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La ciudad costera de Minamiboso, en la prefectura de Chiba, dio el pistoletazo de salida a su temporada ballenera la semana pasada con la disección pública de una ballena y una posterior barbacoa en la que participaron estudiantes de la escuela primaria y habitantes de la zona.

La temporada ballenera de Minamiboso comenzó cuando trabajadores de la empresa ballenera Gaibo Hogei cortaron en porciones toda una ballena ante un público compuesto por 38 estudiantes de la escuela primaria y habitantes de la zona, que recibieron posteriormente una porción de carne de ballena frita.Este evento, de carácter anual, se celebró en el distrito de Wada, al sur de la península de Boso, una semana después de que comenzara la primera temporada ballenera desde que la Corte Internacional de Justicia detuviera el programa ballenero de Japón en la Antártida el pasado mes de marzo.

A pesar de que los ecologistas condenan la caza de ballenas, Japón sigue manteniendo que es una parte importante de su herencia cultural y gastronómica, razón por la cual enseñan orgullosos a los niños de la zona lo que ellos consideran una tradición centenaria local. Los 38 estudiantes de la escuela primaria del distrito de Wada murmuraron y gritaron medio asustados cuando los trabajadores usaron sogas y poleas para arrastrar la ballena, cazada la noche anterior, por una rampa de cemento de 9 metros de largo. Y más cuando los trabajadores comenzaron a diseccionar la ballena. “Esto es grasa. Si os da miedo, cerrad los ojos” comentó Shoji Yoshinori, presidente de la compañía ballenera cuando uno de sus trabajadores cortó la piel y la grasa de la ballena, dejando a la vista la carne oscura y las entrañas. Algunos estudiantes quedaron con la boca abierta ante la habilidad con el cuchillo de los trabajadores, mientras que para otros fue algo traumático y duro de ver: “¡Parad! Da mucha lástima”.

Si bien la carne de ballena es algo muy poco común en la gran mayoría de casas japonesas, los residentes del antiguo pueblo de Wada, hoy anexionado a Minamiboso, sí la toman con regularidad, tanto en casa como en las escuelas. De hecho, en toda la zona hay muchas tiendas de recuerdos, restaurantes, supermercados y tiendas especializadas en carne de ballena que venden todo tipo de productos relacionados con esta carne y sirven desde sushi de ballena hasta carne de ballena frita.

Aquí en Wada comemos carne de ballena. Todas las familias comen ballena al menos una vez durante la temporada de verano”, comentó Masuda Michiyo, uno de los profesores de la escuela. “Si comemos carne de ballena, tenemos la responsabilidad de ver y aprender cómo se prepara.” De hecho, en las clases de quinto de primaria se estudia la biología de las ballenas, la historia de la caza de ballenas y hasta cómo cocinar la carne de ballena.

“Para nosotros, las ballenas son alimento. La caza de ballenas es una buena tradición y me gustaría que mis hijos siguieran con la tradición cuando yo me muera”, confesó el presidente Shoji, que además de presidir la compañía ballenera, también da charlas en las escuelas locales y reparte muestras de aletas de ballena.

Un año después de la moratoria internacional, en 1987, Japón comenzó lo que llamó su programa ‘científico’. Ahora, en 2014, su programa ballenero internacional sufrió un duro golpe cuando la corte internacional ordenó que se detuviera el programa científico en la Antártida el pasado mes de marzo, lo que hizo que el gobierno japonés cancelara la caza de ballenas en el Océano Antártico para la temporada 2014-2015. Sin embargo, el gobierno piensa seguir con su programa científico ballenero a pesar de la resolución de la corte internacional, afirmando que Japón simplemente necesita trazar un nuevo plan científico de investigación, ya que la resolución no cubre la caza costera de ballenas o la caza de ballenas fuera de la zona de la Antártida. “La resolución no dice nada sobre ningún otro tipo de programa, tan sólo habla de la investigación científica, por lo que se entiende que se permiten otros tipos de caza de ballenas” comentó Shoji.

Japón siempre esgrime a su favor que muchas especies de ballenas no están en peligro de extinción. La empresa planea cazar 30 ballenas picudas de Baird antes de que se termine la temporada ballenera a finales de agosto.

Cazar y comer las ballenas de nuestras aguas es nuestro derecho“, añadió el presidente Shoji.

 

pueblo ballenero

Vía: The Japan Times