Estaba cantado y era cuestión de tiempo que Hakuho hiciera historia en el mundo del sumo, como os contábamos hace unos días. Y tal como muchos esperábamos, esto acaba de ocurrir, puesto que este Yokozuna mongol acaba de ganar su 32ª Copa del Emperador, igualando así en número de títulos al legendario Taihō Kōki, fallecido en 2013.

Hasta ahora, se consideraba que Taihō era el mejor luchador de sumo de la historia e incluso el periódico Nikkan Sports, cuando falleció, dijo de él que fue “el Yokozuna más fuerte de la historia”. Taihō era de madre japonesa y padre ucraniano, pero al menos nació en Japón.

Y es que en el mundo del sumo actual, la Asociación de Sumo lleva un tiempo rasgándose las vestiduras porque no hay ningún luchador japonés en la categoría más alta, la de Yokozuna. Y ningún japonés ha ganado ningún torneo de sumo desde que Tochiazuma Daisuke, hoy retirado, ganara el Hatsu Basho de 2006, el torneo que se celebra en Tokio cada enero. Muchos años para un deporte tan arraigado en la historia de Japón.

Hakuho tumba a Goeido en el Kyushu Basho de 2014

Hakuho tumba a Goeido en el Kyushu Basho de 2014. Imagen de The Japan Times.

Hoy en día, además, el deporte japonés por excelencia, cuenta con tres rikishi o luchadores con el rango de Yokozuna. Y los tres son mongoles. El mencionado Hakuho, Harumafuji, que llegó a esta categoría en 2012 y Kakuryu. El caso de Kakuryu es, tal vez, el más peculiar. Y es que la Asociación Japonesa de Sumo, en su afán por tener a un luchador japonés en la categoría reina de este deporte, relajó enormemente las condiciones que un luchador tenía que cumplir para convertirse en Yokozuna. Todo porque había un luchador japonés que parecía que podía cumplirlas. Pero no lo hizo, mientras que Kakuryu sí. Y claro, no se pudieron retractar y tuvieron que darle el rango al mongol.

Lo bueno de todo esto es que desde que Hakuho tiene “competencia” con otros luchadores en su mismo rango, se ha puesto las pilas de una forma tremenda y lleva varios torneos siendo el gran dominador del mundo del sumo. De hecho, ha ganado de forma consecutiva los cuatro últimos torneos, el Natsu Basho de Tokio, en mayo; el Nagoya Basho, en julio; el Aki Basho en Tokio, en septiembre y ahora, el Kyushu Basho en noviembre. Y con 29 años, y la trayectoria que lleva, es lógico pensar que pasará mucho tiempo hasta que algún otro luchador, ya sea japonés o de otra nacionalidad, pueda hacerle sombra.

Hakuko (der.) en su combate contra Kakuryu (izq.) en el torneo de sumo de Kyushu. Foto de AFP PHOTO / Jiji Press

Hakuko (der.) en su combate contra Kakuryu (izq.) en el torneo de sumo de Kyushu. Foto de AFP PHOTO / Jiji Press

Eso sí, no hagáis caso a artículos de medios que dicen que lleva siete años sin perder un sólo combate o que mencionan “Yokozuna Hakuho” como si Yokozuna fuera su nombre propio. Se nota que quienes han escrito esos artículos se han basado en noticias de agencia y, realmente, no conocen ni un poquito cómo funciona el mundo del sumo. Y es que Hakuko es muy, muy bueno, pero en torneos al mejor de 15 combates, a veces pierde alguno de estos combates aunque se acabe alzando con la victoria final.

Cosa además que ocurrió en este torneo, ya que el resultado final ha sido de 14-1 para Hakuho, es decir, que perdió uno de sus 15 combates. Pero en el último día, cuando se tenía que enfrentar por partida doble a otro Yokozuna, Kakuryu, que podía arrebatarle la victoria, Hakuho salió a por todas y no le dio opción a su contrincante.

En el artículo que publicamos antes del torneo mencionábamos las palabras de un Ozeki ya retirado, Konoshiki, que comentaba que la dominación de Hakuho se debía a la ausencia de rivales de categoría. Pero yo me pregunto si realmente esto es cierto. Si realmente existe alguien que, hoy por hoy, pueda hacer frente al gigante mongol.

Tened por seguro que este no será el único artículo en el que hablamos de Hakuho haciendo historia en el sumo. Porque ahora ha igualado el récord de títulos, pero su racha es tremenda y estoy seguro de que más pronto que tarde ganará otro torneo, superando al legendario Taihō. De aquí a unos años se hablará del “legendario Hakuho”, merecidamente.