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El término japonés uranai (占い) hace referencia a la práctica de la adivinación en Japón, de la predicción del futuro, ya sea a través de la quiromancia (lectura de las líneas de la mano), bola de cristal, horóscopos, cartas, oráculos y todo tipo de objetos o acciones.

Si bien la práctica de la adivinación no es nada nuevo ni exclusivo del pueblo japonés, lo cierto es que no podemos olvidar el hecho de que los japoneses son muy supersticiosos. Quizás no creen ‘a ciegas’ en verdades absolutas, pero sí siempre tienen la frase ‘por si acaso’ en la boca.

La sociedad japonesa está repleta de ritos y costumbres ceremoniosas basadas en este ‘por si acaso’ (son prueba de ello los omamori, los omikuji, etc). Quizá los japoneses que acuden a un uranai no creen fervientemente en los poderes de adivinación de esa persona, pero por si acaso se dejan leer las líneas de la mano, echar el tarot, etc.

Lectura de manos

Uranai cerca del santuario de Fushimi Inari (Kioto)

Así pues, es gracias a esto que el rol del uranai no está tan mal visto como Occidente y es muy frecuente encontrarse uranai (comúnmente señoras mayores, aunque también hay hombres), con sus pequeñas mesas y sillas plegables y su lamparita (que añade algo de misterio a la escena, no lo voy a negar), al caer la noche en los centros de las ciudades, cerca de estaciones de tren, parques, templos y santuarios y naturalmente durante los festivales o en sitios con grandes aglomeraciones de gente (muchas veces entonces con puestecillos algo más ‘profesionales’, como el de la foto).

Si vais por Japón, vais a ver más de uno y más de dos uranai. ¿Os gustaría probarlo, por si acaso, o no creéis en estas cosas?