primera línea de tren de alta velocidad del mundo, entre Tokio y Osaka. Además, aquellos juegos supusieron una espectacular transformación urbana de la capital.

Se construyeron dos nuevas líneas de metro y se derribaron muchísimas casas antiguas, que se sustituyeron por 10 000 edificios nuevos. También se crearon ocho autopistas elevadas, hoy un símbolo visual de las ciudades japonesas, así como varios hoteles de lujo, y hasta la línea de monorraíl que une Haneda con Tokio.

También se mejoró la calidad del agua y se instalaron retretes de estilo occidental por toda la ciudad, ya que en aquella Tokio lo normal eran los retretes tradicionales en los que había que ponerse en cuclillas. Y se recuperó para la ciudad toda la zona verde que hoy es el parque de Yoyogi, donde se colocó la villa olímpica. Además, grandes arquitectos como Tange Kenzo dejaron su huella diseñando varias de las sedes, como el Gimnasio Nacional justamente situado frente al parque de Yoyogi.

Anillos olímpicos de madera
Anillos olímpicos con madera de árboles plantados por atletas en Tokio 1964

En definitiva, los primeros juegos olímpicos en Asia fueron un catalizador de cambios muy importantes en Tokio, una ciudad devastada por la guerra. Viendo la Tokio actual resulta muy difícil imaginar cómo era antes de los juegos. Porque la Tokio de entonces no era un reclamo turístico de primer nivel como ahora.

La idea para Tokio 2020 era mostrar, de forma similar, el renacimiento de Japón cual ave fénix tras un desastre que dejó al país muy tocado. Así, estos juegos iban a mostrar la recuperación de Japón tras el terremoto y tsunami de 2011 en la región de Tohoku.

Asimismo, se habían construido nuevas sedes, se hicieron nuevas avenidas y se construyeron, otra vez, muchos nuevos hoteles para dar cabida al gran influjo de visitantes que se esperaban. De nuevo, unos juegos olímpicos iban a suponer una transformación y una demostración al mundo de la superación japonesa ante las adversidades.

La pandemia dio al traste todos estos planes, pero aún esta por ver cómo Tokio resurgirá cuando la pandemia sea historia. Porque la ciudad está ahí, expectante, con ganas de que volvamos a visitarla.

La ceremonia que no fue

Hace cinco años, en la ceremonia de clausura de los Juegos de Río 2016, el entonces primer ministro japonés Shinzo Abe recogió el testigo de los juegos ataviado con una gorra de Mario (y apareciendo por la típica tubería verde del juego). Eso nos hizo pensar que la ceremonia de apertura de los JJOO de Tokio 2020 estaría llena de referencias a ese soft power japonés. Al Japón de Nintendo, del manga, del anime y los videojuegos.

Los Juegos Paralímpicos y su ceremonia de apertura

En Japonismo también vimos la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Tokyo 2020 y, sinceramente, nos pareció mucho más redonda y emotiva. Pese a sufrir las mismas restricciones, hubo un hilo conductor y todo fue mucho más fluido. Te contamos más en nuestro comentario de la ceremonia.

De hecho, el tabloide Shukan Bunshun consiguió un documento con los planes originales para la ceremonia de apertura, que iba a centrarse en gran medida en la cultura popular japonesa. Aparecía en él la intención de darle cierto protagonismo, de nuevo, al queridísimo Mario o hasta referencias a Akira, por ejemplo, con la aparición de la moto de Kaneda en el estadio. Algo que hubiera sido, sin duda, espectacular y muy certero. Porque no hay que olvidar que en Akira se hablaba de que la sede de los Juegos Olímpicos de 2020 era Neo-Tokio.

Pero llegó el coronavirus. Y con ella se fueron al traste muchos de los planes. Los juegos olímpicos de Tokio 2020 se retrasaron un año y estuvieron en peligro hasta días antes de su apertura. El mundo tuvo que enfrentarse a una pandemia y esto, irremediablemente, afectó al diseño final de la ceremonia de apertura.

Los nuevos pictogramas de Tokyo 2020
Los nuevos pictogramas de Tokyo 2020

Por un lado, tenemos la oposición de una buena parte de la sociedad japonesa. Que si bien, inicialmente, mostraron un gran interés en conseguir entradas para las competiciones, a medida que la pandemia se extendía fueron cambiando de parecer. Al final, una gran mayoría de japoneses no quería que se celebraran unos juegos en plena pandemia y hasta recogieron firmas para pedir su cancelación.

Y por otro lado, tenemos los altos costes que ha supuesto para Tokio 2020 el retraso en la celebración de los juegos. Esto tuvo un impacto directo en el diseño de la ceremonia y que podemos definir en una palabra: contención. Sí, se iban a celebrar los juegos, pero no se podía olvidar que el mundo seguía en pandemia, por lo que no era el momento de hacer grandes celebraciones.

Otro aspecto que tuvo un impacto directo en el diseño final de la ceremonia fue la triste decisión de no aceptar público en muchas de las sedes de estos juegos. Con un estadio olímpico vacío y con las estrictas normas de distancia de seguridad, el aspecto visual de la ceremonia se vio muy dañado. Atrás quedaron los deseos de hacer mosaicos en el público o en el suelo del estadio, con miles de bailarines o voluntarios participando. Algo típico en este tipo de ceremonias. No podía haber tanta gente junta. Había que buscar otras opciones.

Y eso quedó evidenciado en el aspecto global de la ceremonia, a la que le faltó cierta grandiosidad. Todo fue solitario y contenido. Tanto, que ni se vio a las mascotas de los juegos olímpicos y paralímpicos, Someity y Miraitowa. Y sin un hilo conductor claro, sólo con la emoción como punto de unión. Una emoción que, en un principio, quería abordar el agradecimiento del pueblo japonés ante la ayuda de todo el mundo tras el terremoto y posterior tsunami de 2011. Y que con la pandemia se transformó en agradecimiento a todos aquellos que han trabajado para que el mundo supere, esperemos que pronto, este tiempo que nos ha tocado vivir.

Sí, nos hubiera gustado ver esa demostración del soft power japonés. Sí, nos hubiera gustado ver más personajes clave de la cultura pop. Más fiesta. Más música, más baile, más alegría. Sobre todo si se supone que son los juegos de la esperanza y la recuperación. Consideramos que, en circunstancias tan duras, la ceremonia tendría que haber sido un faro de alegría para todo el mundo. Pero, por desgracia, los juegos de Tokio 2020 son los «juegos de la pandemia». Y era natural que esto impactara de lleno en el diseño de la ceremonia. Una auténtica pena para la ciudad y para el país, que no han podido aprovechar la ceremonia de apertura para mostrarse al mundo, realmente.

Drones formando la bola del mundo sobre el nuevo estadio olímpico
Drones formando la bola del mundo sobre el nuevo estadio olímpico

Momentos destacados de la ceremonia

No obstante, la ceremonia tuvo varios momentos muy emotivos, haciendo gala del lema «Unidos por la emoción», y otros muy curiosos o destacables. Por ello, a continuación, te contamos algunos de los puntos destacados.

Si te la perdiste y quieres revisitarla con algo más de contexto que el que dieron la mayoría de comentaristas en las diferentes televisiones del mundo, ¡sigue leyendo!

El hilo rojo del destino

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se han visto muy afectados por la pandemia. Tras su retraso, ha habido mucha polémica y dudas sobre su celebración. Por lo que no sorprende que la ceremonia de apertura comenzara, justamente, con una reflexión sobre cómo la pandemia había influido en el deporte y en los atletas que se habían reunido en tierras japonesas.

Así, la ceremonia comenzó con Arisa Tsubata, una enfermera y boxeadora de peso medio, que vio cómo su sueño olímpico se rompía debido a la COVID-19. Tsubata apareció sobre una cinta de correr, entrenando completamente sola. En distintos puntos del estadio fueron apareciendo otros deportistas, también entrenando en solitario, en una recreación de lo duro que ha sido para todos los atletas no poder entrenar en sus gimnasios o centros de alto rendimiento, ni con sus entrenadores o equipos y, además, sin el apoyo del público.

Atletas entrenando en solitario
Atletas entrenando en solitario

Hubo un juego de luces, muy del estilo al que nos tiene acostumbrados teamLab, que simbolizaba el poder del deporte que nos une a pesar de la distancia. Y se ahondó más en este concepto con la aparición de unas cintas elásticas de color rojo que fueron uniendo a todos esos deportistas solitarios.

Las cintas rojas nos recordaron al llamado «hilo rojo del destino» (運命の赤い糸, unmei no akai ito), una leyenda japonesa según la cual existe un hilo invisible de color rojo que une a las personas que están destinadas a conocerse. Algo que ya comentamos que aparece en la película de animación Your Name, de Makoto Shinkai o en la preciosa Dolls, de Takeshi Kitano.

Atletas unidos por el lazo rojo del destino
Atletas unidos por el lazo rojo del destino

Hanabi

Los fuegos artificiales o hanabi (花火) son un clásico del verano japonés y un icono de gran significado cultural. Desde que en el siglo XVIII comenzaran a lanzarse para conmemorar a las víctimas de hambrunas y como protección frente a malos espíritus, los fuegos artificiales japoneses se han convertido en algo consustancial al verano.

Algunos de los más famosos se celebran en Tokio desde el periodo Edo (1603-1868) y pueden llegar a durar hora y media. Como por ejemplo, la competición de fuegos artificiales del río Sumida o la del río Edo. Por ello, sabíamos que tendría que haber fuegos artificiales sobre el estadio olímpico de Tokio durante la ceremonia de apertura, sí o sí. No tanto porque en celebraciones deportivas de este nivel siempre se usen, sino porque en el caso japonés, además, son un símbolo del país y del verano.

Y aunque fueron espectaculares, para lo que suele ser normal en los festivales de fuegos artificiales de verano en Japón quizás se quedaron algo «contenidos», como todo el resto de la ceremonia. Pero aparecieron en momentos muy significativos de la ceremonia de inauguración.

Hubo hanabi al comienzo, como pistoletazo de salida a la ceremonia. También se usaron brevemente para dar la bienvenida a los atletas. Y finalmente, para iluminar el pebetero a la entrada de la bandera olímpica y como broche final.

Fue justamente en este momento final cuando los fuegos artificiales reprodujeron la forma del monte Fuji, algo que les suele gustar hacer en las competiciones de fuegos artificiales japonesas. Algo que, de hecho, nosotros vimos en los fuegos artificiales del río Edo (Edogawa Hanabi Taikai) en 2019… ¡una preciosidad!

Fuegos artificiales en la ceremonia de apertura
Fuegos artificiales en la ceremonia de apertura

Misia y el himno nacional

La bandera de Japón entró al estadio a hombros de hombres y mujeres de las SDF, las Fuerzas de Autodefensa de Japón. Y fue izada al son de Kimi ga yo, el himno nacional japonés, cantado con excepcional belleza por Misia.

Para los que no la conozcáis, Misia es una popular cantante japonesa que debutó en 1998 con el álbum Mother Father Brother Sister. No obstante, quizás su éxito más representativo es el single Everything (2001), el tercer single de una artista japonesa más vendido en todos los tiempos. Y una de las canciones favoritas de Laura para cantar en el karaoke :)

Además de por su espectacular voz, Misia sorprendió por su atuendo: un precioso vestido blanco con los colores del arcoíris en la parte baja. A algunos les recordó al algodón de azúcar con los colores del arcoíris que se puso tan de moda en Harajuku hace unos años. A otros, les recordó a un kakigori, el hielo raspado con sirope típico del verano japonés.

Sea como fuera, el precioso vestido es un diseño de Tomo Koizumi que, sin duda alguna, llamó muchísimo la atención, especialmente en las redes sociales.

El espectacular vestido de Misia
El espectacular vestido de Misia

Danza Butoh en recuerdo a las víctimas de la Covid

Después del himno nacional, hubo un precioso homenaje a las víctimas de la pandemia. Apareció en el suelo del estadio olímpico un único bailarín de butoh, vestido de blanco y con una pose de luto que bailó representando a los fallecidos.

El butoh (舞踏) es un tipo de danza contemporánea japonesa, difícil de definir, que no deja a nadie indiferente. Combina distintas técnicas de danza, actuación y movimiento corporal y, desafiando lo convencional, suele tratar temas tabú y jugar con lo grotesco, lo extremo o lo absurdo.

Este tipo de danza surgió tras la Segunda Guerra Mundial, en 1959, motivado por la dureza de las imágenes del desastre de la guerra y de la rabia y repulsión que sentían, ante ellas, dos de sus fundadores principales: Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno. Te contamos más en el post enlazado.

Butoh en recuerdo de las víctimas de la pandemia
Butoh en recuerdo de las víctimas de la pandemia

Carpinteros y bomberos de Edo

A continuación, salieron miembros de la Asociación por la conservación de las tradiciones de los bomberos de Edo (siendo Edo el nombre que antaño recibía la actual Tokio) y un grupo de bailarines de claqué, vestidos como carpinteros del periodo Edo (1603-1868).

Todos ellos reprodujeron la canción tradicional Kiyari Uta mientras trabajaban la madera al estilo tradicional. La canción Kiyari Uta se usaba en el periodo Edo como canción de trabajo, especialmente al mover la madera y al andar por los bosques.

Poco a poco fueron apareciendo más participantes, todos ataviados con trajes tradicionales, como happi, chaquetas hanten o pañuelos hachimaki en la cabeza, en un estilo visual que recordaba a los participantes de los matsuri, los típicos festivales de verano.

Matsuri japonés alrededor de la madera
Matsuri japonés alrededor de la madera

Además, llevaban consigo los típicos matoi, una especie de banderolas o estandartes de los bomberos de Edo. Y es que en el periodo Edo, cada grupo de bomberos tenía un diseño concreto de matoi, para que se les pudiera identificar fácilmente. Puedes ver algunos, en versión mini, en uno de los relojes del barrio de Ningyocho, dedicado justamente a los bomberos de Edo.

Así pues, la actuación combinaba la tradición de los bomberos y carpinteros de Tokio con el baile de claqué: el sonido del claqué combinaba muy bien con el ruido de los carpinteros trabajando la madera. En este momento, destacó el baile de Kazunori Kumagai, bailarín profesional de claqué. Una forma de unir los festivales tradicionales con bailes contemporáneos.

Y también nos emocionó un momento concreto, cuando una de las chicas del grupo, se quedó de pie, en solitario, encima de las cajas de madera que se estaban trabajando, mientras éstas se movían a su alrededor. Nos dio la sensación de que podía reflejar, de alguna manera, el Gran Terremoto del Este de Japón de 2011 y la sensación de que todo se mueve para llegar a la tranquilidad y, sobre todo, al ponerse en pie, al resurgir otra vez del espíritu humano tras el desastre.

Farolillos y aros de madera

El grupo fue trabajando la madera mientras cantaban la canción tradicional con el objetivo de crear unos anillos olímpicos gigantes de madera. Aros construidos con la madera de árboles que plantaron distintos atletas de los anteriores Juegos Olímpicos de Tokio en 1964. La sostenibilidad como hilo conductor de estos juegos se empezaba a ver con claridad.

Los preciosos aros de madera aparecieron rodeados de farolillos de papel, otra de las imágenes típicas de los festivales y el verano japonés. Y los aros se juntaron formando los anillos olímpicos siguiendo las técnicas de carpintería tradicional japonesa. ¡Fue un momento precioso!

Anillos olímpicos de madera de árboles plantados por atletas en los JJOO de Tokio 1964
Anillos olímpicos de madera de árboles plantados por atletas en los JJOO de Tokio 1964

Desfile de los atletas y cultura popular

A continuación tuvo lugar el ya tradicional desfile de las delegaciones de los países participantes, 206 en total. Por motivos de seguridad, sólo desfilaron los atletas de cada delegación, no la delegación completa. Aunque en algunos casos, como las delegaciones de Estados Unidos, Japón, Francia y otros países, el número de atletas era numerosísimo igualmente.

Pese a la pandemia, muchos atletas grababan y hacían fotos con sus teléfonos móviles, como suele ser habitual en los últimos años. Y curiosamente, muchos saludaban hacia las gradas, suponemos que en un intento de que se viera con normalidad el desfile, pese a la ausencia de público. Aunque hay que destacar el apasionado trabajo de los voluntarios que marcaban el camino a seguir: saludando y sonriendo sin parar a los atletas.

Muchas de las ideas originales que había para la ceremonia de apertura de los juegos mostrando cultura popular quedaron descartadas. Pero pese a ello, y aunque fuera de forma sutil, esta cultura popular japonesa que tanto ha ayudado a Japón a popularizarse internacionalmente estuvo presente.

En primer lugar, con los carteles con los nombres de cada país, que simulaban un texto de una viñeta de manga. Además, esos carteles estaban hechos de material reciclado, buscando de nuevo la sostenibilidad.

La delegación japonesa, con Rui Hachimura de abanderado
La delegación japonesa, con Rui Hachimura de abanderado

Y en segundo con la música que tocaba la orquesta en directo, que eran grandes temas de alguno de los videojuegos japoneses más populares. Lamentablemente, muchas retransmisiones contaban con comentaristas que no paraban de hablar sin dar contexto a lo que se veía, y muchos espectadores no pudieron disfrutar al ciento por ciento de estos grandes temas.

La lista de los temas fue la siguiente:

  • Dragon Quest «Roto’s Theme»
  • Final Fantasy «Victory Fanfare»
  • Tales of series «Sorey’s Theme – The Shepherd»
  • Monster Hunter series «Proof of a Hero»
  • Kingdom Hearts «Olympus Coliseum»
  • Chrono Trigger «Frog’s Theme»
  • Ace Combat «First Flight»
  • Tales of series «Royal Capital Majestic Grandeur»
  • Monster Hunter «Wind of Departure»
  • Chrono Trigger «Robo’s Theme»
  • Sonic the Hedgehog «Star Light Zone»
  • Pro Evolution Soccer «eFootball Walk-on Theme»
  • Final Fantasy «Main Theme»
  • Phantasy Star Universe «Guardians»
  • Kingdom Hearts «Hero’s Fanfare»
  • Gradius «01 Act I-1»
  • NieR «Song of the Ancients»
  • SaGa series «The Minstrel’s Refrain: SaGa Series Medley 2016»
  • Soulcalibur «The Brave New Stage of History»

Por cierto, algo que sorprendió a muchos fue ver un orden de salida de los países muy diferente al que estamos acostumbrados. Y es que en otros Juegos Olímpicos se ha usado el alfabeto romano para ordenar la salida de las delegaciones.

En este caso, sin embargo, se usó el orden japonés, bastante diferente. Así, en japonés se comienza por las vocales, que siguen además un orden diferente: a-i-u-e-o. Luego vienen las consonantes, con lo que el orden queda: a-ka(ga)-sa(za)-ta-na-ha(ba, pa)-ma-ya-ra-wa-n.

En cada sílaba, el orden luego sigue el mismo orden de las vocales. Así, la sílaba ka es seguida por ki, ku, ke y ko. A esto hay que añadir que algunas sílabas tienen variaciones con símbolos diacríticos para hacerlas sonoras, así, ga (が) y ka (か) son la misma sílaba, sonora y sorda, y se distinguen por el uso del dakuten o ten-ten. En otros casos, además, hay hasta dos variaciones, como ha (は), que puede ser ba (ば) y también pa (ぱ), en función de si usa el diacrítico dakuten o el handakuten.

Espectáculo de drones e Imagine

Tras una performance que mostraba el trabajo de los medios de comunicación, el suelo del estadio olímpico se llenó de cajas de colores y niños y adultos de distintas procedencias, andando casi como si estuvieran en un laberinto.

Sus movimientos no eran al azar, porque con esas cajas, crearon el emblema de Tokio 2020, simbolizando así el mensaje de los Juegos Olímpicos: la unión entre las personas, de países y orígenes diferentes.

En el suelo, apareció el eslogan del Comité Olímpico Internacional: «Faster, Higher, Stronger, together (más rápido, más alto, más fuertes, juntos). Y esto dio paso al que fue, probablemente, uno de los grandes momentos de la ceremonia.

1824 drones aparecieron sobre el nuevo estadio olímpico y formaron, de nuevo, el emblema de Tokio 2020. Volando, en absoluta sincronía, crearon una esfera tridimensional increíble. Primero mostrando el logotipo de los juegos para, a continuación, transformarse y mostrar la bola del mundo. Fue, simplemente, espectacular.

Tras el espectáculo de drones, Angélique Kidjo, Ajejandro Sanz, John Legend y Keith Urban cantaron una versión del tema Imagine de John Lennon. De nuevo, simbolizando la unión de países y regiones.

Drones sobre el nuevo estadio olímpico
Drones sobre el nuevo estadio olímpico

Entrada de la bandera

Tras los discursos de Seiko Hashimoto, presidenta del comité organizador de Tokio 2020 y Thomas Bach, presidente del comité olímpico internacional, el emperador de Japón dio oficialmente inicio a los juegos, seguido de la protocolaria entrada de la bandera olímpica.

Para la ceremonia, los portadores de la bandera iban ataviados con trajes de aspecto moderno pero con varios puntos tradicionales. Las solapas del cuello, de corte similar a una chaqueta occidental, mostraban los colores olímpicos en diferentes capas y recordaba, en cierta manera, a los cuellos del junihitoe, el kimono de 12 capas típico de la corte imperial de la era Heian (794-1185). Y las mangas, algo anchas y con cierta caída, también recordaban a las mangas de un kimono.

Pero sobre todo nos llamó la atención el uso decorativo del obi, el cinturón o fajín tradicional del kimono. Los portadores de la bandera olímpica lucían un precioso obi blanco con exquisitos brocados. Y lo llevaban atado a la espalda con un lazo parecido, al menos, al tradicional lazo taiko, aunque había lazos diferentes para hombres y mujeres.

Tras este momento volaron sobre el estadio decenas de miles de palomas de papel y de luz, simbolizando las tradicionales palomas de la paz. Para la ocasión no se usaron animales vivos, sino estas reproducciones en papel y juegos de luz, lo que nos pareció de lo más adecuado, la verdad.

Nuevos pictogramas para Tokio 2020

A continuación, llegó uno de los momentos más curiosos, divertidos y emocionantes de toda la ceremonia: la reproducción de los pictogramas de los juegos olímpicos. Y es que fue justamente en los Juegos Olímpicos de 1964 cuando Tokio inventó el uso de pictogramas para facilitar el movimiento de atletas y turistas que no hablaban japonés.

Esta creación fue muy popular hasta el punto de que, desde entonces, cada sede olímpica ha creado sus propios diseños. Y en 2021, de nuevo en Tokio, la ciudad decidió mostrar sus pictogramas de una manera muy divertida: con varias personas disfrazadas de monigote de pictograma reproduciendo, en vivo y en directo, cada uno de ellos.

Fue fantástico, la verdad. ¡De diez!

Una de las brillantes recreaciones en directo de los nuevos pictogramas
Una de las brillantes recreaciones en directo de los nuevos pictogramas de Tokio 2020

Centro de control de Tokio 2020

Después del Sr. Pictogramas, entramos en el centro de control de Tokio 2020. En la sala, sólo había un trabajador que, de manera divertida, comenzó a tocar botones y palancas ante el poder que tenía, sin darse cuenta (en apariencia), de que estaba apagando y encendiendo las luces del estadio. También dibujó un clásico kaomoji, que apareció en las pantallas dibujando una sonrisa en las caras de los allí presentes.

En un momento dado, uno de los botones parecía no funcionar, pero por suerte apareció la patinadora sobre hielo Shizuka Arakawa, interpretando a su jefa, y solucionó el problema. Fue un momento cómico muy entrañable.

Pero lo que quizás nos gustó más fueron las imágenes de Tokio que aparecieron justo después. En plena noche, se iluminó de golpe la Torre de Tokio, el Budokan, el estadio de sumo Kokugikan, la zona de Odaiba, la torre Tokyo Skytree, el puente Rainbow Bridge, la zona de Roppongi, el shitamachi de Asakusa con la calle Nakamise y la puerta Kaminarimon y más…

También aparecieron en pantalla unas líneas que simbolizaban la red de metro de Tokio, así como una desolada Shibuya (creemos que algunos planos se grabaron en la reproducción de Tochigi, que se usó para la serie Alice in Borderland). Y, finalmente, se mostraron las lejanas islas de Ogasawara (que forman parte de Tokio y son, además, Patrimonio de la Humanidad) y los tengu del monte Takao, una excursión fantástica desde la ciudad hasta llegar al teatro Kabukiza de Ginza.

Kabuki y piano, ¿tradición y modernidad?

El montaje nos coló en el interior del teatro Kabukiza y, con un juego de luces, nos trasladó de nuevo al estadio olímpico, donde apareció Ebizo Ichikawa XI, uno de los grandes nombres del teatro kabuki, ataviado con sus mejores galas.

El kabuki (歌舞伎) es un tipo de teatro tradicional japonés que surgió hace más de 400 años, justo al comienzo del periodo Edo. Destaca por su dramatismo y por el estilo llamativo y elaborado de los trajes y maquillajes de sus actores, todos hombres.

Espectacular la muestra de kabuki en la apertura de Tokio 2020
Espectacular la muestra de kabuki en la apertura de Tokio 2020

Acompañando al gran Ebizo Ichikawa XI en el escenario y poniendo música a sus movimientos, se encontraba Hiromi Uehara, conocida profesionalmente como Hiromi, una de las grandes compositoras y pianistas de jazz de Japón, de fama y renombre mundial.

De esta manera, se mezclaba la tradición del kabuki con la modernidad de la música jazz. Y se demostraba el afán de los japoneses en mezclar, actualizar y adaptar todo tipo de tradiciones, ya sean propias o foráneas.

Hiromi al piano
Hiromi al piano

Llama olímpica y relevo de la antorcha

Finalmente llegó uno de los momentos más esperados: la entrada de la antorcha olímpica en el estadio. Primero se proyectó un vídeo en el que se mostraba el tradicional encendido de la antorcha en Grecia y su viaje a Japón en avión.

La antorcha olímpica de Tokio 2020 (el diseño es diferente en cada ocasión) fue diseñada por Tokujin Yoshioka y se inspiró en la flor más querida en Japón: la sakura o flor del cerezo. Así, la antorcha cuenta con cinco columnas con forma de pétalo alrededor de su extremo superior y tiene un color dorado con toques rosados como la propia flor del cerezo.

Y como la sostenibilidad es uno de los ejes directores de estos juegos, en la construcción de la antorcha se usó aluminio reciclado de refugios que se construyeron para los afectados del terremoto y tsunami de 2011.

Luego, pudimos ver cómo diferentes deportistas y personalidades japonesas hicieron relevos por todo el país, visitando diferentes lugares de referencia de gran significado. Así, por ejemplo, pudimos ver a la actriz Satomi Ishihara en el Parque de la Paz de Nagasaki. Pero también vimos a deportistas llorar mientras llevaban la antorcha recorriendo algunos de los lugares de Tohoku donde el terremoto y tsunami más afectó en 2011. Sin duda, muy emotivo.

Emotivo además por el golpe de la pandemia, que obligó a cancelar los relevos en territorio japonés durante mucho tiempo. Una pandemia que incluso nos afectó a nosotros, que estábamos invitados por la organización a ver los relevos de la antorcha olímpica en la prefectura de Fukushima a finales de marzo de 2020, un viaje que, evidentemente, quedó cancelado.

Dentro del estadio hubo varios relevos, todos ellos llevando unos uniformes blancos con unas franjas rojas hechos con botellas de plástico recicladas. De nuevo, poniendo esa sostenibilidad de la que hablábamos bajo los focos. Se nota, eso sí, que en los juegos modernos la iniciativa privada cada vez es más importante, porque estos uniformes se hicieron en colaboración con Coca-Cola, que si bien no tiene su logo visible, los colores sí recuerdan a la marca, así como todas las noticias relacionadas con dichos uniformes. Sin duda, una gran acción de PR.

Los primeros portadores de la antorcha fueron Saori Yoshida, deportista olímpica de lucha libre y Tadahiro Nomura, de judo. Esta pareja dio el relevo a un trío de leyendas japonesas del béisbol, el deporte más popular en Japón.

Sadaharu Oh, Shigeo Nagashima y Hideki Matsui, grandes estrellas de los Yomiuri Giants (con Matsui además también de los New York Yankees) suman entre los tres 1819 home runs entre la liga japonesa de béisbol y la de Estados Unidos. Sadaharu Oh, además, tiene el récord mundial de mayor número de home runs con 868, ¡impresionante!

Fue un momento muy emotivo porque Nagashima, afectado por una hemiplejia, se movía con dificultad y estuvo sostenido y apoyado en todo momento por Matsui mientras Oh portaba la antorcha. Su relevo fue corto, evidentemente, pero un gran símbolo de la fortaleza del espíritu humano y de las ansias de superación. Algo más importante que nunca, si cabe, con la pandemia actual planeando sobre los juegos.

Tres grandes leyendas del béisbol japonés en el relevo de la antorcha olímpica
Tres grandes leyendas del béisbol japonés en el relevo de la antorcha olímpica

El grupo de leyendas del béisbol pasó la antorcha a Hiroki Ohashi, un médico que trabaja con enfermedades infecciosas y a Junko Kitagawa, enfermera en uno de los hospitales japoneses que más afectado se vio en lo peor de la pandemia. Un recuerdo, sin duda, al incansable trabajo de los profesionales médicos que han estado en primera línea luchando contra el virus.

Ellos pasaron la antorcha a un grupo de niños de las prefecturas de Miyagi, Iwate y Fukushima, en recuerdo a las zonas más afectadas por el terremoto y tsunami de 2011. De hecho, la presidenta del Comité Organizador tuvo palabras en recuerdo de este hecho y los juegos iban a servir para mostrar al mundo la recuperación, pero también el agradecimiento ante la ayuda recibida en aquellos momentos.

Debido a la pandemia, esta parte de la ceremonia quedó mucho más contenida, pero fue bonita igualmente, sin duda. Los niños, finalmente, pasaron la llama olímpica a la que había de ser la última relevista, un nombre que se había mantenido en secreto hasta el último momento y que no fue otra que la tenista japonesa Naomi Osaka.

Antes de saberse quién sería el encargado de encender el pebetero, se había hablado mucho de que se mostrase esta recuperación del país que mencionábamos. De hecho, en 1964 la elección fue por este camino, ya que el encargado de encender el pebetero fue Yoshinori Sakai, un atleta universitario de 19 años que nació en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el mismo día que explotó la bomba atómica.

Naomi Osaka recibe el relevo de la antorcha de niños de prefecturas de Tohoku afectadas por el terremoto y tsunami
Naomi Osaka recibe el relevo de la antorcha de niños de prefecturas de Tohoku afectadas por el terremoto y tsunami

Se barajaron varios nombres como posibles encargados de encender el pebetero. Pero la elección de la tenista fue un secreto a voces, sobre todo cuando su primer partido en los juegos fue retrasado un día a petición de los organizadores. De esta forma se le daba tiempo a descansar antes de su estreno.

La elección de Osaka como última relevista subraya la importancia que se dio en toda la ceremonia a la igualdad y al respeto a la diversidad. Osaka, nacida en Japón de padre haitiano y madre japonesa, no fue la única hafu destacada de la ceremonia. También destacó como abanderado de la delegación japonesa el jugador de baloncesto Rui Hachimura, de madre japonesa y padre beninés, y una de las caras más populares en la NBA, donde juega en los Washington Wizards.

Esperemos que gracias al papel destacado de estos y otros deportistas de orígenes diversos, el término hafu (literalmente «mitad», que hace referencia a personas con uno de los padres no-japonés) deje de usarse de manera discriminatoria o separadora en Japón.

Pebetero olímpico

Durante toda la ceremonia de apertura había una figura que no dejaba de acaparar miradas, no tanto por su tamaño como por su localización dentro del estadio. Era una imagen simbólica del monte Fuji, el monte más sagrado e icónico de Japón y Patrimonio de la Humanidad. Posiblemente, una de las mayores fuentes de inspiración para poetas, pintores y todo tipo de artistas.

Encima, una bola representaba el sol, ese sol naciente que forma parte de la identidad japonesa y que está presente incluso en su bandera. Naomi Osaka, con la antorcha en las manos, se giró hacía ese monte Fuji en miniatura, que se abrió mostrando unas escaleras en su parte central.

La tenista subió y entonces, esa bola que representaba el sol se abrió, como si fuera una flor. Y es que los diseñadores no sólo querían que representase al sol. Querían mostrar también las ideas de vitalidad y esperanza de una flor, de ahí su forma de abrirse, que fue muy bella.

Pebetero encendido sobre una representación del monte Fuji en Tokio 2020
Pebetero encendido sobre una representación del monte Fuji en Tokio 2020

Simbólicamente fue precioso aunque, como se ha comentado desde que ocurrió, fue un encendido muy contenido, comparado con otros Juegos Olímpicos donde siempre se ha buscado una forma espectacular de encender el pebetero. Nosotros recordamos con especial cariño el espectacular encendido de los juegos de Barcelona 92, con el disparo de una flecha encendida con la llama olímpica a un pebetero situado a 67 metros de altura.

En el caso japonés, de nuevo, la sostenibilidad y la tecnología han tenido una importancia notoria. Y es que son los primeros juegos de la historia en usar hidrógeno para mantener la llama encendida, para hacerlo así no contaminante.

Y como ya ocurrió en los juegos de Río 2016, se construyeron dos pebeteros. El que vimos en la ceremonia, dentro del estadio, es simplemente escenográfico, para cumplir con la carta olímpica y la ceremonia de apertura.

El pebetero que permanecerá encendido durante los 16 que duran los juegos tendrá la misma forma de sol abierto como una flor. Pero en este caso, se ha situado en los terrenos ganados al mar de la bahía de Tokio, frente al puente Yume no Ohashi («Puente de los sueños»), que conecta Ariake y Odaiba.

Esta decisión se tomó porque el estadio, cuyo proyecto inicial fue modificado para hacerlo menos costoso, no incluye un pebetero, con lo que no se hubiera podido tener la llama olímpica encendida durante la duración de los juegos.

Esperamos que este resumen de lo más destacado de la ceremonia de apertura te haya ayudado a comprender un poco mejor algunas de las cosas que viste.

Todas las imágenes están extraídas de la retransmisión en televisión así como de las cuentas oficiales en Twitter de Tokyo2020 y de los Juegos Olímpicos.

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Laura

Licenciada en Traducción e Interpretación con inglés y japonés (UAB) con estudios especializados en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto (KUFS) y Máster en Estudios de Asia Oriental (UOC). En la actualidad es cofundadora y directora de Japonismo, medio especializado en Japón líder en español donde escribe artículos sobre Japón y copresenta los pódcasts "Japón a Fondo" y "Japonesamente" centrados en cultura japonesa y viajes a Japón. Además, ha publicado dos libros "Japonismo. Un delicioso viaje gastronómico por Japón" y "Japón en imágenes" (Anaya Touring). Laura imparte clases de literatura japonesa, turismo, gastronomía japonesa, business en Japón y arte japonés en el Curso de Especialización en Estudios Japoneses (CEEJ) y ha impartido varios cursos en distintas organizaciones como el curso "Japón y las cuatro estaciones" en Casa Asia, la masterclass sobre "Protocolo japonés" en la Universitat Ramon Llull (Blanquerna) o el curso de digitalización de competencias para el grado de Estudios de Asia Oriental de la Universidad de Málaga.

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