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Hoy hace un año del tsunami y terremoto que golpeó con fuerza la zona de Tōhoku, al noreste de Japón, que recibió el nombre de 東北地方太平洋沖地震 (Tōhoku-chihō Taiheiyō Oki Jishin) o Terremoto de la costa del Pacífico de Tōhoku.

Para todos los que nos sentimos cerca de Japón, y que además tenemos amigos por allí, fue un día duro, pero desde luego, ni de lejos comparado con lo que fue para los japoneses y todos los que lo vivieron en primera persona, y lo que sigue siendo para muchos de ellos.

Las cifras son estremecedoras: más de 15.000 muertos, más de 6.000 heridos, más de 3.800 desaparecidos, más de 270.000 edificios dañados o destruidos y más de 380.000 personas sin hogar. Y esto sin contar los daños que sufrió la central nuclear de Fukushima. 16 millones de toneladas de barro y 22 millones de toneladas de escombros, de los que todavía quedan más de 6 millones por retirar.

Pero para mí lo más impresionante fue la respuesta a la catástrofe, la forma de enfrentarse a ella de los habitantes de las zonas afectadas y, también, la rápida actuación de muchos países que acudieron en ayuda del pueblo japonés. La respuesta española fue tibia, sinceramente, y de hecho en la entrada de la Wikipedia con la lista de países que aportaron ayuda, se puede ver que España no aparece.

Por eso en un día como hoy, quería mostraros un vídeo que vi hace unas semanas. Un vídeo de agradecimiento grabado por habitantes de las zonas afectadas, que me conmovió. Yo os recomiendo que tengáis algún pañuelo cerca cuando lo veáis, porque es difícil no emocionarse.

Y quería compartir esto porque pese a la dureza de la situación, creo que en estos momentos lo mejor es quedarse con esa idea de esperanza y de seguir adelante que emanan del vídeo.