Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

El castillo de Shimabara o Shimabara-jō (島原城) es un castillo reconstruido aunque de gran importancia histórica para la ciudad de Shimabara (en la prefectura de Nagasaki) y el resto de Japón. Este castillo fue la fuente de la llamada Rebelión de Shimabara, una de las revueltas de campesinos más importantes de Japón.

El castillo se construyó entre 1618 y 1624 por orden del daimyō o señor feudal Matsukura Shigemasa. El foso exterior medía 363 metros de este a oeste y 1.261 metros de norte a sur y estaba rodeado de una muralla de 3.935 metros de largo con 16 yagura o torres menores. En el extremo sur del foso interior se encontraba la torre principal que estaba conectada con dos torreones secundarios de tres pisos de alto que ocupaban una superficie de 30.000 metros cuadrados, 15.000 mil metros cuadrados y 46.000 metros cuadrados, respectivamente.

Podemos imaginar, pues, que el castillo de Shimabara fue una fortificación impresionante, de un tamaño mucho mayor que otros castillos de regiones de recursos y poder similar, por lo que su construcción fue vista, por muchos, como un gasto excesivo y extravagante del daimyo.

Castillo-Shimabara-Kyushu-13

Cristianismo y Rebelión de Shimabara

Para asumir los costes de construcción del castillo, Matsukura aumentó considerablemente la recaudación de impuestos sobre los granjeros de la zona, cristianos en su mayoría. Además, con el aislamiento de Japón y la prohibición de todo comercio exterior, la región, cuya economía había dependido mucho del comercio exterior hasta entonces, tuvo que cambiar su estrategia financiera. Para ello, se puso el foco en recaudar a través de los impuestos de los campesinos, sin tener en cuenta las malas cosechas.

Además, siguiendo las políticas del shogun que había prohibido el cristianismo en 1614, Matsukura también ejerció una fuerte represión sobre los cristianos en general, con fuertes persecuciones y ejecuciones en masa. Es por todo ello que unos 37.000 cristianos finalmente se rebelaron en su contra en la llamada Rebelión de Shimabara (1637-1638). Pero para comprender la importancia de la Rebelión de Shimabara, debemos primero poner algo de contexto y hablar de la importancia del cristianismo en esta zona de Japón.


El cristianismo llegó a Japón de la mano del misionero san Francisco Javier y se expandió por el este y el oeste de Kyushu, llegando a Shimabara en 1563. Después de que Arima Yoshisada, antiguo daimyo de Shimabara, diera permiso para construir una iglesia en el puerto de Kuchinotsu, el misionero jesuita Luis de Almeida llegó a Shimabara y propagó el cristianismo en la zona, con un crecimiento rápido de creyentes. En 1567, un navío portugués entró en el puerto de Kuchinotsu y el clan Arima comenzó el llamado ‘comercio Nanban’ con Europa. El propio Yoshisada se convirtió al cristianismo y se construyeron muchas iglesias en distintas partes de Shimabara, por lo que la península se convirtió en uno de los centros neurálgicos del cristianismo en Japón.

Castillo-Shimabara-Kyushu-33

Prueba de ello es la llamada Embajada Tensho, en la que cuatro jóvenes japoneses viajaron a Roma en 1582 para tener una audiencia con el papa Gregorio XIII. La idea del padre Alessandro Valignano era que los europeos reconocieran la excelencia del pueblo japonés y que los japoneses siguieran desarrollando la cultura occidental a través del cristianismo, por lo que se escogió a cuatro jóvenes estudiantes del seminario: Ito Mancio, Chijiwa Miguel, Nakaura Juliao y Martinho Hara.

La embajada retornó con éxito a Nagasaki en julio de 1590, momento en que los cuatro embajadores fueron ordenados sacerdotes, aunque Chijiwa Miguel terminó abandonando la fé. El resto siguió trabajando para el cristianismo durante el periodo de opresión religiosa que vendría justo después, con el comienzo del régimen de los Tokugawa.

Castillo-Shimabara-Kyushu-47

En el proceso de aislamiento del país, el shogunato prohibió el cristianismo y con la llegada de Matsukura Shigemasa como señor feudal de Shimabara, esta política se llevó a cabo con extrema fuerza en Shimabara. Aquí se realizaron multitud de interrogatorios humillantes llamados fumie para erradicar el cristianismo.

Para identificar a los cristianos, se reunía a la gente del pueblo y se les obligaba a pisotear una imagen de Jesús o de la Virgen María para probar que no eran cristianos. A continuación, se les obligaba a convertirse en seguidores de un templo budista y a grabar su escuela budista y denominación en un registro oficial. Los antiguos cristianos que abandonaron su fé se llamaron ruizoku y se les vigilaba durante cinco y hasta siete generaciones.

A pesar de la prohibición y falta de misioneros o iglesias, muchos continuaron practicando el cristianismo en secreto. En el interior del castillo encontramos expuestos muchos artilugios que se usaban para esconder imágenes cristianas haciéndolas pasar por imágenes budistas.

Castillo-Shimabara-Kyushu-41

Pero la persecución contra los cristianos no hizo más que aumentar y en 1627 comenzó la llamada tortura del infierno del volcán Unzen. Y es que el monte Unzen fue uno de los lugares escogidos para torturar y ejecutar a los cristianos de Shimabara durante la época de represión. Los cristianos arrestados en Shimabara y Nagasaki se trasladaban al monte Unzen donde se les torturaba con las aguas del hervidero del volcán y se les presionaba para que abandonasen la fe. Los que se negaban a renunciar a su fe eran empujados sin piedad a las aguas en ebullición del volcán, muriendo por su fé. Es aquí donde 37 cristianos fueron martirizados y posteriormente beatificados.

En 1637, la Rebelión de Shimabara sacudió todo el país. Esta rebelión no fue sólo un movimiento de oposición ante el señor feudal, sino una gran revuelta que se opuso al shogunato y al sistema. El ahogamiento era tal que, entre la represión religiosa y la extrema presión recaudatoria -en parte para cubrir los gastos de la extravagante construcción del castillo-, el 25 de octubre de 1637 hubo revueltas en varios puntos de la península de Shimabara contra el control del magistrado local y al día siguiente se atacó, sin éxito, el castillo de Shimabara.

Castillo-Shimabara-Kyushu-119

Todos los habitantes de los 14 pueblos del extremo sur de la península de Shimabara se unieron a la revuelta, lo que supuso un 60% de la población de la región. También hubo revueltas en las islas de Amakusa por lo que los rebeldes de ambos lugares decidieron unir fuerzas y se reunieron en las ruinas del castillo de Hara, donde levantaron barricadas y lucharon, de manera organizada, contra el régimen feudal. Amakusa Shiro fue declarado líder y símbolo de la rebelión, uniendo a campesinos de todas las regiones bajo la bandera de Shiro. Gracias a una buena organización interna y a la solidaridad entre los campesinos, la revuelta se convirtió en una gran rebelión y aguantó mucho más que cualquier revuelta campesina anterior.

Castillo-Shimabara-Kyushu-52

Finalmente, Matsukura fue declarado responsable de la rebelión, por lo que fue ejecutado y su domino confiscado. En 1638, Koriki Tadafusa fue nombrado nuevo señor del dominio de Shimabara y su primera misión fue restaurar las zonas despobladas. Para ello, las tierras se proclamaron exentas de impuestos y se enviaron muchos campesinos de otros dominios a repoblar Shimabara y Amakusa. Gracias a estas medidas, el número de campesinos aumentó y en 1674 Shimabara ya tenía una población mayor que antes de la revuelta.

En 1669, el clan Matsudaira reemplazó al clan Koriki al frente del dominio de Shimabara y vigiló el dominio de Nagasaki, controlado directamente por el shogunato, así como toda la región de Kyushu hasta la Restauración de Meiji (1868-1912). En 1871, la torre principal o tenshu del castillo fue destruida y en 1874 el castillo fue abandonado en su totalidad, con tierras entregadas a la ciudad.

Castillo-Shimabara-Kyushu-98

El castillo de Shimabara hoy

Si bien el foso y las murallas son originales, gracias al esfuerzo de la comunidad y de la ciudad de Shimabara, entre 1960 y 1972 se reconstruyeron algunas yagura o torres menores de la muralla y en 1964 se reconstruyó la torre principal del castillo.

Castillo-Shimabara-Kyushu-21

Castillo-Shimabara-Kyushu-15

Castillo-Shimabara-Kyushu-84

La reconstrucción actual alberga un museo en el que se exponen muchísimos artilugios originales así como largas explicaciones sobre el periodo feudal japonés, la prohibición del cristianismo y persecución de cristianos en la zona y la posterior Rebelión de Shimabara.

Desde el quinto piso del castillo disfrutamos de vistas preciosas del monte Unzen y de la ciudad de Kumamoto al otro lado de la bahía, si el tiempo lo permite.

Castillo-Shimabara-Kyushu-89

Castillo-Shimabara-Kyushu-82

El 21 de mayo de 1792 el monte Mayuyama, situado cerca del castillo de Shimabara se desplomó, ocasionando una avalancha de escombros que llegó hasta el mar de Ariake causando un fuerte tsunami y creando varias islas, hoy conocidas como las islas Tsukumojima.

La avalancha de escombros, los incendios que se desarrollaron y el tsunami posterior se llevaron por delante la vida de más de 10.000 personas y destruyeron gran parte de la región. Todavía hoy podemos ver restos de  la gran catástrofe de Shimabara desde el mirador del quinto piso del castillo.

Castillo-Shimabara-Kyushu-76

De nuevo en el interior del castillo, entre los objetos expuestos en los cinco pisos del castillo, hay una tumba cristiana encontrada en el barrio de Nishiarie. Y es que todavía hoy hay 120 tumbas cristianas en la península de Shimabara como la expuesta en el castillo.

El epitafio, que está escrito en romaji y mezcla la escritura portuguesa con la pronunciación japonesa, indica que Hori Sakuemon Diogo falleció el 16 de octubre de 1610 (año 15º de la era Keicho): Firi Sacye Mo Diogxone Gox Irai 1610 ivg 16 Queicho 15.

Castillo-Shimabara-Kyushu-39

Otros objetos interesantes son tejas originales del castillo o una exposición de artesanía de la región basada en productos de árboles de cera japoneses. También encontramos muchos artículos de la vida diaria de la región, objetos religiosos y objetos de la época feudal japonesa, como armaduras de samuráis, espadas katana, etc.

Castillo-Shimabara-Kyushu-62

Castillo-Shimabara-Kyushu-67

Castillo-Shimabara-Kyushu-59

En una de las torres menores reconstruidas encontramos el Salón memorial Seibo, un pequeño museo dedicado al arte del escultor japonés Kitamura Seibo. Que, tal vez por el nombre no nos resulte familiar, pero es el responsable, por poner sólo un ejemplo, de la estatua del Parque de la Paz de Nagasaki. Aquí podemos ver sus diseños y pruebas previas antes de lograr la escultura final.

Castillo-Shimabara-Kyushu-97

Castillo-Shimabara-Kyushu-106

En otras torres encontramos el museo folclórico, con exposiciones de artículos recientes de la vida diaria, el salón de la recuperación turística, con una pequeña exposición de la erupción del monte Unzen en 1990-1995 y una exposición de muñecas kokeshi y toallas tenugui con imágenes de castillos japoneses.

Castillo-Shimabara-Kyushu-112

Castillo-Shimabara-Kyushu-116

Castillo-Shimabara-Kyushu-117

Muy cerca del castillo de Shimabara encontramos el barrio de samuráis Teppomachi, donde residían los samuráis que servían al daimyō. Hoy podemos caminar por una de sus calles, preservada para el turismo con un pequeño canal de agua en el centro y visitar tres residencias samuráis restauradas. Os hablaremos de ello en otra entrada.

Castillo-Shimabara-Kyushu-96

Información adicional

  • El castillo de Shimabara está abierto todos los días de 09:00 a 17:30 horas, aunque cierra el 29 y 30 de diciembre.
  • La entrada cuesta 540 yenes.
  • Hay algunas explicaciones en inglés en las exposiciones de la torre principal y apenas nada en el resto de museos de las torres yagura.

Para hacer la visita más amena y divertida, podéis probaros trajes de época, armaduras de samuráis, etc.

Castillo-Shimabara-Kyushu-25

Castillo-Shimabara-Kyushu-28

Castillo-Shimabara-Kyushu-24

Cómo llegar

El castillo de Shimabara está a diez minutos andando de la estación de Shimabara. La mejor manera de llegar, desde Nagasaki, es tomar el tren limited express de la línea JR Nagasaki (incluido en el JR Pass) hasta la estación de Isahaya y ahí cambiar a la línea privada Shimatetsu hasta la estación de Shimabara (70 minutos, 1.430 yenes; no incluido en el JR Pass).

Otra manera de llegar es en autocar desde Nagasaki (dársena nº 3 en la terminal de autobuses de Nagasaki). El viaje nos tomará 100 minutos y cuesta 1.800 yenes.

Os dejamos con el mapa general de Shimabara, para que podáis consultarlo en directo durante vuestra visita a la ciudad (explicamos cómo hacer esto desde aquí).

¡Disfrutad de la visita a Shimabara!