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Una de las visitas casi obligadas cuando visitamos Tokio es Odaiba (お台場), una isla artificial situada en la bahía de Tokio que cuenta con un buen número de atracciones para justificar pasar el día por allí y por eso tiene un lugar destacado en nuestra guía de qué hacer y ver en Tokio.

La isla fue construida originalmente como fortaleza defensiva contra ataques navales en 1853 y no fue hasta la última década del siglo XX cuando se expandió como área comercial, residencial y de entretenimiento.

Inicialmente se construyeron seis fortalezas en sendas islas, con baterías de cañones. De hecho, la palabra japonesa daiba significa un lugar (ba) para una batería de artillería (dai). Y como las islas estaban bajo el control directo del shogunato, se le añadió el prefijo honorífico o-. Posteriormente, las islas se fueron uniendo a base de añadir tierra que se ganó al mar, hasta llegar a lo que vemos actualmente.

Crucero fluvial y Rainbow Bridge en Odaiba

Lo irónico del tema es que se construyeron en el mismo año en el que llegaron los navíos del Comodoro Perry para evitar invasiones extranjeras por vía naval, pero para entonces ya no hubo necesidad de defenderse de nada, porque la apertura de Japón y la “invasión” cultural occidental ya era inexorable.

Hoy en día en Japón se conoce como Daiba a uno de los distritos que forman parte del barrio de Minato, mientras que lo que recibe el nombre de Odaiba incluye, además, distritos de otros barrios adyacentes donde se encuentran algunas de las atracciones turísticas que mencionamos luego.

"Fuji TV"

La Odaiba que vemos hoy tuvo sus momentos complicados en la década de 1990, en plena burbuja económica japonesa, porque lo que iba a ser un escaparate de la vida japonesa del futuro, un proyecto costosísimo y muy extravagante, se quedó en nada a pesar de las inversiones millonarias.

A finales de esa década, con las mejoras en el transporte público y el hecho de que varias empresas trasladasen sus sedes a esta isla, así como la apertura de varios hoteles y centros de convenciones, Odaiba empezó a recuparse y así hasta hoy, donde es uno de los lugares más populares, y más desde la apertura de una de las dos únicas playas de todo Tokio.

Odaiba-13

Qué ver y hacer en Odaiba

Como os decía al principio, Odaiba tiene un buen montón de atracciones turísticas, y muchas de ellas también atraen en masa a los propios japoneses, así que es un destino perfecto para dedicarle un día de nuestra visita a Tokio.

A continuación os dejamos una lista de algunas de las cosas que podemos ver en Odaiba. Por supuesto, hay más, pero hacedme caso, entre centros comerciales, norias, museos y demás, raro será que podáis con todo ello en un sólo día.

  • Ver la réplica de la Estatua de la Libertad, muy curiosa ahí delante del Rainbow Bridge, ¿quizás mientras nos comemos una deliciosa hamburguesa de Kua’Aina? ¡Todo un planazo!
  • Visitar el (ya-no-tan-nuevo) centro comercial DiverCity y su Gundam a tamaño real y de paso entrar en el museo dedicado a Gundam, el Gundam Front Tokyo (podéis comprar la entrada cómodamente desde aquí).
  • Entrar en la sede de la Fuji TV, obra del arquitecto japonés Tange Kenzo, del año 1996 y conocer un poco más los entresijos de este canal y sus programas, además de disfrutar de muy buenas vistas desde su mirador.
  • Cruzar el Rainbow Bridge, que une Odaiba con Tokio y que por la noche se ilumina, inaugurado en 1993.
  • Pasear y comprar por los centros comerciales de Odaiba: Aqua City, pegado a la bahía, Decks, situado al lado del anterior, que cuenta con Tokyo Joypolis, un Legoland Discovery Center y más cosas. O un poco más alejado, Venus Fort, que intenta recrear una ciudad italiana del Renacimiento.
  • Subir a la noria Daikanransha, de 115 metros, inaugurada en 1999 y disfrutar de geniales y divertidas vistas de la bahía.
  • Disfrutar como un niño en Toyota Megaweb, una salón de exposiciones de Toyota con juegos, pistas de conducción, etc.
  • Aprender y experimentar en el Miraikan, o “Museo del Futuro”, que es el museo nacional japonés de ciencia emergente e innovación.
  • Dar una vuelta por el Museo de Ciencia Marítima, que tiene forma de barco (y si vamos con niños, acercarnos a un parque infantil enorme cercano, con un barco pirata y mil cosas náuticas más).
  • Relajarnos en Oedo Onsen Monogatari, un complejo con baños termales para todos los públicos.
  • Visitar el Tokyo Big Sight, un centro de convenciones y exhibiciones donde podemos acudir a eventos tan famosos y multitudinarios como el Comiket (dos veces al año, además).
  • Sentarnos a tomar el sol o ver el atardecer en la playa de Odaiba, una de las dos únicas playas que hay en Tokio (aunque está prohibido nadar).
Si queréis disfrutar de un crucero por la bahía de Tokio, os recomendamos un crucero de 2,5 horas de duración con cena incluida en el barco Symphony… ¡una maravilla! Podéis reservarlo cómodamente desde aquí en una página de nuestra total confianza.

Cómo llegar

Odaiba está conectada a Tokio a través del Rainbow Bridge, así que podemos llegar en coche o autobús sin problemas. Además, y también cruzando por este puente, tenemos la línea Yurikamome, una línea de tren automatizada que une Shimbashi con Toyosu, y que cuenta con varias paradas en Odaiba.

Por si fuera poco, existen diversos cruceros fluviales por el río Sumida que unen Asakusa y el parque Kasai Rinkai con Odaiba, así que no nos podemos quejar de facilidades para llegar.